El mundo entero del fútbol despidió a Miguel Ángel Russo en La Bombonera y más allá
Los restos del director técnico de Boca fueron velados este jueves en el hall central de una Bombonera por donde desfilaron dirigentes, técnicos, jugadores e hinchas de diferentes clubes del fútbol argentino, mientras que desde el resto del mundo llegaban expresiones de condolencia a su familia y muestras de afecto para su memoria.

El mundo del fútbol despidió este jueves a Miguel Ángel Russo en la Bombonera con una larga ceremonia que arrancó a las 10 y se extendió hasta las 22, que como nunca antes contó con la presencia de todos los estamentos del fútbol nacional, mientras desde distintos lugares del planeta llegaban homenajes y muestras de afecto para recordarlo como alguien que “se ganó el respeto de todos”, tal como refirió Leandro Paredes desde Miami al cierre de la jornada.

Antes de permitir el ingreso de los hinchas de todos los clubes que se acercaron al estadio de Boca, la familia de Russo, la dirigencia, el cuerpo técnico y los futbolistas del plantel profesional compartieron unos minutos en privado.

Por este motivo, las puertas del hall central de Brandsen 805 se abrieron pasadas las 11 con un extenso vallado armado para organizar la fila que empezaba en la esquina de la intersección con la calle Del Valle Iberlucea.
Tal como comunicó Boca el miércoles a última hora, la familia de Russo pidió que las personas que se acercaran a despedir a Russo se abstuvieran de tomar fotos o filmar en el lugar.
Desde que se conoció la noticia del fallecimiento, las muestras de cariño hacia Russo se multiplicaron en las redes sociales de los clubes donde dejó su huella y también en las de los otros a los que enfrentó como jugador y entrenador durante su extensa vida futbolística.
Así fueron llegando mensajes no solamente y lógicamente de los clubes del fútbol argentino, con concurrencias incluidas a su velatorio, como las de los planteles de Rosario Central con Ángel Di María a la cabeza, así como Racing Club, San Lorenzo o Lanús, entre otros equipos que dirigió.
Pero también llegaron las condolencias desde el exterior que pasaron desde la FIFA y la Conmebol hasta gigantes de Europa como Real Madrid y Bayern Múnich.
O de futbolistas en particular, como el colombiano Jaminton Campaz, a quien Russo trajo de su país natal a Rosario Central y que en un emotivo texto de recuerdos y agradecimientos se refirió repetidas veces a él como su “papá”.
Y también del español Iker Muniaín, a quien dirigió recientemente en San Lorenzo, que al igual que Paredes destacó el “respeto” que se ganó Russo en el ambiente del fútbol.
Un Paredes que a última hora de este jueves desde Miami aclaró que no volvía a Buenos Aires y se quedaba a jugar el viernes con la selección “porque así lo hubiera querido Miguel”, algo que replicó en Buenos Aires el propio hijo de Russo, Ignacio, quien decidió viajar con Tigre a Rosario para enfrentar a Newell's “porque si no lo hiciera, él se levantaría de donde está” y le “diría de todo”.
Y la imagen más significativa de ese “respeto” que se ganó “Miguelo” se dio en el atardecer del jueves en el playón de la Bombonera, donde se los vio conversando, junto, al presidente de Boca, Juan Román Riquelme y su colega de River, Jorge Brito, mientras que en las larguísimas filas de público se entremezclaban aficionados que lucían camisetas azules y amarillas con otros que se calzaban las de la banda roja, y convivían apaciblemente entre ellos con similares muestras de dolor. Eso fue seguramente uno, o quizá el más grande legado de Russo: unir a los opuestos, algo que en el fútbol, sobre todo el argentino, siempre pareció imposible,





