River sin respuestas: todas las eliminaciones que marcaron el año más difícil del ciclo Gallardo
El equipo de Marcelo Gallardo finalizó la temporada con otra despedida temprana, esta vez ante Racing por el Clausura. Repaso de un 2025 en el que River nunca logró continuidad, quedó lejos de los títulos y compromete su clasificación a la próxima Copa Libertadores.

River terminó el 2025 con una sensación que se hizo recurrente a lo largo del año: la de no haber encontrado nunca el registro competitivo que suele identificar a los equipos de Marcelo Gallardo.
La caída frente a Racing en octavos de final del Clausura no fue un episodio aislado, sino el capítulo final de una temporada marcada por tropiezos en todos los frentes y por una falta de respuestas que se sostuvo durante 10 meses.
El club de Núñez cerró el año fuera de la pelea por el Clausura y también sin asegurar su boleto a la Copa Libertadores por tabla anual. Ahora depende de lo que suceda con Boca, Argentinos y Lanús para saber si accede al repechaje o si deberá conformarse con disputar competencias menores en 2026.
Un escenario impensado para un ciclo que supo redefinir expectativas, pero que hoy atraviesa su punto más bajo.
Un 2025 sin sostén futbolístico

Las señales de que 2025 sería un camino cuesta arriba aparecieron temprano. En la Supercopa Internacional ante Talleres, River no pudo imponer condiciones y terminó definiendo por penales un partido sin grandes llegadas, en el que el título quedó para los cordobeses. Un aviso inicial que se repetiría.
En el Apertura, tras superar con comodidad a Barracas Central, el cruce ante Platense mostró fragilidad defensiva y poca eficacia en los momentos clave. El empate agónico de penal sirvió apenas para forzar la definición desde los 12 pasos, donde el Calamar avanzó y River volvió a quedar al margen.
El Mundial de Clubes y una eliminación que dolió por las expectativas

En el nuevo formato del Mundial, River sabía que un triunfo frente a Monterrey lo dejaba prácticamente encaminado a octavos. Sin embargo, los problemas para convertir lo condenaron a un 0-0 que dejó la clasificación en suspenso.
La derrota siguiente ante Inter de Milán terminó de definir una eliminación que expuso la falta de contundencia del equipo.
La Libertadores, otro golpe a un proyecto que no encontraba rumbo

La serie de cuartos ante Palmeiras mostró un River competitivo por momentos, pero nuevamente irregular. La derrota 1-2 en el Monumental dejó una oportunidad abierta por la reacción del segundo tiempo, pero en San Pablo el equipo volvió a sufrir desatenciones que le impidieron sostener el resultado cuando lo ganaba. Tres desconexiones puntuales terminaron decidiendo la serie.
Caídas inesperadas en el ámbito local

El Clausura fue una sucesión de obstáculos. River perdió terreno en duelos que, en otro contexto, hubiese resuelto con mayor solvencia.
- Deportivo Riestra sorprendió en Núñez con un partido intenso y ordenado.
- Sarmiento, que pelea por la permanencia, aprovechó un error en cadena para convertir y llevarse un triunfo que desató el primer enojo fuerte del público en el Monumental.
- Ante Gimnasia, la tensión previa al superclásico derivó en silbidos, un penal fallado por Borja en el último minuto y un clima enrarecido que no ayudó a cambiar la tendencia.
En la Copa Argentina, la derrota en semifinales frente a Independiente Rivadavia profundizó la crisis: River no logró imponer su plan de juego y cayó en los penales, con un equipo sin claridad y un Gallardo visiblemente frustrado.
El Superclásico que no fue punto de inflexión

El duelo ante Boca se presentaba como una oportunidad para reencender la temporada. Sin embargo, el equipo nunca consiguió competir en el nivel esperado y cayó 0-2, mostrando desconexión, poca presión y una alarmante falta de tensión competitiva. Un golpe que dejó secuelas visibles en las semanas posteriores.
Racing: el cierre de un año de terror

La última estación fue Avellaneda. River reaccionó rápido después del gol inicial de Solari y dio vuelta el marcador en apenas minuto y medio. Pero el partido terminó siendo una postal del año: buenas ráfagas, errores en momentos sensibles y un cierre frustrante. Racing lo empató por una desatención individual y lo ganó en la última jugada del encuentro.
Una eliminación que sintetiza 2025: River tuvo intenciones, pero no solidez.
Un 2026 por reconstruir

El club enfrentará ahora un verano decisivo. Gallardo deberá reordenar piezas, recuperar confianza y proyectar un equipo que vuelva a competir con regularidad. Y River, como institución, deberá repensar qué versión de sí mismo quiere recuperar.
El 2025 dejó muchas preguntas y pocas certezas. El desafío será transformar esas dudas en un punto de partida, no en un final de ciclo.





