Independiente fue contundente en Uruguay ante un Boston River discreto
El Rojo venció por 5-1 en el estadio Centenario de Montevideo y se posicionó otra vez con chances de clasificar en la Copa Sudamericana. Los goles del equipo de Avellaneda los marcaron Matías Giménez Rojas (2), Lautaro Millán, Diego Tarzia y Santiago Hidalgo.

Independiente exhibió contundencia y logró un amplio triunfo este martes en Montevideo, al derrotar a Boston River por 5-1, en partido válido por la cuarta fecha del grupo A de la Copa Sudamericana.
En una jornada por demás auspiciosa para los equipos de Avellaneda (Racing hizo gala de su poderío ofensivo y bailó al Bucaramanga en Colombia), el Rojo se sobrepuso a una desventaja inicial y obtuvo una victoria que lo puso nuevamente en carrera y con chances.
Matías Giménez Rojas (Pt. 14m. y St. 16m., de penal), Lautaro Millán (Pt. 21m.), Diego Tarzia (St. 1m.) y Santiago Hidalgo (St. 47m.) convirtieron en un estadio Centenario prácticamente despoblado, con no más de tres mil espectadores en las tribunas.

Agustín Anello (Pt. 7m.), de origen estadounidense, había adelantado al elenco montevideano, que tuvo en sus filas al exenganche del ‘Rojo’, Baltasar Barcia.
Con este resultado, el conjunto dirigido por Julio Vaccari arribó a las 6 unidades y quedó segundo en la zona, detrás de Guaraní de Paraguay (8), que este martes se recuperó y empató 2-2 con Nacional Potosí, en Bolivia.
De hecho, Independiente completará su participación en esta fase inicial del certamen continental asumiendo los dos partidos que le quedan: en el Libertadores de América ante los paraguayos y bolivianos, respectivamente.
De movida nomás, el conjunto uruguayo aprovechó una deficiente marcación en un elenco visitante que no cuidó y alistó titulares, en su gran mayoría. Así, Anello recibió sobre el costado izquierdo y metió un disparo cruzado que se tradujo en el primero de la noche.

Casi de inmediato, Independiente salió a presionar más arriba y enseguida tuvo premio. Sobre los 14m., Luciano Cabral aprovechó una pésima salida con el pie del arquero Bruno Antúnez y habilitó a su compañero Giménez Rojas, quien mandó el balón a la red, a pesar de que había dos futbolistas de Boston River apostados sobre la raya.
Con determinación, el elenco de Avellaneda continuó atacando y desniveló sobre los 21m., cuando Millán llegó libre por el segundo palo y estableció el 2-1.
El Rojo prosiguió dominando las acciones ante un adversario que mostró sus limitaciones, sobre todo para elaborar juego.
Y en la reanudación, una aparición de Tarzia, cuando no se llevaba disputado ni un minuto, le puso la lápida al resultado. El extremo metió un remate cruzado que se tradujo en el 3-1.
De allí hasta el cierre fue todo un festival de Independiente, que aumentó las cifras con un penal de Giménez Rojas (falta cometida a Tarzia) y una certera definición del ingresado Hidalgo. El contundente 5-1 hasta pareció quedar corto para los de Vaccari.

Ganó, goleó y gustó. Independiente cumplió el precepto de las tres G y continúa vivo en una Sudamericana, que ya lo vio campeón en las ediciones 2010 y 2017.





