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26-09-2026 18:15 - Fútbol

Central campeón de la Supercopa Internacional: venció a Estudiantes en una escandalosa final que terminó a las trompadas

Con un doblete del Fideo, el Canalla fue campeón en una final que tuvo decisiones altamente polémicas del árbitro Darío Herrera y reacción inmediata del presidente pincharrata Juan Sebastián Verón en las redes sociales en el medio del partido y hasta en la cancha sobre el final.

Autor: DeporTV
Por Pedro Moreno Polak
26-09-2026 | 18:15

 

En una final que tuvo decisiones arbitrales controversiales y una gran actuación de Ángel Di María, Rosario Central lo dio vuelta y le ganó 3 a 1 a Estudiantes de La Plata para consagrarse campeón de la Supercopa Internacional, este sábado por la tarde en el estadio Madre de Ciudades, de Santiago del Estero.

Parecía que iba a haber un puñado de hinchas del León, porque incluso con la final ya iniciada, había una cantidad de hinchas llamativa en la tribuna que ocuparon los hinchas de La Plata. Pero es que el grueso del público albirrojo estaba demorado en las inmediaciones del estadio santiagueño por la Gendarmería Nacional, por algún motivo que no trascendió.

Esto, sumado al polémico penal que Darío Herrera le dio a los rosarinos en el cierre del primer tiempo y la no expulsión por doble amarilla a Elías Verón, encendió la furia del presidente de la entidad platense, Juan Sebastián Verón, que en el medio de la final publicó en sus redes sociales un fuerte posteo con la frase: “Maltrataron a la gente y la impunidad que manejan para robarte es increíble”.

No había terminado el encuentro cuando empezó el encontronazo entre ambos planteles, “justificado” por el contexto reciente que envuelve a ambas instituciones y sobre todo a sus dirigencias. Incluso entró al campo de juego el propio mandamás Verón, que encaró a Herrera y le repitió varias veces “esto es culpa tuya” y “sos un ladrón”, luego de las trompadas entre los jugadores de los dos equipos.

El partido tuvo el primer golpe antes del minuto de juego. Y ese golpe lo dio el Pincha. Ezequiel Piovi recuperó en su campo y tocó para Joaquín Tobio Burgos, que galopó sin dudar hacia el área rival. Tras un gran centro para Guido Carrillo, el goleador la bajó para la llegada de Alexis Castro, que definió como debía hacerlo para adelantar a los suyos “desde el vestuario”.

A partir de ahí ninguno, y a pesar del resultado, ninguno se impuso demasiado al otro desde el juego. Los platenses sufrieron en primera instancia la lesión en la muñeca izquierda del uruguayo Gabriel Neves, que fue reemplazado por Jalil Elías. No pasó mucho tiempo antes de que el ex San Lorenzo también tuviera que dejar la cancha por un dolor en su pierna izquierda tras un choque.

Con el correr de los minutos, el Canalla tuvo a su favor las cada vez más frecuentes apariciones de Ángel Di María, que se hizo cargo de los ataques de su equipo y elevó el nivel de la producción de juego en el elenco de Jorge Almirón, que hasta el momento había sido bastante pobre.

En un tiro libre a unos 25 metros del arco defendido por Fernando Muslera, desde la izquierda, Angelito se hizo cargo con una ejecución que emuló acaso un golazo del mismísimo Lionel Messi ante Estados Unidos en la Copa América 2016: la colgó del ángulo superior izquierdo del golero charrúa, es decir que definió cruzado para devolverle la paridad al encuentro.

Antes de que el primer tiempo culminara, y en medio de los 12 minutos de descuento con motivo de las dos lesiones y la pausa de hidratación entre otras cuestiones, Leandro González Pírez apenas tocó a Enzo Copetti dentro del área y el árbitro Darío Herrera, tras una revisión en el VAR, sancionó tiro penal para los rosarinos en una decisión cuanto menos polémica.

Claro que el encargado de patearlo fue el propio Di María, que esperó a que Muslera eligiera un palo -finalmente fue al derecho- y cruzó su remate con un tiro sutil, apenas elevado del césped, para poner 2 a 1 a Central de cara al complemento. 

Allí el trámite tuvo una mejora en cuanto a la agresividad de ambos equipos. Los de Almirón siguieron dependiendo sobre todo de su capitán, el Fideo, aunque gozaron de buenas intervenciones del joven Giovanni Cantizano, que se posó casi siempre sobre la izquierda y generó problemas en ese sector de la defensa pincharrata.

Sin embargo, con la obligación de revertir el resultado o al menos volver a emparejarlo, Estudiantes se volcó al ataque y, pese a que no logró llegar con juego asociado al área de Axel Werner, provocó alguna chance de gol mediante pelotas paradas, lo que acaso es su fuerte teniendo en cuenta los buenos cabeceadores de los que dispone.

FotoX@RosarioCentral
FotoX@RosarioCentral

De cara al tramo final del partido empezaron a acabarse las ideas del equipo del Cacique Medina. A pesar de haber tenido mucho más la pelota que el Canalla, nunca supo cómo llevarle peligro al arco que defendió Werner. Los centros fueron cada vez más inofensivos y no inquietaron para nada al fondo canalla.

En la última del encuentro, Muslera fue al área a buscar conectar de cabeza para intentar llevar la definición al alargue, dejó su arco sin amparo y le cedió la definición a Julián Fernández, que le pegó desde varios metros y de cachetada para liquidar el asunto y darle la copa al elenco rosarino.

Así fue como Rosario Central se adjudicó un nuevo título, el 14° en su historia. Otra vez se consagró en el Madre de Ciudades, porque ya lo había hecho en diciembre de 2023 cuando le ganó la final de la Copa de la Liga a Platense. Por su parte, Estudiantes perdió por segundo año consecutivo la Supercopa Internacional: en 2025 había caído frente a Vélez en Avellaneda.

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