El único antecedente de Argentina y España en un Mundial: cuándo fue y cómo salieron
Ambas selecciones jugaron en julio de 1966 un partido disputado en Birmingham por la fase de grupos del Mundial de Inglaterra 1966. El representativo albiceleste tuvo una actuación convincente y se impuso por 2 a 1 con dos goles de Luis Artime.

Argentina y España se aprestan por estas horas para jugar la gran final del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, que se disputará el próximo domingo en New Jersey. Después de 60 años, ambas selecciones volverán a enfrentarse en una Copa del Mundo y será la segunda ocasión en la historia que lo hagan en el certamen ecuménico de la FIFA.
Argentinos y españoles se vieron las caras por primera vez en este torneo en la fase de grupos del Mundial de Inglaterra 1966.
Fue un partido disputado el 13 de julio de 1966, en el estadio Villa Park, de Birmingham, donde Argentina se impuso por 2 a 1 con dos goles del delantero de River Luis Artime.
Ese encuentro marcó el debut de ambos seleccionados en ese campeonato y constituyó un bálsamo para la selección albiceleste que conducía técnicamente Juan Carlos "Toto" Lorenzo.
El entrenador poseía una vasta trayectoria en el fútbol argentino y europeo, y entonces dirigía al representativo de la AFA por segunda vez en un Mundial, tras la fallida experiencia de Chile 1962.
El equipo había llegado a Inglaterra envuelto en dudas y tras realizar una preparación plagada de inconvenientes y problemas organizativos.
Además, Argentina debía medirse nada menos que con un rival que venía de obtener la Eurocopa de 1964 y se perfilaba como uno de los potenciales animadores del Mundial que iba a disputarse en la nación de los inventores del fútbol.
El conjunto ibérico tenía entre sus filas a Luis Suárez, gran figura del Inter de Milán que dirigía el argentino Helenio Herrera.
De cara a ese partido con La Furia, el elenco albiceleste no tenía demasiados motivos para ser optimista, pero, más allá de los pronósticos, sorprendió y logró una gran victoria que ilusionó a los hinchas y a la prensa especializada que seguía al equipo en su excursión inglesa.
El partido de Birmingham

Desde el arranque del juego, Argentina presionó alto y procuró realizar un intenso despliegue, sobre todo en la mitad de la cancha.
Jorge "El Indio" Solari se hizo fuerte en la zona de volantes. Ermindo Onega manejó los hilos del ataque y, desde el fondo, Roberto Perfumo aportó solidez y salidas prolijas.
Con esos jugadores, Argentina sustentó su funcionamiento y en el área apareció Luis Artime para desequilibrar en el marcador.
Tras una certera combinación que armaron Solari, Alberto González y Onega, el 9 millonario apareció por el segundo palo y puso, con un remate certero, el 1 a 0.
Cuando faltaban siete minutos para el final del primer tiempo, Pirri estableció la igualdad transitoria con un cabezazo y, aunque un empate en el comienzo de la Copa podía interpretarse como un resultado aceptable, Argentina fue en busca del segundo gol.
Cuando restaban diez minutos para que se cumpliera el tiempo reglamentario, llegó el segundo grito albiceleste con una asistencia de Onega, que metió un pase entre dos defensores para que Artime definiera con un zurdazo y estableciera el 2 a 1.
El equipo ganó y adquirió confianza. En una crónica sobre el partido, el periodista Dante Panzeri Ardizzone elogió el funcionamiento colectivo que mostró la selección en esa tarde-noche de Birmingham.
"Un equipo no es solo equipo porque dispone de un caudal de buen fútbol solamente. Es equipo cuando sale a jugar por algo, cuando está aguijoneado por un impulso espiritual que lo obliga a pelear, a luchar, a sentirse estrechamente apretado en un sentimiento común a todos los hombres", señaló el periodista, una de las plumas más destacadas de la prensa escrita argentina.
Luego de esa victoria ante España, lograda en la cancha del Aston Villa, el club donde hoy se desempeña el arquero de la selección campeona del mundo, Emiliano "Dibu" Martínez, Argentina se afirmó en su juego y se encaminó hacia la clasificación.
El equipo empató 0 a 0 con Alemania y, en el cierre de la fase de grupos, venció a Suiza con tantos convertidos por Artime y Onega en el segundo tiempo.
Por diferencia de gol, el equipo de Lorenzo clasificó segundo en su grupo detrás de Alemania. España le ganó a Suiza por 2 a 1, cayó ante los germanos por el mismo resultado y quedó eliminada.
Argentina debió verse las caras con Inglaterra en los cuartos de final, en un partido disputado en el mítico estadio de Wembley.
Ese encuentro quedó signado por la expulsión de Antonio Rattín y el gol que Geoff Hurst convirtió para que Inglaterra se impusiera 1 a 0.
Los británicos superarían luego 2 a 1 a Portugal en semifinales y, en la gran definición, vencerían 4 a 2 a Alemania para conquistar el primer y único Mundial de su historia. Pero esa es otra historia.
Lo concreto es que el próximo domingo, en New Jersey, Argentina y España escribirán un nuevo capítulo de su historia mundialista. Después de seis décadas, volverán a enfrentarse en una Copa del Mundo y, nada menos, que en una final que mantiene expectante a todo el planeta.





