River fue el de siempre, solo que esta vez le ganó a Lanús
River Plate no arranca en esta temporada pese a todas sus fastuosas contrataciones y este domingo volvió a ser el mismo equipo gris que empezó a transitar el 2025, con el único dato favorable de que le ganó como local a Lanús por 1 a 0, pero siendo su arquero, Franco Armani, la figura de la cancha.

La expectativa, para el fútbol argentino en general y para este River en particular, pareció desmesurada a esta altura del torneo Apertura, con más de 80.000 hinchas explotando como siempre las graderías del Mas Monumental para ver un pálido triunfo "millonario" por 1 a 0 sobre Lanús.
Que River no ofrece garantías de juego pese a la constelación de estrellas que tiene dentro del campo y la no menos estelar presencia de Marcelo Gallardo en el banco de suplentes, es una verdad de a puño que reconocen hasta sus más acérrimos simpatizantes.
Pero una cosa no quita la otra, y con la expectativa por el comienzo de la Libertadores todavía lejana y un cuarto cómodo en la tabla de posiciones de la Zona B, River no es hoy "ni chicha ni limonada", y eso es lo que más le molesta al "Muñeco".
En la conferencia posempate sin goles con Godoy Cruz en Mendoza dijo que a su ataque le faltaba "fiereza", y en ese punto parece haber colocado Gallardo la palabra justa, porque si bien hoy tuvo una mayor posesión del balón durante el primer tiempo, Lanús nunca se mostró incómodo con esa situación, ya que el arquero Nahuel Losada nunca fue inquietado salvo un disparo de Gonzalo Martínez que llegó tras un error del capitán Carlos izquierdoz.
Y la presencia del "Pity" junto al juvenil chaqueño Santiago Lencina, de 19 años, es todo un síntoma de que River se reforzó "súper bien" en defensa, un poco menos en la zona baja de la media cancha, menos en ataque, y carece de juego en la zona alta del mediocampo.
Con Manuel Lanzini en bajo nivel, Ignacio Fernández hundido entre los suplentes, el "Diablito" Claudio Echeverry que ya no volverá y Franco Mastantuono en el Sub-20, más Matías Rojas lesionado, al "millonario" todopoderoso de negro paladar le falta justamente lo esencial para ello, el fútbol.
El equipo no tiene generación de juego, no hay un "10" que rompa el molde, algo que sería esperable por la voluptuosidad económica de una institución que se plantea, de mínima, pelear la Libertadores hasta el final.
Es que evidentemente no basta con tener cuatro campeones del mundo en el equipo si todos ellos juegan en defensa, porque la jerarquía creativa y la ofensiva no están, ya que esta carencia tiene su correlato en ataque, donde Facundo Colidio al menos intenta algo mejor que lo que (no) lleva adelante Miguel Borja, que ni retrocede para sumarse al circuito de juego ni tampoco aparece para ponerle el moño del gol en el último toque de una intención por anotar.
Y de hecho, toda esta descripción fue absolutamente fidedigna hasta la media hora del segundo tiempo, cuando la impaciencia ya había ganado todos los rincones del Mas Monumental, pero entonces un rebote y un pique afortunado a su favor, le permitió al mencionado Borja abrir el marcador con un derechazo bajo y cruzado al primer palo de un Losada que dudo entre atorar al colombiano o quedarse, y en ese "voy o no voy" terminó yendo a buscar el balón adentro de su arco.
Y por esa acción y otra que generó con un penal Giuliano Galoppo cinco minutos más tarde, el domingo podría haber sido de un cuarto de hora final a pura fiesta, pero justamente porque el colombiano no anda derecho con la red (de hecho este fue su primer gol en la temporada y hoy remató cuatro veces al arco, lo mismo que en las cinco fechas anteriores) fue que River terminó sufriendo, ya que la pena desde los 12 pasos la ejecutó Borja muy por encima del travesaño.
Y recién entonces por primera vez en toda la noche el equipo de Mauricio Pellegrino se animó a exigir a Franco Armani, que se terminó revolcando en un par de oportunidades para evitar que el triunfo se le escapara a su equipo y generara otra decepción en este Rivar que, pese a la victoria, no termina de arrancar, y esto bien lo saben los jugadores, ni que hablar el propio Gallardo, pero también sus propios hinchas.





