Independiente Rivadavia se consagró campeón por penales de la Copa Argentina en una final épica
Lo ganaba el equipo mendocino 2-0, quedó con nueve y Argentinos Juniors lo empató 2-2, pero en los tiros desde los 12 pasos se agrandó el arquero suplente Gonzalo Marinelli y le contuvo el remate repetido al goleador Molina. Primer título y derecho a la Copa Libertadores para el equipo de Alfredo Berti.

Independiente Rivadavia, de Mendoza se sobrepuso a todas las adversidades que se le pusieron por delante este miércoles por la noche en el estadio Juan Domingo Perón, de Instituto, de Córdoba. Le ganó por penales 5-3 a Argentinos Juniors tras el 2-2 en tiempo regular y se colgó la medalla de campeón de la Copa Argentina 2025.

Poco más de dos años después de haber ascendido a la Primera División, luego de haber vencido en el Mario Alberto Kempes a Almirante Brown, la Lepra de Mendoza volvió a tocar el cielo con las manos, y otra vez de la mano de Alfredo Berti. Consiguió el primer título de su historia y de su provincia y jugará la próxima Copa Libertadores.
La historia arrancó favorable a los mendocinos, quienes propusieron un juego rígido y muy disputado desde el comienzo del partido. Antes de los diez minutos, un centro punzante pero llovido desde la derecha, enviado por Alejo Osella, encontró la cabeza del paraguayo Álex Arce, quien, gracias a la pésima salida de Sergio Romero, no tuvo mayores dificultades para estampar el primer gol de la noche.
Aquel 1-0 cayó cuando el desarrollo del encuentro ni siquiera había tomado mucho color, y le sumó una importante cuota de nerviosismo y ansiedad a los dirigidos por Nicolás Diez, aunque con el correr de los minutos pudieron acomodarse al nuevo escenario. Con Federico Fattori como estandarte y referencia desde la salida del fondo, el Bicho comenzó a construir.
Y empezó a hacerse cargo de la pelota Hernán López Muñoz, lo que llenó de esperanza a los miles de hinchas que llegaron desde la Paternal. El que no tuvo un primer tiempo descollante ni mucho menos fue Alan Lescano, y a él sí lo extrañó Argentinos.
La primera parte fue de un ida y vuelta casi constante, porque los Bichitos Colorados fueron en bloque a buscar el empate y le dejaron espacios a la Lepra, que por supuesto aprovechó el colombiano Sebastián Villa, un especialista del contragolpe. En más de una ocasión tuvo campo para galopar, aunque las oportunidades no fueron del todo claras para que los de Alfredo Berti pudieran estirar su ventaja.

De cara al complemento, el panorama cambió sustancialmente con la expulsión de Maximiliano Amarfil, quien fuera amonestado en el inicio del partido y a los 40 minutos, por dos faltas difíciles de objetar. La superioridad numérica fue otro factor a favor de los porteños, y desde los primeros instantes del segundo tiempo la marcaron claramente, aunque no la capitalizaron.
Villa, elegido como el mejor jugador del partido, había dado sobradas advertencias de lo peligroso que sería dejarle terreno para recorrer. Y así lo hizo cuando la segunda parte había atravesado el primer cuarto de hora, casi todo el equipo de Diez estaba volcado en ataque y una mala ejecución de Fattori le permitió al ex Boca empezar a correr, aunque rápidamente soltó para Matías Fernández, quien desde la altura del mediocampo enfiló hacia el arco de Romero, enganchó dentro del área y definió para el 2-0.
Sin embargo, no hubo tiempo de relajarse para los de Mendoza, porque en una ráfaga descontó Argentinos. El ingresado Lautaro Giaccone, de buenas participaciones, detectó la trepada por izquierda de Lescano y se la tiró con ventaja para que el ex Gimnasia La Plata, ante una salida tardía de Ezequiel Centurión, definiera con sutileza y decretara que el tramo final del partido tuviera un halo de misterio y suspenso.
En los minutos finales pasó de todo. Berti se fue expulsado y le dijo todo tipo de improperios al árbitro Nicolás Ramírez; también vio la roja Osella y dejó a su equipo con nueve en un momento crucial, porque Centurión tuvo que irse reemplazado y en su lugar ingresó Gonzalo Marinelli. El Bicho empujó e intentó con todas sus herramientas, y vio la luz casi llegando al final del túnel.
Corría el séptimo minuto de adición de los 14 que dio Ramírez cuando Erik Godoy, que había entrado unos instantes previos, la mandó a guardar dentro del área después de una interminable serie de rebotes. Así, la historia se extendió a la tanda de penales. Y allí, Marinelli se vistió de héroe, porque le tapó dos remates a Tomás Molina, a falta de uno. Es que en primera instancia se había adelantado, pero cuando el delantero volvió a patear, el ex Tigre volvió a atajar.

El tiro definitivo lo ejecutó, quizás, el hombre más determinante de todo este torneo. Figura en todas las instancias que jugó Independiente Rivadavia, autor del penal que depositó al equipo en esta final cuando eliminó a River en el Kempes, Sebastián Villa le rompió el arco a un Romero que quedó chiquito, porque no pudo contener ninguno de los cinco remates mendocinos. Y la mala espina del empate desapareció desde los 11 metros.






