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17-02-2025 00:22 - Aniversario - Enrique Omar Sívori

El "Cabezón" Sívori, un "atorrante" que estuvo antes que Diego y "Lío"

Enrique Omar Sívori, el "Cabezón" de San Nicolás, llegó a ser ídolo con la "diez" de Napoli antes que Maradona y se convirtió en el primer argentino en ganar del Balón de Oro mucho antes de que Messi empezara a coleccionar esos galardones hasta sumar ocho, generando que la vieja guardia futbolera lo incluya en una trilogía de los más grandes "atorrantes" de la pelota de la historia nacional.

Autor: DeporTV
17-02-2025 | 00:22
Foto: Sivori con los “Carasucias” campeones del Sudamericano de Lima 1957.
Foto: Sivori con los “Carasucias” campeones del Sudamericano de Lima 1957.

El "Cabezón" Sívori nació en San Nicolás, mucho más cerca de la Rosario de Messi que la Villa Fiorito de Maradona, pero a la hora de las comparaciones su arquetipo de jugador lo ubica más cerca de Diego que de Lionel, y eso que a diferencia de aquel, su club de referencia en Argentina es River y en Italia también es venerado por la norteña Juventus, de Turín.

Sívori llegó a este mundo el segundo día de octubre de 1935, el mismo mes en que nació Diego, y murió por un cáncer pancreático poco antes de cumplir 70 años, un 17 de febrero de 2005, hace exactamente este lunes 20 años.

Ese día de hace dos décadas el más prestigioso medio deportivo italiano, La Gazzetta dello Sport lo despidió con una foto suya que ocupaba toda la portada con la camiseta de Juventus y un título que lo decía todo". "Addío genio".

Y en su interior la referencia a Sívori es tan concreta que exime de mayores comentarios respecto de lo antedicho: "fue el Maradona de los años cincuenta y sesenta".

Medías caídas, gambeta indescifrable, goles de cualquier factura y "la diez", siempre "la diez", aunque en su debut en River se tuvo que poner la ocho porque la otra la usaba nada menos que Ángel Labruna, a quien reemplazó justo aquel 4 de abril de 1954 en un 5 a 2 ante Lanús, convirtiendo el último tanto de los "millonarios". Su crecimiento desde entonces fue imparable, consagrándose campeón del fútbol argentino consecutivamente en 1955, 1956 y 1957.

Y tres años después se consagraría en la selección argentina que ganaría el Sudamericano de Lima (hoy Copa América) con aquella histórica formación apodada los "Carasucias", justamente porque sus integrantes eran todos muy jóvenes y contaban con un desparpajo para jugar que, por ejemplo, les permitió superar nada menos que al Brasil de Pelé que al año siguiente se consagraría campeón del mundo en Suecia 1958.

Curiosamente, el mundial siguiente de Chile 1962, Sívori lo jugó, pero vistiendo la camiseta del seleccionado de Italia, país al que había llegado cinco años antes comprado por la Juventus a cambio de 10 millones de pesos argentinos con los que River completó la estructura del estadio Monumental y por ello un sector de plateas lleva su nombre.

Y en la "Vecchia Signora" repitió lo hecho en River con tres títulos de liga italiana, los de 1958, 1960 (fue el goleador del campeonato) y 1961, año en el que por haberse nacionalizado pudo recibir el Balón de Oro al mejor jugador de Europa.

Por entonces ningún jugador no nacido en Europa podía recibir ese premio, algo que se extendió en el tiempo y por eso nunca se lo entregaron a Maradona. Pero el "Cabezón" se nacionalizó para jugar por la "Azzurra" .y entonces quedó habilitado para ser galardonado como lo que realmente era por entonces, el mejor futbolista del Viejo Continente.

A punto de cumplir 30 años, en 1965, pasó a vestir la que sería la última camiseta de su brillante trayectoria profesional, la de Napoli, saltando sin paracaídas del norte al sur de Italia, y como un par de décadas después lo haría Diego, encabezó una gesta inédita para la institución al alcanzar por primera vez en su historia un subcampeonato de primera división.

Su recorrido en suelo napolitano se extendió por cuatro temporadas, y el 1 de diciembre de 1968 una lesión crónica de la rodilla izquierda le impidió al zurdo de un talento que solo tendría comparación varios años después con los advenimientos de Maradona y Messi seguir desparramando talento por los campos de juego. Y así como llegó al fútbol,14 años antes para deslumbrar a los argentinos primeros y a Europa más tarde, ese día el "Cabezón" dejó de jugar para siempre.

Pero no se alejó del fútbol y al tiempo se convirtió en entrenador, llegando a conducir al seleccionado argentino con el que consiguió la clasificación al Mundial de Alemania 1974, una empresa muy complicada considerando que el representativo nacional no había conseguido acceder al anterior de México 1970.

Sin embargo no iba a dirigir a la selección albiceleste en ese Mundial demostrando su honestidad y don de gente, disgustado con los dirigentes de AFA por promesas y obligaciones económicas incumplidas para con los futbolistas y su propio cuerpo técnico.

Así fue Don Omar, reconocido por sus dotes futbolísticas tanto como por las personales. Un "tipazo" para todos los que lo conocieron y lo trataron. Con la humildad de los grandes, nunca se ufanó de sus logros y no exhibió los blasones conseguidos ni siquiera con los suyos. 

Por eso, si la historia "la escriben los que ganan", y los que como él ganaron casi todo no la escriben, es obligación de los que lo recuerdan compararlo sin ruborizarse con Diego y con "Lío", tan grande fue este jugador al que descubrió con su ojo clínico el también inolvidable Renato Cesarini y que si en el devenir de los tiempos sigue siendo venerado en Italia como "torazo en rodeo ajeno", ¿cómo no va a serlo también en el propio?    
  

Foto: Sívori con la camisa de su primer equipo, River Plate.
Foto: Sívori con la camisa de su primer equipo, River Plate.

 

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