Las 5 lecciones que el ajedrez le dejó a Faustino Oro: “De las derrotas se aprende más”
Faustino conoció el mundo de los tableros y las piezas de muy chico y, con el tiempo, el juego también empezó a enseñarle. Estas son cinco lecciones que hoy forman parte de su manera de competir y de entender su crecimiento.

A los 12 años, Faustino Oro ya acumuló títulos, récords y partidas contra algunos de los mejores jugadores del mundo. Pero el ajedrez no solo le dio una carrera que avanza a una velocidad extraordinaria: también le dejó una forma de interpretar las partidas, las derrotas, la presión y su propio crecimiento. En sus palabras durante una nota con DEPORTV, aparecen 5 enseñanzas que ayudan a entender al Gran Maestro argentina.
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1. Aprender de las derrotas
Perder no es un problema en el camino de Faustino, sino una parte necesaria de su crecimiento. La bronca aparece después de una derrota, pero dura poco: enseguida revisa la partida, detecta los errores y entiende lo que pudo hacer distino para no repetir errores.
“El ajedrez te enseña rápido que de las derrotas se aprende más que de las victorias. Perder es parte del proceso si querés mejorar de verdad”.
2. La templanza
El ajedrez obliga a esperar. Antes de mover una pieza hay que mirar el tablero, calcular posibilidades y elegir el momento indicado. Para Faustino, esa capacidad de detenerse a pensar forma parte de lo que el juego le dejó.
“Es un juego hermoso que te enseña a pensar, a tener paciencia y a respetar al rival”.
3. Mantener la concentración y aislarse de la presión
Faustino está rodeado de expectativas en el mundo externo. Sin embargo, cuando empieza una partida intenta reducir todo ese ruido y enfocarse en su tarea.
“Cuando me siento a la mesa frente al tablero, somos las piezas, mi rival y yo; la presión de afuera no juega”.

4. La constancia para mejorar
El talento fue el punto de partida, pero no todo para explicar hasta dónde llegó. Su rutina incluye un trabajo metódico de táctica, cálculo, evaluación y estudio de aperturas.
“Cada vez quería entrenar más, jugar contra rivales más fuertes y superarme”.
5. Disfrutar el proceso
En un vertiginoso camino de récords, títulos y elogios de figuras como Garry Kasparov y Magnus Carlsen, Faustino intenta no perder de vista lo más sencillo: el placer de jugar al ajedrez.
“Si me divierto y me concentro en encontrar la mejor jugada, las cosas fluyen solas”.





