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07-06-2025 18:40 - Efeméride

A 35 años del día que Camerún le arruinó a Argentina la fiesta inaugural del Mundial de Italia '90

El 8 de junio de 1990, en Milán, el equipo africano daba un batacazo al vencer por 1 a 0 a la Selección dirigida por Carlos Salvador Bilardo, que defendía el título de campeón mundial obtenido cuatro años antes en México. Con cabezazo de Omam Biyik, "Los Leones Indomables" lograron un triunfo histórico.

Autor: DeporTV
07-06-2025 | 18:40
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Lo que parecía un partido accesible para que la Selección argentina comenzara la defensa de su título de campeón en el Mundial de Italia ’90, se convirtió en una derrota inesperada con connotaciones de papelón histórico y batacazo para el fútbol africano.

Hace 35 años, un 8 de junio de 1990, en el estadio Giuseppe Meazza de Milán, Camerún derrotaba por 1 a 0 al equipo que dirigía Carlos Salvador Bilardo en el partido inaugural de esa cita mundialista y con Diego Maradona en cancha. 

Un resultado sorpresivo que evidenció las falencias y los problemas en la preparación que había tenido el equipo argentino en los meses previos al arranque de la Copa del Mundo de Italia.

Argentina se había coronado campeón mundial en México ’86 con un Maradona excepcional que había brillado en los campos de juego del Distrito Federal y Puebla.

Pero después de dar la vuelta olímpica en el estadio Azteca, el conjunto de Bilardo no volvió a lucir un nivel de juego convincente acorde con el título que ostentaba.

En 1987, Argentina terminó cuarta en la Copa América que la tuvo como anfitriona en ese año y tercera en la edición de 1989 que se celebró en Brasil, donde en la ronda final del torneo no pudo marcar goles. 

Sin Maradona, había perdido 4 a 1 con Australia en Sidney, y en los meses previos al Mundial de Italia atravesó una racha negativa de siete partidos sin marcar goles.

Pese a todo, se creía que al reunir al plantel en la concentración de Trigoria, en Roma, Bilardo lograría una puesta a punto con los jugadores para llegar sin zozobras al debut mundialista.

Argentina integraba el Grupo B, donde además de Camerún --que se perfilaba como el equipo más débil del grupo--, se encontraban Rumania y Unión Soviética. 

Tras una fastuosa ceremonia inaugural, la Selección salió al campo de juego del remozado estadio ubicado en el barrio de San Siro, en Milán a enfrentar a “Los Leones Indomables”, tal como se apodaba entonces al equipo africano.

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El público silbó el himno argentino y Maradona, que jugó ese partido con una férula en el dedo gordo del pie derecho por tener una uña rota, arengó a sus compañeros antes del inicio del compromiso.

Sólo el arquero Thomas N’Kono, que había integrado el representativo de Camerún que disputó el Mundial de España ’82, era el único futbolista tenía algún renombre internacional en el elenco que dirigía técnicamente el soviético Valeri Nepommiachi.

En el primer tiempo, Argentina estuvo dos veces cerca de ponerse en ventaja. Primero lo tuvo Abel Balbo, quien tras recibir un pase de Maradona quedó desacomodado y no pudo definir con comodidad. Luego, Roberto Sensini estuvo cerca con un remate que contuvo N’Kono.

Con el correr de los minutos, el juego del equipo de Bilardo se fue diluyendo y el rival comenzó a animarse. Antes del final de la primera mitad, Cyrille Makanaky, volante que lucía el número 20 en su espalda, estuvo cerca de convertir para Camerún.

Maradona recibía infracciones cada vez más violentas y volantes como Jorge Burruchaga y José Basualdo no lograban asociarse con el astro. Argentina no armaba juego, no atacaba y carecía de movilidad en todos los sectores de la cancha. 

Los africanos cortaban el juego con faltas cada vez más violentas y a los 15 minutos del complemento, el árbitro francés Michel Vautrot expulsó al camerunés Kana Biyik por una violenta infracción. Los africanos se quedaban con 10 jugadores.

Poco después, Makanaky peinó un centro en el área argentina y Francois Omam Biyik, mediocampista que militaba en la segunda división del fútbol francés, dio un salto alto y logró cabecear. Parecía que un arquero con la experiencia de Nery Pumpido podía contener la pelota con facilidad, pero fallo. El balón se le escapó y fue parar a la red. Sorpresa total. Gol de Camerún.

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El campeón defensor no pudo reaccionar. Se repitió en centros fácilmente controlables y acciones intrascendentes. Bilardo mandó a la cancha a Claudio Caniggia, quien intentó desbordar y terminó recibiendo una violenta infracción por parte del zaguero Massing. 

Y llegó el final. Con 9 jugadores, Camerún dio el gran golpe ante el campeón del Mundo. Bilardo confesó que ese fue el día “más amargo de su vida deportiva”. 

Horas después, el entrenador argentino les dijo a los jugadores que si perdían el próximo partido y el equipo quedaba afuera en la primera ronda, prefería que el avión que lo llevara de regreso a Argentina se cayera en pleno vuelo antes que afrontar la reprobación de los hinchas por una temprana eliminación en el Mundial.

Por suerte, Argentina se recuperó. Le ganó a la Unión Soviética y luego le empató con sufrimiento a Rumania para avanzar a los octavos de final como unos de los mejores terceros.

Sin exhibir un juego convincente, el equipo siguió avanzando, con algo de fortuna y mucho oficio. Venció de manera milagrosa a Brasil con un gol de Caniggia. En los penales superó a Yugoslavia e Italia y cayó en la final con Alemania que ganó 1 a 0 gracias a un discutido penal sancionado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal.

El plantel volvería como subcampeón a Argentina y con Bilardo consagrado como el DT que logró que la Selección disputara dos finales mundialistas en forma consecutiva. 

Camerún ratificaría a lo largo del Mundial sus condiciones futbolísticas y llegaría hasta los cuartos de final, donde caería ante Inglaterra por 3 a 2.

Pero la tarde del 8 de junio de 1990, en Milán, “Los Leones Indomables” escribirían la que sería por mucho tiempo la página más gloriosa del fútbol africano. 

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