Rosario Central celebró el título de la Supercopa Internacional pero tuvo un repudiable gesto para con Verón
El plantel profesional de Rosario Central celebró este martes junto a sus hinchas la obtención de la Supercopa Internacional alcanzada el sábado pasado en Santiago del Estero tras un polémico partido con Estudiantes de La Plata, pero en medio de los festejos desarrollados en inmediaciones del Monumento a la Bandera se pudo observar a dos futbolistas "canallas", el experimentado Marco Ruben y el joven volante Franco Ibarra portando un ataúd dirigido al presidente del "Pincha", donde se leía sobre una sábana roja con vivos blancos "E de LP. Q.E P.D. VERÓN".

Rosario Central celebró este martes en inmediaciones del Monumento a la Bandera la obtención de la Supercopa Internacional en el polémico partido del sábado pasado en el estadio Madre de Ciudades, de Santiago del Estero, donde derrotó por 3 a 1 a Estudiantes de La Plata.
La celebración señaló una mancomunión entre los hinchas y los jugadores, que a bordo de un micro descapotable llegaron al escenario de los festejos con consignas referidas especialmente a Estudiantes y, de paso, a su clásico rival, Newell's Old Boys.
A los “leprosos” los apuntaron con una muñeca inflable con los colores rojo y negro, pero después algunos jugadores del propio plantel exhibieron un ataúd con la tapa roja con vivos y letras de color blanco sobre la que se leía "E de LP. Q.E P.D. VERÓN".
Los portadores del féretro fueron, en dos instancias sucesivas, el experimentado delantero Marco Ruben, que el 26 del mes próximo cumplirá 40 años, y el más joven volante central Franco Ibarra, de 25.

En medio de la multitud las consignas contra Estudiantes se replicaron por todas partes, a partir de un encono que viene de la primera premiación realizada a los capitaneados por Ángel Di María como ganadores de la Tabla Anual del 2025 cuando ese trofeo no estaba todavía oficializado, algo que sí pasará a partir de 2026.
Esto provocó que en el partido siguiente, que fue contra Estudiantes, los jugadores “pinchas” se negaran a hacerle el pasillo de tributo a los campeones, algo que finalmente terminaron realizando de espaldas.
Por eso el partido con Estudiantes del sábado tenía un significado especial, pero el fuego lo avivó el deficitario arbitraje de Darío Herrera, lo que desató el enojo de los platenses, con trifulcas entre los futbolistas de ambos bandos incluidas y un duro informe del juez del partido para con la cúpula de la dirigencia “pincha” por haberlo presuntamente insultado.
En ese contexto, la celebración centralista de este martes a la vera del río Paraná, en vez de apaciguar las aguas, las volvió a agitar.





