Cuando Diego le cantó el "Vale cuatro" al Loco Gatti
El domingo 9 de noviembre de 1980 se asistió, tal vez, a la mejor actuación de Diego Maradona en el fútbol argentino. En cancha de Vélez Sarsfield, durante esa tarde, el 10 de Argentinos Juniors le convirtió 4 goles (uno de penal y dos de tiro libre) a Hugo Orlando Gatti, luego de unas provocativas declaraciones del histórico arquero

Las opiniones son coincidentes y generalizadas. El mejor Diego Armando Maradona futbolista en la Argentina se vio en Argentinos Juniors, desde su debut en Primera División en 1976 hasta 1980.
Y quizás la actuación cumbre del eterno capitán del seleccionado argentino se dio un domingo 9 de noviembre de 1980, en cancha de Vélez Sarsfield, hace 45 años.
Esa tarde de primavera, la entidad de La Paternal derrotó por 5-3 a Boca Juniors, por la 12ma. fecha de la zona B del Campeonato Nacional de esa temporada.
Esa magnífica prestación del 10 que más tarde se convertiría en ídolo xeneize quedó en el recuerdo no sólo por los cuatro tantos que le convirtió a Hugo Orlando Gatti, en aquel entonces guardavallas del equipo que dirigía el DT Antonio Ubaldo Rattín.

Es que el siempre provocador Loco quiso “calentar” el duelo en la previa y buscó desacreditar los pergaminos que el joven Maradona ya enarbolaba en el fútbol argentino.
El arquero, que falleció en abril pasado a los 80 años, declaró a un periodista santafesino que lo entrevistó que el -en ese entonces- crack del equipo del técnico Miguel Ángel ‘Zurdo’ López “es un buen jugador”, aunque aclaró que recibía favores de la prensa que “infla sus actuaciones”.
“Me preocupa su físico y su tendencia a engordar” descerrajó Gatti y el objetivo estaba cumplido: apenas la frase llegó a los oídos de Diego, la polémica y la sed de venganza estaban instaladas.
A través de Jorge Cyterszpiler (amigo y representante del jugador en sus comienzos) y del propio Zurdo López, el mejor futbolista de todos los tiempos supo de primera mano cómo el guardavallas había intentado ningunearlo.
Entonces, Maradona recogió el guante y cantó el ‘Vale cuatro’. En la previa del partido, en esa mañana de domingo, le prometió al DT y sus compañeros: “Hoy le hago cuatro goles”. Y cumplió.
Boca, que venía a los tumbos en un año que resultó particularmente flojo a nivel rendimiento y marcadores, se puso en ventaja con un penal de Jorge Ribolzi.
A esa altura, Argentinos ya dominaba las acciones con un Diego endemoniado que se tiraba a los costados, que se juntaba con Silvano Espíndola, que sacaba de sus casillas a un desbordado Oscar Ruggeri y que provocaba peligro cada vez que encaraba hacia el arco adversario.
Sobre los 23m., el crack enrulado se recostó sobre la derecha del área y ensayó un pase para la entrada de Pedro Pasculli. En el camino se interpuso la mano de Hugo Alves y el árbitro Juan Carlos Loustau sancionó el penal. Lo ejecutó el 10, con suavidad hacia el palo derecho, frente a un Gatti que eligió el otro costado. 1-1.
Un tiro libre de Espíndola ingresó por el ángulo superior derecho y supuso el 2-1 en favor de la escuadra de La Paternal. Pero casi de inmediato, Mario Zanabria contestó de la misma manera, con un remate directo de falta, y consiguió el 2-2.
Antes de la finalización del primer período, una infracción de Ruggeri sobre Maradona en el sector derecho derivó en otro tiro libre. Desde ángulo sesgado, el 10 le pegó en forma magistral y la pelota ingresó por el segundo palo para transformarse en el 3-2. “Vi que (Hugo) Gatti y (Francisco Pedro) Sá discutían por el armado de la barrera y entonces me animé a tirarla al segundo palo. Salió bien porque la pelota entró por arriba”, contó el también prócer del Nápoli tiempo después, cuando la hazaña ya estaba consumada.
En el segundo tiempo, el ritmo frenético no decreció. Y casi de movida, el astuto Espíndola le puso un pase en cortada al 10, que relojeó la salida apresurada del guardavallas xeneize y se la tocó sutilmente con la izquierda para “cruzarle el remate” y festejar el 4-2.

La cereza del postre llegó un rato después, cuando Hugo Alves le cometió infracción dentro del área a Diego, pero el juez -en tiempos sin tecnología ni VAR- creyó que la falta había sido afuera. De esta manera, el seguro penal se transformó en tiro libre a 25 metros del arco.
Poco le importó a Maradona la distancia. “Observé que el ‘Pinza’ (Carlos Alberto) Vidal se le puso adelante a (Hugo) Gatti y elegí pegarle al palo del arquero, fuerte. Por ahí entró”, relató el astro que un par de meses más tarde fue transferido desde La Paternal al Xeneize, en un monto cercano al 1,1 millones de dólares.
El gol de Ricardo Gareca, a poco del final, solamente sirvió para decorar la estadística y dejar el tanteador en 5-3.
“Espero que se hayan divertido tanto la gente de Argentinos como la de Boca. Creo que Argentinos fue superior casi siempre a lo largo del partido”, analizó Maradona con la sinceridad que exhibió a lo largo de su vida.
La anécdota del ‘Gordito’, las declaraciones provocativas y sobradoras del ‘Loco’ y una performance sobresaliente habían quedado atrás. Lo que se instaló para siempre en la historia del fútbol argentino resultó esa tarde de magia y brillo en cancha de Vélez, donde un atrevido joven cantó el “Vale cuatro” y terminó ganando la partida.





