River tuvo que recurrir a los titulares para vencer a Carabobo
River Plate afrontó esta presentación en la Copa Sudamericana con suplentes por decisión de su entrenador, Eduardo Coudet, pensando en el superclásico del domino frente a Boca Juniors en el mismo estadio Monumental que tiene a su piso en malas condiciones, pero en el complemento el "Chacho" debió apelar a algunos titulares para doblegar al conjunto venezolano e Carabobo por 1 a 0 con tanto de Sebastián Driussi.

River venía de igualar ante Blooming en Bolivia y enfrentaba a un rival como Carabobo al que evidentemente Coudet juzgó accesible, pese a que en la primera jornada había vencido al brasileño Bragantino, y al final de la historia hubo un error de cálculo del “Chacho” corregido en la segunda etapa.
Es que los venezolanos se plantaron en campo de River desde el arranque e hicieron de sus limitaciones virtudes, lo que les bastó para complicar a un equipo riverplatense alternativo que se observaba demasiado “livianito” para el rigor físico que quería imponer su rival.
Por eso el final del primer tiempo fue consecuente con los silbidos que recibió el equipo “millonario” por una performance de las más flojas, o la más floja desde que Coudet se hizo cargo de la sucesión de Marcelo Gallardo.
Pero si venía el triunfo todo iba a tener justificación en definitiva, porque de hecho el equipo fue recibido por el siempre colmado estadio Monumental con el clásico “el domingo tenemos que ganar”.
Y por eso Coudet disimuló su confianza inicial con algunos cambios en el complemento (antes debió sustituir al lesionado Fausto Vera por Aníbal Moreno), entre ellos la salida de Juan Fernando Quintero también disminuido físicamente.
Hasta que a los 21 minutos del complemento el ecuatoriano Kendry Páez encaró de derecha a izquierda y cuando no tenía pase, se le cruzó por el camino el ingresado Sebastián Driussi, que está decididamente “angelado”, y con un derechazo bajo doblegó al arquero argentino Lucas Bruera, hermano de Facundo, el delantero de Barracas Central.
Después la pelota transitó lejos de los arcos hasta que en el final Santiago Beltrán debió oficiar de arquero de equipo grande para sacar abajo y a la izquierda un remate que pedía red.
Y después se terminó todo, con la victoria consumada por 1 a 0, y la despedida fue igual que la bienvenida: “que el domingo, cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”. Por como se planteó este encuentro ante Carabobo, casi que no hacía falta decirlo, porque era lo único que importaba, y quedó claro.





