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07-07-2026 13:33 - Mundial 2026

El partido de Messi: templanza en estado puro y un final feliz con lágrimas

El seguimiento al crack rosarino en la victoria agónica ante Egipto que decretó el pase de la Argentina a los cuartos de final en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México. La leyenda sigue escribiendo la historia.

Autor: DeporTV
Por Julio Martínez
07-07-2026 | 13:33
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De la mirada perdida a la templanza en estado puro. De marrar un penal (el cuarto en su historial mundialista) a convertir para el alocado grito del 2-2. Todos los estados de ánimos posibles en un mismo partido para Lionel Messi. El que nunca se entregó.

Porque la cuestión fue adversa desde el principio. A Messi no le salía una. Tampoco a sus compañeros. El máximo goleador histórico de los Mundiales tuvo a disposición un penal a los 21 minutos del primer tiempo, para el posible 1-1, pero su definición fue floja. El arquero Mostafa Shobeir adivinó la intención de un tiro bastante anunciado.

Las cámaras de televisión enfocaron de inmediato el rostro apesadumbrado del “10”. Su cuarto penal marrado en la historia de los Mundiales y el segundo en esta Copa del Mundo.

Contra Austria, Messi tuvo revancha. Goles y una actuación memorable. Contra Egipto, los minutos transcurrían con intentos en vano. El más peligroso fue el tiro libre que dio en el palo, a los 30.

 

El impactante estadio de Atlanta era testigo de un resultado insólito. Egipto, a pura contra efectiva, se ponía 2-0, pero una intervención polémica del VAR, por presunta infracción a Lisandro Martínez lo anuló. Messi y toda Argentina respiraron aliviados.

Egipto no perdonó en la siguiente, sin VAR de por medio, y selló el 2-0. Messi no lo podía creer. Con las manos en la cintura. Y a partir de aquí, Lionel se puso el equipo al hombro.

Con sus 39 años a cuestas, Messi pidió la pelota, sus gambetas fueron más productivas y redujo los errores en los pases. De sus pies nació el empate de cabeza de Cuti Romero y en sus pies selló el empate 2-2, tras la intervención de Gonzalo Montiel.

Grito desaforado del rosarino, sacándose de encima tanta frustración, para revertir una actuación impropia en él, acorde con el equipo. Pero Messi nunca se rinde. Con mucho corazón sacó fuerzas y fue por más. Argentina y él creyeron en la victoria, ese resultado que se materializó con el cabezazo de Enzo Fernández.

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Final del partido. Un Messi extenuado, a puro llanto, se agarró la cara, con la misión cumplida de haberlo dejado todo. Y después con la alegría de haber consumado una hazaña. Sonrisa plena, abrazos con sus compañeros y el pasaje directo para un partido más en la Copa del Mundo. 

La leyenda continúa, más vigente que nunca.

 

 

Emoción plena

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