River se metió en la boca del Lobo y la crisis no se detiene
El equipo de Eduardo 'Chacho' Coudet sigue en un pronunciado bajón futbolístico. Sumó su cuarta derrota consecutiva en encuentros oficiales y cayó ante Gimnasia por la mínima diferencia. Encima, Angel Correa y Marcos Acuña salieron con molestias.

La hemorragia futbolística de River Plate prosigue. Luego de un rendimiento apenas discreto, el conjunto Millonario no pudo con Gimnasia, que en La Plata, se anotó una buena victoria por 1-0, por la segunda fecha del torneo Clausura 2026, zona B.
El equipo de Núñez firmó otro desempeño que quedó a mitad de camino. Insinuó poco y concretó aún menos en el contexto de un partido regular, que se definió en la segunda mitad.

Sobre los 35 minutos del período final, Alexis Steimbach, el volante todo terreno que ganó rodaje en Tristán Suárez (Primera Nacional) durante la pasada temporada, metió la cabeza a un centro de Zalazar y desató la algarabía en el Bosque, que volvió a festejar un triunfo de Gimnasia ante River como local, después de nueve años.

Más allá del estreno de la camiseta, el equipo riverplatense evidenció las mismas falencias con las que inició el semestre: falta de elaboración de juego, sin un conductor claro y ciertas falencias en el juego aéreo, cada vez que su espacio defensivo fue atacado.

El primer tiempo resultó de un bajo nivel técnico. Porque ninguno de los dos prevaleció sostenidamente, más allá de que la ilusión óptica le otorgó una sensación mejor al Loboplatense.
El equipo del Chacho Coudet arrancó con una postura ofensiva presionando alto y buscando ahogar la salida del rival. Pero el impulso del Millonario duró apenas 10 minutos y sin generar situaciones claras de gol.
De a poco, Gimnasia, de un repunte considerable desde que Ariel Pereyra tomó la dirección técnica, descubrió que una de las llaves consistía en ganarle la espalda a Marcos Acuña por el sector izquierdo. De esa manera, los ataques del local se concretaron por la banda derecha con un Alexis Steimbach activo, bien acompañado por Ignacio Miramón cada vez que el ex Boca Juniors lograba desprenderse.
Sin embargo elaborar juego asociado e inquietar al adversario seguía siendo asignatura pendiente. Apenas, un cabezazo alto de Renzo Giampaoli y un remate sesgado de Miramón, tras una buena contra, resultaron las oportunidades en las que fue exigido el arquero Santiago Beltrán.
Por el lado de River todo dependió de lo que pudiera diseñar Angel Correa. Y el rosarino estuvo muy solo y debió tomar contacto con el balón lejos del área como para arrastrar peligro. Un disparo del ex San Lorenzo que fue controlado por el arquero Nelson Insfrán y otra incursión del pibe Joaquín Freitas que fue neutralizada por el fondo local representaron –quizás- las únicas maniobras de mediano riesgo que dispuso el Millonario en esos 45m. iniciales.

El segundo tiempo entregó una postal diferente. La fricción comenzó a ser recurrente ante la mirada de un árbitro Leandro Rey Hilfer, quien no penó con suficiente severidad algunas entradas temerarias.
Las salidas de Correa y Acuña, ambos con molestias físicas, condicionaron a un River que perdió dinámica en el medio y casi se resignó a pisar el área de enfrente. Más allá de los ingresos de Rafael Borré y Facundo Colidio

Por el contrario, la entrada de Maximiliano Zalazar tonificó a un Lobo, que confió en su mejor cierre. Y precisamente, a los 35m., un centro del ex Boca Juniors y Barracas Central halló la cabeza de Steimbach, que se adelantó a Facundo González y que aprovechó la indecisión del arquero Santiago Beltrán para mandar el balón al fondo del arco.
De allí hasta el final, River fue empuje desordenado, alguna corajeada de Galván y, en tiempo de descuento, un remate débil del juvenil Pereyra fue restado sobre la raya por Silva Torrejón para garantizar el triunfo del Lobo.





