El Banfield de Troglio y Defensa y Justicia de Soso se presentaron "en el sur" del fútbol
Banfield, con un Pedro Troglio que tiene más ganas de irse que de quedarse, y Defensa y Justicia, con el debut del retornado Mariano Soso, mostraron que futbolísticamente están muy lejos del norte futbolístico que les pueda permitir progresar en este incipiente torneo Clausura y el 0 a 0 final en el "Lencho" Sola describió con claridad meridiana el presente de ambos.

Las grandes diferencias entre Banfield y Defensa y Justicia se radican en las tablas Anual y de Promedios, donde claramente el “Taladro” arranca el torneo con grandes riesgos de descender mientras que los de Florencio Varela están lejos de preocuparse por ese tema.
Y aunque eso no se notó este lunes por el pobrísimo espectáculo que brindaron en cancha de Banfield, por la primera jornada del Grupo A, las preocupaciones que afectan a los dueños de casa fueron las que sobrevolaron el ambiente de pesadumbre que bajó desde las gradas al terreno de juego por los malos presagios que caen sobre el club albiverde.
Y cuando se dice club y no equipo es porque todo refiere y apunta a los económico, ya que en la previa de este comienzo de campeonato los jugadores de Banfield estuvieron de paro porque les adeudaban tres meses de sueldos.
Claro que ellos fueron “apenas” el último eslabón de una cadena de desaciertos económicos y financieros que arrancaron con las medidas de fuerza adoptadas por los docentes del colegio Club Banfield y siguieron por los 250 empleados que tiene la institución, con pintadas amenazantes aparecidas dentro del moderno predio de Luis Guillón para con la actual comisión directiva conducida por Matías Mariotto,.
Y esta última referencia tiene que ver con lo que es Banfield: un club chico con estructura de club grande, que a ese magnífico predio que es envidia de otras entidades más encumbradas del fútbol argentino, le agrega un estadio también “de primera”, una excelente sede social, frente a ella un centro donde se practica futsal y nueve filiales distribuidas por todo el Gran Buenos Aires.
Pero sostener todo esto cuesta, y Banfield no tiene ingresos importantes, ya que a diferencia de Defensa y Justicia, que cuenta con una infraestructura parecida (su predio de la localidad de Bosques es rayano con la excelencia), no tiene participación internacional y tampoco viene sacando jugadores de divisiones inferiores vendibles pese a que se trabaja bien en las categorías menores, en las que los técnicos también sufren un sensible atraso salarial.
Las inhibiciones llegadas de aquí y allá por deudas generadas en la administración anterior que no puede levantar la actual hizo que este lunes la más de media docena de refuerzos que llegaron por estos días, Juan Luis Alfaro, Rodrigo Auzmendi, Sergio Vittor, Danilo Arboleda, Frank Castañeda, Nicolás Colazo y Julio Furch, no fueran habilitados, provocando un enojo mayúsculo en el entrenador Pedro Troglio, que arrancó su gestión formal el 2 de mayo ganándole por 3-1 al santiagueño Central Córdoba por la última fecha del torneo Apertura y todavía no cobró un peso de su salario, lo que inevitablemente hizo surgir en las horas previas al debut de este lunes fuertes rumores de que podría dar un prematuro paso al costado.
La posterior eliminación en Copa Argentina a manos del Tigre de casualmente un hincha de Banfield como Diego Dabove, y un pasó insípido por el cuadrangular Vitória Cup de Belo Horizonte en el que le ganó 1-0 a Desportiva Ferroviaria, de la quinta división del fútbol brasileño, para luego perder por el mismo marcador con un grande como Cruzeiro, fueron los escenarios en los que Troglio empezó a comprobar que estaba iniciando un camino sin futuro, y esto, sumado a lo de este lunes y a las mencionadas complejidades en el día a día, hacen que para el “Taladro” el verde de su camiseta no se relaciona con la esperanza sino con la falta de madurez dirigencial para salir adelante.





