Messi y Maradona se despidieron ante rivales africanos en fechas históricas
Lionel Messi este 6 de octubre de 2026 y Diego Maradona el 25 de junio de 1994 jugaron por última vez en la Selección Argentina, bajo distintas circunstancias, ante rivales africanos, Benín y Nigeria, respectivamente, en dos fechas históricas para el fútbol nacional.

El destino o el aura, en los mejores o en los peores momentos, marcan la historia y unen los puntos con un hilo invisible a través del tiempo.
El 25 de junio de 1994, por la segunda fecha de la fase de grupos del Mundial de los Estados Unidos en Boston, Argentina venció a Nigeria por 2 a 1 con un doblete de Claudio Caniggia y Diego Maradona jugó el cuarto de hora final corriendo sobre patines.
Todo era alegría al término del partido, con la clasificación a la siguiente ronda abrochada tras el triunfo inicial sobre Grecia y un equipo que se perfilaba para sueños de campeón.
Por eso la aparición en el campo de juego de la enfermera Sue Ellen Carpenter para tomar del brazo y llevar a Diego directamente al control antidoping era apenas un dato de color más. Y la sonrisa con que Maradona se iba a los vestuarios así lo certificaba.
Pero resultó que el control después dio positivo, Maradona se quedó sin mundial, la selección se derrumbó y se volvió prematuramente en octavos de final.
Ese fue el último partido de Maradona con la camiseta de la selección. Se retiró de la cancha con una sonrisa y nunca más volvió, porque le “cortaron las piernas”. Un mismo día 25 de junio, pero de 16 años antes, Argentina se consagraba campeón mundial por primera vez.
De aquel 25 de junio de 1978 feliz al tan doloroso de 1994, Diego había tenido su momento más glorioso en México 1986. Se fue de la selección a los 33 años.

Lo de Messi es distinto, porque se va con 39 y lo hace por su voluntad, aunque paradójicamente lo hace con los ojos húmedos por la tristeza del adiós a un pasado venturoso, y no sonriente como lo hizo Diego aquella vez, pensando en un futuro de felicidad que, sin que en ese instante siquiera imaginara, nunca llegaría.
Messi se acaba de ir un día mucho menos calificado para la historia del fútbol argentino que aquel 25 de junio de 1978 por supuesto, pero que también marcó un hito al cabo de 95 años de profesionalismo.
Es que 20 años antes de la última vez de Maradona, un 6 de octubre de 1974, se registraron en un mismo partido dos hechos únicos e irrepetibles.
Ese día, domingo para más datos, por el Campeonato Nacional de entonces, tuvo lugar la mayor goleada en la historia del fútbol argentino en cancha de Banfield, donde el local venció por 13 a 1 a Puerto Comercial, de Ingeniero White, y en el mismo cotejo, Juan Taverna convirtió 7 tantos. Nunca, un jugador hizo esa cantidad en un mismo partido.
No hay comparaciones entonces, hay significados, y el origen de los rivales en adioses diferentes pero despedidas al fin, imprevistas o no, unen en una línea de tiempo a los dos más grandes como si alguien lo hubiera dispuesto así. Y aunque las aristas de la historia dejen huellas dolorosas, por su grandeza, siempre es un privilegio poder haber sido testigo de todas ellas.





