Cerúndolo tuvo un debut exigente pero exitoso y avanzó en el Masters 1000 de Shangái
La mejor raqueta argentina de la actualidad superó al francés Mannarino en su primer partido del certamen disputaro en China y enfrentará al belga Bergs. Báez cayó con Rune y se despidió del torneo.

Francisco Cerúndolo tuvo un debut más complicado de lo que pensaba en el Masters 1000 de Shanghái, en China. Se batió a duelo durante dos horas y 25 minutos y venció, con dos tiebreaks, a Adrian Mannarino por 7-6 (3) y 7-6 (4).
La próxima instancia lo enfrentará con el belga de 26 años Zizou Bergs (44º) y podría haber un cruce con uno de los mejores de la historia en cuartos de final, si es que ambos avanzan. Nada menos que el serbio Novak Djokovic podría ser la prueba para Cerúndolo si llega a meterse entre los mejores ocho del certamen chino.
El argentino de 27 años (21º) salió airoso de un duro partido contra el francés Mannarino (60º). Ambos brindaron una exhibición tenística en el primer set, con varios aces y pocos errores no forzados.
Pero en el segundo, el panorama se complicó para la mejor raqueta albiceleste en la actualidad, porque el europeo, en una ráfaga, se puso 4-1. Sin embargo, Cerúndolo se repuso con holgura, lo llevó al tiebreak y allí fue nuevamente superior. En total sumó nueve aces contra los seis que logró el galo y solamente cometió una doble falta cada uno.
De esta manera, el porteño llegó a 35 victorias en lo que va de 2025 y quedó a tan solo cuatro de su récord de triunfos en un año calendario, porque en 2023 alcanzó 39.
Báez estuvo a la altura, pero perdió con Rune

Sebastián Báez (42º) tuvo un duelo incluso más exigente que el de Cerúndolo. Es que se midió con el danés Holger Rune (11º), quien lo eliminó al cabo de una hora y 47 minutos con un 7-5 y 6-4.
El argentino venía de eliminar al anfitrión Zhizhen Zhang en la primera ronda, pero tras caer con Rune se despidió de Shangái y no logra romper una larga racha negativa, que arrastra desde hace quince torneos.
Báez no logró sortear las segundas rondas en ninguno de esos campeonatos. Su última alegría fue en Río de Janeiro, cuando se adjudicó el ATP 500 de la ciudad brasileña.





