Matías Bottoni: “El deporte me salvó la vida” y el nuevo desafío que encontró lejos de la natación
El nadador rosarino que sufrió una grave lesión medular durante el Campeonato Argentino de 2025 continúa su rehabilitación en Barcelona. En una historia marcada por el esfuerzo, la disciplina y la adaptación, encontró en el rugby en silla de ruedas una nueva pasión, donde contó sus días en recuperación que contó en Deportv Central.
Matías Bottoni tenía 17 años cuando un accidente durante el Campeonato Argentino de Natación le cambió la vida. El 10 de mayo de 2025, mientras realizaba la entrada en calor en el Parque Olímpico de Buenos Aires, se lanzó a la pileta y chocó contra otro nadador. El impacto le provocó una grave lesión cervical y medular que lo alejó de las competencias y lo enfrentó a un proceso de recuperación que todavía continúa.
Hoy, con 18 años, el deportista rosarino del club Echesortu atraviesa una nueva etapa en Barcelona, España, donde realiza un tratamiento especializado de neurorrehabilitación. Allí transcurren sus días entre ejercicios, terapias y pequeños avances que forman parte de una lucha cotidiana.
“Ando bien, con mi rehabilitación diaria acá en la clínica de Barcelona. Ando peleándola y mejorando de a poco”, contó Bottoni a Deportv Central, quien encontró en el deporte una de sus principales herramientas para afrontar una realidad completamente diferente.
“El deporte me salvó la vida”
La frase resume buena parte de su historia. Para Bottoni, los años dedicados a la natación de alto rendimiento no solamente representaron competencias, entrenamientos y objetivos deportivos. También fueron determinantes para afrontar las consecuencias físicas del accidente.
“El deporte me salvó la vida”, aseguró, aunque inmediatamente explicó los motivos de esa afirmación y destacó la preparación muscular, cardiovascular y respiratoria que había desarrollado como nadador.
El joven recordó que, por la gravedad de su lesión, debió atravesar distintas intervenciones quirúrgicas y que la fortaleza de la musculatura cervical y de la espalda resultó especialmente importante.
“En mi caso, tenía muy desarrollado el cuello y la espalda alta. A la hora de una fractura de columna, la musculatura ayuda mucho a estabilizar y contener. También está lo respiratorio, que suele quedar muy afectado. Como tenía un desarrollo importante de mi capacidad pulmonar, en mi caso no se vio afectado de esa manera”, explicó.
Y agregó: “No sé si me salvó la vida, pero fue un plus muy importante”.
Sin embargo, Bottoni entiende que las herramientas del alto rendimiento van mucho más allá de la preparación física. Los hábitos, la constancia y la capacidad para sostener rutinas exigentes se transformaron en aliados fundamentales de su rehabilitación.

“Hay un patrón que se encuentra bastante en deportistas que sufren lesiones como la mía. Tienden a afrontarlas de otra manera por las herramientas que les da el alto rendimiento. Los hábitos y la mentalidad son una cosa increíble. Vengo de un deporte individual, donde hay mucha disciplina, y eso lo sigo sosteniendo. Uno nunca deja de ser deportista después de haber estado en el alto rendimiento”, reflexionó.
El rugby en silla de ruedas: una nueva pasión que apareció sin buscarla
Durante años, la pileta fue su lugar en el mundo. Allí entrenaba, competía y proyectaba su futuro deportivo. Después del accidente, sin embargo, regresar a la natación dejó de ser una prioridad inmediata.
Fue entonces cuando apareció una disciplina completamente diferente: el rugby en silla de ruedas.
“En este caso, el deporte no lo elegí yo, sino que me eligió a mí”, relató Bottoni sobre su acercamiento a la actividad.
El rosarino explicó que todavía no se siente preparado mentalmente para regresar a la natación, pero que necesitaba encontrar una alternativa que le permitiera recuperar sensaciones vinculadas con el entrenamiento y la actividad física.
“Había unos chicos que entrenaban rugby en silla de ruedas y me insistían para que fuera. Era algo totalmente opuesto a lo que hacía. Un día dije que iba a probar y me enganché”, recordó.
La experiencia terminó convirtiéndose en mucho más que una actividad complementaria.
“Me di cuenta de que físicamente me hacía bien. Se trabajan muchas cosas similares a las de la rehabilitación, pero también podés exigir el cuerpo de otra manera. Y en lo psicológico me hace muy bien, es como una terapia”, señaló.
El primer encuentro también le permitió descubrir la importancia de compartir experiencias con otras personas que atraviesan situaciones similares.
“Está bueno empatizar y ver gente que está en la misma situación o que pasó por momentos similares. Te motiva, podés preguntar cómo llevan determinadas cosas, cómo hacen para resolver situaciones. Los chicos me ayudaron bastante y la bienvenida fue muy cálida”, destacó.
Barcelona, la rehabilitación y una batalla que se gana todos los días
Desde su llegada a España, Bottoni sostiene una rutina de recuperación que combina sesiones de rehabilitación durante la mañana y, en ocasiones, también por la tarde.
No habla de plazos ni promete resultados. Su mirada está puesta en aprovechar cada jornada y avanzar dentro de las posibilidades que presenta su lesión.
“Vamos avanzando en lo físico, viendo el día a día y lo que tenemos en cada momento. Vamos tirando, haciendo lo que podemos y sin pensar demasiado en el futuro”, expresó.
Esa manera de afrontar la recuperación también refleja un cambio en su relación con el tiempo. Si antes la planificación deportiva estaba marcada por calendarios, competencias y marcas, ahora los objetivos pasan por recuperar funciones, ganar autonomía y mejorar su calidad de vida.





