Troglio presentó la renuncia, no se la aceptaron y ahora se juega la continuidad ante "su" Gimnasia en La Plata
Pedro Troglio presentó la renuncia por la mañana de este miércoles en el predio banfileño de Luis Guillón pero no le fue aceptada por la Comisión Directiva, por lo que su continuidad quedó supeditada ahora a lo que ocurra el próximo sábado desde las 14.30 en La Plata, cuando el "Taladro" visite a Gimnasia y Esgrima, el club en el que es considerado como uno de sus ídolos.

La camiseta número 21 que usó Pedro Troglio durante su etapa como jugador en Gimnasia y Esgrima La Plata fue retirada por el club en homenaje a lo que fue posteriormente, cuando se hizo cargo como entrenador del primer equipo en 2005 y terminó subcampeón del torneo Apertura y quinto en el Clausura..
Esta situación significó un hecho histórico porque fue la primera vez que una institución retiraba un número en el fútbol argentino.
El lujanense de 61 años, ahora, y por esas paradojas del destino, irá el próximo sábado a La Plata con la consigna de sumar un buen resultado o dar por terminado su ciclo al frente de Banfield.
Es que “Pedrito” presentó este miércoles por la mañana su renuncia al cargo ante las autoridades banfileñas al cabo de una reunión generada a partir de algunos dichos del entrenador tras el empate 1-1 del lunes ante Barracas Central, en las que sostuvo que lo “más fácil es criticar, pero hasta hace dos fechas atrás el club estaba inhibido, y además fue el único equipo que no pudo realizar la pretemporada con el plantel completo por esa situación”.
Ese tiro por elevación estaba apuntando a la directiva presidida por Matías Mariotto al final de unos días de tensión creciente que se fue generando a partir de las tres derrotas consecutivas en el torneo Clausura que llevaron a Troglio a ponerse un plazo de dos encuentros más antes de hacer lo que justamente hizo esta mañana: anunciar que daba un paso al costado.
El primero de esos dos encuentros tuvo resultado positivo, ya que Banfield le ganó a Deportivo Riestra y se instaló ni más ni menos que en las semifinales de la Copa Argentina, y el segundo por el Clausura como local de Barracas Central también lo iba ganando con superioridad plena en el juego hasta que López García cometió un penal que le facilitó la igualdad definitiva a los dirigidos por Damián Ayude.
De haber triunfado, Banfield se hubiera colocado a solamente tres puntos de los puestos de clasificación a los octavos de final por la Zona B.
Claro que esto fue solamente el vaso rebalsando porque llegó al tope y lo superó, ya que Troglio “aguantó” durante mucho tiempo todo tipo de situaciones adversas por las que con mucho menos cualquier otro entrenador se habría ido hace ya mucho tiempo.
Desde lo básico, como no cobrar su sueldo con atrasos difíciles de tolerar en cualquier circunstancia, algo que él hizo porque sostenía que no dirigía “por el dinero en sí, sino por el placer de hacerlo”, hasta sufrir desmantelamientos sucesivos del plantel y conflictos recurrentes por deudas salariales con los futbolistas que llevaron a dos medidas de fuerza de no solamente los jugadores, sino también de empleados y cuerpo docente de la escuela que posee el club, todo en un mismo paquete, fueron sobrellevados con estoicismo por un Troglio que al final dijo “basta”, aunque también parece que ahora soportará esto, aunque más no sea hasta el sábado. Porque justamente esto ahora no tiene que ver con la plata, sino con La Plata.





