Independiente empató 0-0 en el debut de Jadson Viera y los hinchas insultaron a los dirigentes
El Rojo empató como local ante Independiente Rivadavia y quedó en deuda con su público, que cantó contra la Comisión Directiva. El equipo mendocino tuvo tuvo menos la pelota, pero la manejó con criterio y se llevó un buen punto de Avellaneda.

“Técnico que debuta no pierde”, reza un viejo adagio futbolero que, al menos, se cumplió en el debut de Jadson Viera como entrenador de Independiente, que empató sin goles ante Independiente Rivadavia en el estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini.
En el inicio de la gestión del flamante entrenador brasileño-uruguayo, el elenco de Avellaneda volvió a mostrar dudas, sigue sin convencer y cosechó su primer empate en el Torneo Clausura.

El Rojo tomó la iniciativa del partido e intentó gestar juego por los costados, sobre todo por el sector derecho de su ofensiva, donde apostó a la sociedad que intentaron armar por esa banda el colombiano Santiago Arias, cuando se proyectaba, y el atacante Santiago Montiel.

Por su parte, la Lepra mendocina procuraba jugar en corto y progresar en la cancha de forma ordenada, con el propósito de generar los espacios para entrarle a la defensa del local.
El ritmo que pretendió imprimirle Independiente al partido se diluyó con el correr de los minutos ante la prolijidad que exhibía el equipo dirigido por Alfredo Berti, que, de a poco, comenzaba a aproximarse al arco defendido por Rodrigo Rey.

Juan Manuel Arrayago, el juvenil defensor de El Rojo, de apenas 17 años, sacó una pelota en la línea y, al rato, Matías Fernández se lo perdió para el visitante.
Así, Independiente Rivadavia se animaba y avisaba que tenía con qué conmover a la defensa roja en la fría tarde-noche de Avellaneda.
Un remate del defensor Facundo Zabala que se fue cerca del palo izquierdo de la valla que ocupaba el arquero del elenco mendocino, Nicolás Bolcato, fue la única situación de gol que generó Independiente en el primer tiempo, en el cual insinuó poco sin concretar nada.

Independiente Rivadavia, en cambio, se mantuvo fiel a la identidad que el año pasado le permitió clasificar a la Copa Libertadores y liderar, en la actualidad, la tabla anual de la Liga Profesional.
Al cabo de 45 minutos discretos y con pocas emociones, ambos equipos marcharon al descanso.
Los dos debían mejorar en el complemento, sobre todo Independiente, que estaba obligado a colmar la ilusión de sus hinchas en el estreno del ciclo de Viera como entrenador.
El Rojo no pudo vulnerar el orden de la Lepra
En el arranque del segundo tiempo, El Rojo volvió a intentar imponer condiciones, pero no encontraba la manera de vulnerar la solidez del rival, determinado a jugar de contragolpe.
Independiente iba, proponía, pero no lograba crear situaciones desde la tenencia de la pelota que trataba de ejercer.

Por su parte, el conjunto cuyano tenía menos la pelota y apostaba a administrarla con criterio.
El chileno Maximiliano Gutiérrez, ingresado en la segunda mitad, tuvo una posibilidad de convertir que no logró aprovechar. Luego, el volante Lautaro Millán también falló en la concreción de otra chance. El Rojo intentaba y buscaba desde la intensidad.
Finalmente, Independiente no pudo desequilibrar el orden de un rival que, con el correr de los minutos, se sintió cada vez más satisfecho con el resultado.
¿Dejó algo positivo este 0-0 para Independiente? Sin duda, la actuación del juvenil Arrayago, que le aportó una cuota de frescura al equipo de Viera.





