Preferencias

28-05-2026 15:45 - Historias mundialistas

El día que un jeque entró a un cancha y cambió una decisión arbitral en el Mundial de España 1982

El príncipe y hermano del Emir de Kuwait, Fahid Al-Ahmad Al-Sabah, titular de la Federación de Kuwait, irrumpió en medio de un partido que la selección de su país jugaba ante Francia para exigir que se anulara un gol y logró su cometido. Muchos años antes de que se inventara el VAR, una acción de juego fue modificada por alguien que miraba el partido desde las tribunas.

Autor: DeporTV
28-05-2026 | 15:45

 

 
 

Probablemente haya sido una de las escenas más surreales en la historia de los Mundiales. Un jeque árabe, vestido con los atuendos característicos de un morador de los desiertos, ingresó al campo de juego y le dio indicaciones a un árbitro para que se anulara un gol.

De esta forma, y años antes de que se inventara el VAR, una acción de juego resultó invalidada por una decisión tomada a instancias de alguien que miraba el partido desde la platea.

Sucedió en la Copa del Mundo de 1982, celebrada en España, y durante un partido que el 21 de junio de ese año disputaron en Valladolid Francia y Kuwait, por el Grupo 4 del certamen, que también integraban Inglaterra y Checoslovaquia.

La insólita situación reglamentaria tuvo como protagonista al príncipe y jeque de Kuwait, Fahid Al-Ahmad Al-Sabah, titular de la Federación de Fútbol de ese país del Golfo Pérsico y hermano del Emir Al-Sabah, monarca absoluto de esa nación petrolera.

Ese año, el emirato disputaba por primera vez una Copa del Mundo y, desde entonces, no volvió a participar de un certamen ecuménico organizado por la FIFA.

Bajo la gestión de Fahid como máximo dirigente del fútbol kuwaití, Kuwait había obtenido la Copa de Asia en 1980 y logrado la clasificación al Mundial en representación del continente, que por entonces disponía de un solo cupo directo para el torneo.

La selección de Kuwait, dirigida por el brasileño Carlos Alberto Parreira —quien en 1994 obtendría la Copa del Mundo de Estados Unidos como DT de la verdeamarela—, jugó su primer partido en el Mundial de España ’82 ante la Checoslovaquia de Antonín Panenka, un talentoso mediocampista de prestigio internacional.

El resultado había sido bastante promisorio para los integrantes del conjunto árabe, que lograron un empate 1 a 1 en el primer partido que disputaron en un Mundial. Un resultado que ilusionó a los kuwaitíes.

En el segundo encuentro, el conjunto árabe debía enfrentar a la Francia de Michel Platini, que venía de caer 3 a 1 ante Inglaterra en el debut y necesitaba iniciar el camino de la recuperación.

La amenaza del Príncipe: “Si no anulan el gol, nos vamos de la cancha"

 

 
 

La selección gala ofrecía esa tarde, en la región de Castilla y León, una actuación convincente: ganaba con autoridad por 3 a 1 y faltaban apenas 10 minutos para el final del cotejo.

El elenco europeo sumaba así su primera victoria en el Mundial, pero cuando Alain Giresse convirtió el 4 a 1 sucedió lo inesperado.

Antes de que el jugador de Les Bleus definiera, un silbato sonó desde las tribunas y los defensores kuwaitíes se quedaron paralizados, convencidos de que el árbitro del partido, el soviético Miroslav Stupar, había señalado una falta o una posición adelantada.

Pero no. Stupar, de origen ucraniano, no había hecho sonar el silbato y cobró el gol al señalar la mitad de la cancha, en medio de las protestas de los futbolistas del conjunto árabe.

Desde el palco, Fahid se indignó con la situación y comenzó a hacer gestos ampulosos para que su equipo se retirara del campo de juego.

Como los jugadores no se retiraban, el jeque ingresó al césped y comenzó a discutir con el entrenador ante la incrédula mirada de la Guardia Civil —la policía española—, cuyos efectivos no atinaban a reaccionar.

El jeque fue terminante: si no se anulaba ese cuarto gol de Francia, Kuwait abandonaría el partido. Auxiliares y policías debieron contener al entrenador francés, Michel Hidalgo, quien quería increpar a Fahid.

Si no anulan el gol, nos vamos de la cancha”, amenazaba el hermano del emir ante los ojos del mundo.

El árbitro cedió ante la presión del jeque y tomó la polémica decisión de invalidar la conquista de Giresse. Nunca antes se había visto en los Mundiales que un dirigente torciera una decisión reglamentaria tras presionar a un referí.

Espectadores, protagonistas y comentaristas que seguían las alternativas del encuentro no podían salir de su asombro.

Cuando faltaba un minuto para el cierre del partido, y como si se tratara de un acto de justicia poética, Maxime Bossis convirtió para Francia.

Esta vez, el jeque no pudo hacer nada y los dirigidos por Hidalgo se impusieron finalmente por 4 a 1, dejando a los kuwaitíes al borde de la eliminación.

Los galos avanzaron a la siguiente ronda y llegaron a las semifinales, donde cayeron por penales ante Alemania Federal al cabo de un memorable partido que terminó 3 a 3.

El representativo asiático disputó su último partido del Mundial cuatro días después, en Bilbao. Fue una despedida con derrota por 1 a 0 ante Inglaterra. Desde entonces, el emirato no volvió a jugar una Copa del Mundo.

A raíz del escándalo, la FIFA debió tomar cartas en el asunto. Stupar abandonó el Mundial, regresó a la Unión Soviética y nunca más volvió a dirigir un partido internacional.

A la Federación de Kuwait le impusieron una multa de 25 mil francos suizos, una suma insignificante para la fortuna que manejaba la familia real de un emirato petrolero.

Fahid pagó la sanción, dejó España y siguió al frente de la Federación de su país hasta 1990, cuando encontró su final en un episodio trágico.

Fusil en mano, el príncipe murió en medio de una balacera con tropas iraquíes que intentaban tomar el palacio real, durante la invasión al país ordenada por Sadam Husein.         
 

Etiquetas:

Seguí leyendo