La carta evocativa de Gisella Bonomi sobre los Juegos Olímpicos de la Juventud
La capitana de Las Kamikazes contó cómo fue su experiencia en el evento que marcó su inicio y el resto de sus compañeras, bajo la conducción de Leticia Brunati.

Los Juegos Olímpicos de la Juventud edición 2026 tienen su curso en Dakar, donde la competencia de muchos deportistas argentinos se actualiza día a día, con mucho esfuerzo e ilusión.
La capitana del seleccionado argentino femenino de beach handball, Gisella Bonomi, tuvo su gran aparición en los Juegos Olímpicos de la Juventud que se realizaron en Buenos Aires, en 2018, y le resultó inevitable la emoción.
Desde entonces, Las Kamikazes cosecharon numerosas medallas a lo largo de su trayectoria en distintos niveles; oro en los Juegos Mundiales (2025), el Campeonato Centro-Suramericano (2026) y el Campeonato Mundial de la IHF (2026), bajo la batuta de Leticia Brunati.
Bonomi redactó una carta, que publicó en sus redes sociales, y describió cómo fue ese evento que transformó su vida.

“Es difícil expresar con palabras lo que los Juegos Olímpicos de la Juventud significan para mí. Ocho años después, sigo recordándolos con muchísima emoción y alegría. Y, cuanto más tiempo pasa, más me doy cuenta de las nuevas formas en que siguen moldeándome a día de hoy. Si pienso en el comienzo, podría contar la historia del día en que me convocaron para entrenar con la selección nacional de balonmano playa. Pero ni siquiera ahí fue donde empezó todo.
Tenía 14 años cuando mi profesor de educación física entró en el aula con un montón de formularios y material de medición. Nos contó que, en 2018, se celebraría un evento deportivo muy importante para nuestro país. Faltaban cuatro años. Pensé: «¡Guau! ¡Qué sueño sería estar allí, entre miles y miles de argentinos! ¿Quiénes serán los elegidos? ¿Quién podrá estar allí?». Fue en ese momento cuando, sin saber cómo ni cuándo, un sueño empezó a tomar forma.
No fue un sueño que se hiciera realidad de la noche a la mañana, sino día a día. Al principio, solo soñaba con participar; cuatro años después, soñaba con convertirme en campeona del mundo.
En el camino, no solo crecí como jugadora, sino también como persona. Conocí a Leticia: una visionaria y la persona más apasionada por el balonmano playa que he conocido jamás. Irradia un amor por este deporte que va mucho más allá del juego en sí. Es algo realmente contagioso, y eso es exactamente lo que me pasó a mí.

A lo largo de esos años, jugué, sentí frustración, cometí errores y me reí. Pero, sobre todo, seguí intentándolo. Conocí a personas que me enseñaron valores dignos de admiración, recibí consejos y apoyo, y encontré nuevas hermanas en el camino.
Cada entrenamiento estaba lleno de nervios, risas y, a veces, tristeza. Es un proceso duro, agotador, y llegar hasta el final no es nada fácil. Pero este grupo siempre te impulsaba a mirar hacia adelante.
La bandera azul y blanca, izada en lo alto, en el cielo donde debe estar. El himno terminó. Lo habíamos dado todo. Volví a respirar. Por fin pude recuperar el aliento. Y el resto es historia. Hicimos historia. Los Juegos Olímpicos de la Juventud fueron un punto de inflexión en mi vida. Empecé siendo una niña, y todo lo que viví allí me marcó para siempre. Incluso hoy, ocho años después, sigo descubriendo hasta qué punto. Quiero dedicar estas palabras a mi familia: mi mamá, mi papá, Malena y mi abuela Isa. Y a mis mejores amigas: Agus, Vale, Lau y Luz.
Porque acompañar a alguien en un camino como este no es fácil, pero ellas estuvieron ahí. Para tomarme de la mano durante el trayecto y, al final, alzarla junto a la mía en señal de celebración.
A quienes creen en el trabajo invisible que hay detrás de lo que hacemos y alimentan nuestras pasiones. Gracias. Gisella Bonomi"





