Rally de Marruecos: tremendo vuelco del argentino Augusto Sanz líder del campeonato del mundo
El navegante argentino y la neerlandesa sufrieron un durísimo accidente durante la primera etapa de la anteúltima fecha del Campeonato Mundial de Rally Raid. Llegaban a Marruecos como líderes del certamen y con el sueño del título cada vez más cerca, pero en apenas unos segundos todo cambió.

Hay momentos en los que el deporte deja de hablar de tiempos, posiciones y campeonatos. El cronómetro puede seguir corriendo, la carrera puede continuar kilómetros adelante y las tablas pueden modificarse, pero durante algunos segundos todo eso desaparece.
El automovilismo y el rally raid tienen esa frontera siempre presente. Una línea finísima entre competir al límite y entender que, por encima de cualquier resultado, lo primero es poder salir del auto y mirarse a los ojos.
Eso fue lo que les tocó vivir al argentino Augusto Sanz y a la neerlandesa Puck Klaassen durante la primera etapa del Rally de Marruecos.
El binomio, protagonista de una enorme temporada y líder del Campeonato Mundial de Rally Raid FIA, sufrió un espectacular vuelco durante los 268 kilómetros de especial entre Agadir y Zagora, en una jornada que debía ser otro paso rumbo al gran objetivo del año y terminó convirtiéndose en uno de los momentos más difíciles de la temporada.
Sanz, nacido en Parada Robles, provincia de Buenos Aires, y actualmente residente en Chubut, llegó a Marruecos junto a Klaassen con una misión concreta: defender el liderazgo del campeonato y acercarse un poco más al título mundial. Pero el desierto tenía preparado otro capítulo.
EL ACCIDENTE Y UNOS SEGUNDOS QUE CAMBIARON TODO
La secuencia impresiona. El vehículo avanza a gran velocidad por un camino de tierra. Klaassen lleva el volante. Sanz interpreta el terreno, marca el rumbo y acompaña desde la navegación. Una dupla que durante toda la temporada había construido rendimiento, confianza y regularidad.
Hasta que, en una acción que se define en milésimas de segundo, el vehículo pierde estabilidad.
Llega el primer impacto. Después, los giros. El habitáculo comenzó a dar vueltas mientras tierra, polvo y partes del vehículo acompañan una escena que luego fue difundida por las cuentas oficiales del Campeonato Mundial de Rally Raid.
Cuando finalmente todo se detiene aparece, quizás, la imagen más importante de toda la secuencia.
No hay preguntas sobre el auto, tampoco cálculos sobre el campeonato y menos de los tiempos.
Lo primero que se escucha es a Sanz: “¿Estás bien, Pucky?”
Del otro lado llega la respuesta que todos necesitaban escuchar: “Sí, estoy bien”.
Dos frases y unas palabras, lo suficiente para entender qué vale verdaderamente cuando un accidente de estas características cambia todo en cuestión de segundos.
CUANDO EL EQUIPO VALE MÁS QUE UN CAMPEONATO
Klaassen, de apenas 23 años y con tres participaciones en el Rally Dakar, explicó posteriormente la mezcla de sensaciones que dejó el abandono.
“Sí. Sufrimos un accidente muy fuerte y es algo frustrante, sobre todo teniendo en cuenta que estábamos en una buena posición para el campeonato”, reconoció.
Y agregó: “Quedar fuera de carrera en la primera etapa no es nada agradable, pero supongo que así son las cosas”.
Hay resignación deportiva en sus palabras. También madurez.
Porque Marruecos debía ser una carrera para sumar kilómetros, puntos y confianza. El campeonato estaba ahí. Al alcance de la mano. Y cuando la temporada comienza a entrar en su tramo decisivo, cada etapa adquiere una dimensión diferente.
Pero también hay momentos en los que el deporte recuerda brutalmente que existen cosas mucho más importantes.
Sanz lo entendió inmediatamente, propio de su espíritu como no sólo navegante, sino aventurero, rescatista y bombero voluntario, el argentino reaccionó casi de manera instintiva: primero se preocupó por su compañera y después por sí mismo.

Incluso con algunos golpes producto del accidente, se puso a disposición del equipo y acompañó a Klaassen antes de recibir asistencia médica.
Posteriormente fue atendido y trasladado para realizarle los controles correspondientes.
Horas después, este miércoles, el propio Sanz le confirmó a DEPORTV que se encontraba bien.
Una noticia mucho más importante que cualquier clasificación.
EL CAMPEONATO PUEDE ESPERAR
Para Sanz y Klaassen llegará ahora el momento de bajar las revoluciones.
De revisar imágenes, de entender qué ocurrió y sobre todo de analizar cómo continuará un campeonato que los tuvo como grandes protagonistas durante toda la temporada.
Seguramente también habrá bronca. Porque detrás de cada carrera existen meses de trabajo, preparación, viajes, planificación y sacrificio.
Y porque cuando la meta comienza a aparecer en el horizonte, quedar afuera en la primera etapa golpea todavía un poco más.
Pero habrá tiempo para pensar en puntos y posibilidades, donde la verdadera victoria está en otra parte: en haber salido de un accidente de semejante violencia.

Está en escuchar aquel “sí, estoy bien” y en poder regresar al vivac, junto al equipo, donde ya miran en el horizonte una nueva carrera.
Porque el rally raid tiene mucho de eso. De velocidad y navegación, pero también de compañerismo, resiliencia y capacidad para levantarse cuando el camino golpea.
Augusto Sanz y Puck Klaassen llegaron a Marruecos persiguiendo un campeonato del mundo, aunque el desierto les cambió los planes.
Pero también volvió a recordarles algo que quienes viven el deporte motor conocen mejor que nadie: una carrera puede terminar en un segundo; la posibilidad de volver a intentarlo es lo verdaderamente importante.





