Mar del Plata tiene su primer museo del surf: la historia del sueño de Fernando Aguerre
El “padre del surf olímpico” inauguró una casa icónica con 144 tablas míticas, objetos históricos y un concepto abierto, con la memoria del deporte.

La emoción se le nota en cada gesto: en plena inauguración, con 200 invitados, Fernando Aguerre abraza a Vicky —la arquitecta que lideró la restauración—, se mueve entre los ambientes como anfitrión y hasta pide ayuda para colgar un cuadro que “faltaba” en la pared. No es una escena menor: es el cierre humano de una idea que llevó años, idas y vueltas, y que ahora se convierte en un nuevo punto de encuentro de la cultura de playa en la ciudad.
El museo funciona dentro de un chalet patrimonial de 1942, una casa emblemática que estuvo en venta durante casi una década y que a comienzos de 2025 terminó de convencerlos.
La apuesta no fue solo comprar una propiedad frente al mar, sino preservar su identidad y adaptarla con criterio: respetar los espacios, recuperar la estructura y convertirla en una casa de playa “viva”, donde la gente pueda entrar, recorrer y quedarse.

El concepto, además, es claro: entrada libre y gratuidad. Aguerre lo remarca como una de las decisiones más importantes: no hace falta consumir para pasar. Se puede ir a mirar el mar, leer un libro, conocer por dentro una casa histórica que muchos solo habían visto desde afuera, o simplemente detenerse un rato en un lugar icónico, a metros del Parque San Martín.
“Es lo más lindo que decidimos, que cualquiera pueda venir. La gente puede entrar a tomar un café, a comer algo rico y saludable, a conocer una casa histórica que siempre vio desde afuera, a leer un libro o simplemente a contemplar el mar. Acá no es necesario comprar algo”, comenta quien es el presidente de la International Surfing Association desde 1994. El Ala Moana Surf Chalet termina siendo un lindo paseo ubicado en un lugar muy icónico de la ciudad, al lado del Parque San Martín y frente al mar.

El recorrido propone un viaje por más de un siglo de historia: la evolución de las tablas —de madera a materiales de última generación—, indumentaria, trajes de baño y piezas que conectan al surf argentino con el mundo.
“¿Contaste 144 tablas? Nos gustaría llegar a tener cerca de 250. Hace 50 años que colecciono objetos para usar en las olas, principalmente tablas. En mi casa de California también tenemos un museo y ya empezamos a trasladarlo acá”, informa.
La colección incluye tablas de principios del siglo XX provenientes de Hawaii -hasta una réplica de la de Duke Kahanamoku, considerado el padre del surf- y otras de campeones mundiales y olímpicos que le fueron donadas a la colección, hasta varias emblemáticas de la historia del surf argentino.
UN VIAJE EN EL TIEMPO
Detrás de ese archivo, también hay una trayectoria que explica el valor simbólico del lugar: Aguerre es presidente de la International Surfing Association desde 1994 y fue una de las figuras clave en el camino para que el surf llegara al programa del Comité Olímpico Internacional, una batalla cultural que —según él mismo cuenta— demandó más de 20 años y que muchos creían imposible.
La inauguración, entre abrazos también tuvo guiños a la memoria local: estuvieron los hermanos Weimbaun, recordados por MdQ Para Todos, y celebraron que el proyecto respete la identidad marplatense y la tradición surfista.

Aguerre, por su parte, avisó que la colección seguirá creciendo: sueña con llegar a 250 tablas y ya inició el traslado de piezas desde su casa/museo en California.




