Independiente Rivadavia arrancó con victoria en un partido con miles de incidencias
La Lepra se impuso por 2-1 a Atlético Tucumán, con un gol de Alejo Osella, cuya validez se discutirá, a partir de que no se observó si el balón traspuso o no la línea de sentencia

Pasó absolutamente de todo. Por ejemplo, el partido comenzó en viernes y culminó ya durante la primera hora del sábado. Hubo demoras en la realización por cuestiones climatológicas. También polémica, a partir de una conquista convalidada en la que no se sabrá, a ciencia cierta, si el balón traspasó la línea de sentencia.
En el estadio Bautista Gargantini y por la zona B en la primera fecha del Apertura 2026, el local Independiente Rivadavia Mendoza le ganó a Atlético Tucumán, por 2-1

Matías Fernández (Pt. 8m.) y Alejo Osella (St. 34m.) convirtieron para los dirigidos por el DT Alfredo Berti. Por su lado, el delantero Leandro Díaz (Pt. 39m., de penal) había establecido la igualdad provisoria para el Decano.
En el arranque, el equipo mendocino se erigió en dominador, a partir de la presión que ejerció en campo contrario, con el delantero paraguayo Alex Arce como pistón y corriendo a los defensores adversarios.
A los 8m., Fernández metió un remate cruzado en el medio del área y decretó la apertura de la pizarra.

Atlético buscó reaccionar y lo hizo, de a poco, complicando a un elenco ‘azul’ que ya no llegaba con tanta asiduidad.
Entonces, sobre los 39m., Iván Villalba cometió un imprudente penal sobre Díaz y el propio Loco estableció la igualdad 1-1, a esa altura, en un resultado más lógico.
Pero lo que nadie esperaba se dio apenas comenzado el segundo período. La lluvia que caía pertinaz e insistente en el cierre de la primera parte se convirtió en temporal con tormenta eléctrica en apenas unos minutos. Así, el árbitro Bryan Ferreyra suspendió el desarrollo a los 3 minutos, con la paridad como resultado.
El juego estuvo detenido en el Parque durante casi 40 minutos. Cuando los rayos amenazantes desaparecieron y cuando la tormenta se disipó, el partido -finalmente- se volvió a jugar.
La igualdad parecía sellada. Hasta que en una maniobra de pelota parada, un tiro libre al área, un cabezazo al travesaño y otro frentazo de Osella que fue al arco y pareció cruzar la línea de sentencia, sin que el arquero Luis Ingolotti pudiera evitarlo.
El asistente José Castelli no dudó un segundo y corrió hacia el centro del campo de juego para convalidar un “gol fantasma” que las cámaras de TV no mostraron. El árbitro principal Ferreyra, entonces, aprobó la determinación tomada por su colega. Un detalle: por las inclemencias del tiempo, la herramienta del VAR ya no funcionaba en ese segundo tiempo.
Ganó Independiente Rivadavia en Mendoza, en un encuentro raro, que terminó tardísimo y pasó por todos los estados de ánimo posibles.





