Los Sanz, los hermanos argentinos que se encontrarán en el Rally Dakar 2026
Serán un binomio que no estarán en la misma estructura, aunque sí recorrerán suelo saudí en la carrera más dura del planeta que se largará el 3 de enero y terminará el sábado 17.

El Rally Dakartiene esa magia salvaje que convierte kilómetros en recuerdos imborrables. Y en la edición Arabia Saudita 2026, la Argentina tendrá una historia que late fuerte por fuera de los resultados: Augusto y Joaquín Sanz, dos hermanos, dos roles distintos, un mismo corazón empujando desde la arena.
Además de los Benavídes, con Luciano en motos y Kevin en autos, como anteriormente en los quads con los Patronelli, de la mano de Marcos y Alejandro, ahora se sumarán los también dos bonaerneses.
No estarán bajo la misma estructura ni compartirán butaca, pero sí lo harán con sueños, mates y saludos en los vivacs.
Desde su llegada al vivac de Yanbu, donde el 3 larga la prueba y hasta el 17 de enero, mientras el desierto ponga a prueba máquinas y cuerpos, los Sanz levantarán otra bandera: la del amor familiar y el amor por el deporte motor y no importa en cuantas ruedas transiten.

En el amanecer del 2026 —con brindis todavía frescos— los hermanos ya se alistan para la largada. Una prueba que supera los siete mil kilómetros por delante y una certeza: nadie llega solo.
La historia empezó mucho antes de Arabia Saudita, para dos compinches que comparten el gusto por las motos, autos, el campo y las salidas al aire libre, caminatas, campamentos, pesca y trekking. Aventuras que forjaron carácter y un vínculo a prueba de tormentas de arena.
DEBUT CON UN GIGANTE MUNDIAL
Para Joaquín, el mayor de los dos, el Dakar será su primera gran prueba. Y no es un detalle menor: comandará el camión “E53” de la Energy Station Red Bull Desert Wings, una mole de la marca DAF neerlandés de color azul que funciona como el mismísimo punto de Hospitality y base operativa, punto de reuniones y refugio en plena carrera.
La Energy Station es un verdadero “hogar móvil”: 53 metros cuadrados de amenities de alta calidad que se montan en apenas 30 minutos para que pilotos, equipos y prensa puedan trabajar etapa a etapa.
Un símbolo del profesionalismo extremo que exige el Dakar y de la confianza depositada en un argentino que debutante sobre suelo saudí de la mano de un gigante de la industria y los deportes.

El camino hasta allí también fue una odisea: salida el 26 de diciembre rumbo a Roma, luego Ámsterdam para ultimar detalles, vuelo a Jeddah y finalmente Yanbu, primer campamento.
Allí, Joaquín esperó su camión como quien espera a un viejo amigo antes de la travesía en la zona portuaria aledaña. Cuando el azul del DAF apareció en el puerto, el Dakar empezó de verdad.

AUGUSTO, EXPERIENCIA Y CHANCE CON UN EQUIPO DE ELITE
Del otro lado del campamento está Augusto, “el Galgo”. Con tres Dakar en el lomo y el cuarto en la mira, vuelve a Arabia Saudita con una mezcla perfecta de experiencia y ambición. Esta vez, de la mano de un peso pesado: KTM.
Junto a la piloto sudafricana de origen neerlandés Puck Klaassen, correrá el KTM X-Bow powered by G Rally Team, un programa internacional que abre el calendario del Rally Raid mundial.
Augusto ya sabe lo que es festejar en el desierto: ganó una etapa como navegante en 2023 con Yamaha y en 2025 –junto a Klaassen- lo hicieron en la Baja Marruecos. El objetivo ahora es claro: ser protagonistas.

HERMANOS DE RUEDAS
El 29 de diciembre, Arabia Saudita fue testigo de un momento íntimo en la vida de los hermanos: el reencuentro.
Un apretón de manos, un abrazo, sonrisas cómplices. No hacía falta hablar. En más de siete mil kilómetros, cada uno sabrá que el otro está ahí, empujando en silencio.
En el grupo de whattsapp de la familia —que completan sus padres y hermana— es el punto de referencia para coordinar ubicaciones en el campamento, compartir una cena o simplemente cebar mates.
En el Dakar, donde el cansancio es moneda corriente, ese ritual vale oro.

DOS CAMINOS Y UN MISMO SUEÑO
Joaquín buscará llevar el camión hasta el final. Augusto intentará que el UTV 302 cruce la meta con bandera en alto.
Objetivos distintos, emoción compartida. Porque el Dakar también es eso: terminar. Llegar. Resistir. Y hacerlo con los tuyos cerca, aunque sea a metros o a kilómetros.
Así comienzan el 2026 los hermanos Sanz. Con sueños grandes, anhelos intactos y la convicción de que, en la carrera más dura del planeta, el verdadero motor es la familia.
