Miguel Ángel Russo y la Selección: un gol en las Eliminatorias y un sueño mundialista frustrado
Carlos Bilardo lo había dirigido en Estudiantes en 1982 y tras ser designado como DT de la Selección argentina lo convocó a Miguelo. El mediocampista hizo un gol ante Venezuela y era un número puesto para el Mundial de México, pero un lesión lo dejó afuera de lalista.

Cuando Carlos Bilardo fue designado como entrenador de la Selección Argentina convocó a varios de los jugadores que formaban parte del plantel Estudiantes de la Plata que bajo su conducción técnica había logrado el Campeonato Metropolitano de 1982.
Alejandro Sabela, José Luis Brown, José Daniel Ponce, Marcelo Trobbiani y Julián Camino, y junto a ellos estaba Miguel Ángel Russo, que desde la mitad de la cancha fue pilar en el funcionamiento táctico de aquel conjunto de El Pincha que había diseñado Bilardo.
Volante central sacrificado e inteligente para manejar los tiempos, Russo jugó unos 17 partidos con la Selección Argentina y llegó a disputar las Eliminatorias para el Mundial de México ’86, donde Diego Maradona brillaría en todo su esplendor.
El mediocampista de Estudiantes peleó en un principio el puesto con Claudio Marangoni, el elegante y prolijo jugador de Independiente, pero Russo pareció convencer más a Bilardo y le ganó la parada el cinco de El Rojo.
Miguel se consolido en el equipo y disputó el certamen eliminatorio en el grupo que Argentina integró con Perú, Colombia y Venezuela.
Russo marcó incluso un gol para la Selección –el único de su trayectoria en el elenco albiceleste-- en la victoria por 3 a 0 que logró ante Venezuela en la cancha de River. El mediocampista señaló el primer gol de ese partido y por el rendimiento que mostraba parecía un número puesto para ir a la Copa del Mundo.
Pero a principios de 1986 padeció una lesión en la rodilla y no alcanzó a recuperarse a tiempo. Su foto apareció incluso en un álbum de figuritas de los jugadores de los países que disputarían esa Copa del Mundo, pero finalmente, no pudo ser convocado.
Bilardo optó entonces por Sergio Batista, el número 5 del Argentinos Juniors que había obtenido un año antes la Copa Libertadores de América.
“Cuando me comunicó que no estaba en la lista para el Mundial, Bilardo me dijo que lo iba ‘a odiar’, pero con el tiempo, si me convertía en técnico, seguía como técnico lo iba a entender y así fue. Un entrenador siempre tiene que buscar lo mejor para el equipo”, recordó Russo tiempo después al recordar esa convocatoria que no pudo ser.
Pero en su memoria como jugador, Russo atesoró en su memoria ese gol que hizo el 9 de junio de 1985 en el estadio Monumental, donde además de un triunfo se llevó un abrazo de Maradona.





