Lanús no supo aguantarlo ante la "U" de Chile que lo igualó en la última
El Granate tenía una ventaja de dos tantos por las apariciones de su goleador Rodrigo Castillo, aunque después sufrió el descuento de Di Yorio y el empate agónico 2-2 de Aránguiz. La revancha, en una semana en la Fortaleza.

Lanús pegó en los momentos justos, pero no pudo sostener el resultado y terminó empatando agónicamente 2-2 ante Universidad de Chile en el Estadio Nacional de Santiago, por la ida de la semifinal de la Copa Sudamericana. Buscará el pase a la gran final el próximo miércoles en su cancha, con su gente.
El Granate sufrió piedrazos en el micro cuando arribó al escenario de la disputa, que dicho sea de paso, estuvo vacío por la medida que tomó Conmebol tras el salvaje episodio que protagonizaron ciertos hinchas de la U en Avellaneda frente a Independiente, en aquel duelo de vuelta de octavos de final.

Al equipo de Mauricio Pellegrino le solucionó todo el error que cometió el argentino Franco Calderón, el ex zaguero de Unión de Santa Fe, en una salida desde el fondo. Rodrigo Castillo lo apuró, le robó la pelota y, aunque tenía campo para recorrer, vio al arquero Gabriel Castellón muy adelantado, definió a más de 30 metros del arco y la mandó a guardar de emboquillada.
Hasta ese momento todo había sido muy parejo. Es cierto que los chilenos tuvieron el dominio casi absoluto de la pelota, pero fue también, en parte, por decisión del Granate, que se replegó, le achicó los espacios y no lo dejó entrar al área por ninguna otra vía que no fueran centros aéreos.
Menos de cinco minutos después de esa exquisita definición, Castillo volvió a sacudir la red. Pero esta vez fue solamente el responsable de ponerle el broche de oro a una buena acción individual de Eduardo “Toto” Salvio por la derecha, que lo dejó solo al ex delantero de Gimnasia para su definición en soledad dentro del área chica.
A partir de allí, Lanús se refugió sin escrúpulos en menos de 30 metros y le imposibilitó cualquier tipo de ataque a los locales. Le entregó la pelota al equipo del argentino Gustavo Álvarez, pero nunca estuvo siquiera cerca de sufrir. Por supuesto que hubo aproximaciones de la U, pero ninguna profunda ni mucho menos.
El negocio se le esclareció al elenco granate con esos dos goles que se encontró cuando transitaba la mitad del primer tiempo. Aun sin haber hecho méritos suficientes para conseguirlos, si se quiere, los aprovechó y les sacó provecho. No se pusieron colorados los dirigidos por Pellegrino para despejar fuerte y alto ante cada intento de acercamiento de los locales.

Pero el panorama se le complicó a los visitantes con el correr de los minutos en el complemento. Universidad de Chile logró quebrar esa fortaleza defensiva y comenzó a llegar al área rival cada vez más fácilmente. Incluso agarró mal parado al Granate, que de manera apresurada se mandó al ataque en bloque y dio muchos metros de ventaja de cara al retroceso.
Apenas pasado el primer cuarto de hora de la segunda parte, el argentino Lucas Di Yorio reemplazó a Nicolás Guerra y tuvo un golpe de efecto inmediato en el partido. Es que el delantero aprovechó un rebote absurdo de Nahuel Losada y, en su primera participación en la tarde-noche santiaguina, fue el autor del descuento local para ponerle muchísimo suspenso a la última media hora de juego.
Lanús se puso muy nervioso, empezó a perder las batallas en la mitad de cancha y sufrió más de lo que esperaba sufrir cuando terminó aquel primer tiempo. La pelota siguió siendo del equipo azul, aunque con más idas y vueltas, y sobre todo varias chances de gol. El Grana tuvo alguna para estirar su ventaja y los chilenos las suyas para empatar el partido.
Y cuando el encuentro entró en su último minuto, el árbitro brasileño Anderson Daronco cobró un penal polémico para los locales. No porque no haya sido mano en el área, sino porque toda la delegación visitante protestó una falta sobre Agustín Cardozo. El encargado de ejecutar la pena máxima fue el experimentado Aránguiz, quien le rindió honor a su carrera con una definición impecable ante un Losada que fue al otro palo.

Ahora los argentinos deberán volver a encontrarse con la ventaja el próximo miércoles a las 21.30 en la Fortaleza. No tendrá compromiso local el fin de semana, por lo que tendrá tiempo para descansar y dedicarle todo el tiempo a la preparación del partido que lo puede depositar en la final de la Copa Sudamericana, algo que le fue esquivo el año pasado cuando cayó con Cruzeiro.





