El Boca de Russo y Paredes se cerró otra puerta a la Libertadores: quedó afuera de la Copa Argentina
Boca Juniors sigue de mal en peor y este tercer ciclo de Miguel Ángel Russo sumó ya media docena de frustraciones, porque esa es la cantidad de partidos que jugó desde el retorno del técnico al club sin ningún triunfo en su haber, y la caída por 2 a 1 ante Atlético Tucumán en 16avos de final de Copa Argentina de este miércoles le cerró otra gran puerta de acceso a la Copa Libertadores 2026.

Miguel Russo llegó a este partido de Copa Argentina sin triunfos en su haber en este tercer ciclo al frente de Boca Juniors y le tocaba sumergirse en una tercera competencia después de los tres juegos en el Mundial de Clubes y los dos del Torneo Clausura.
Y el experimentado entrenador sabe que cada vez van quedando menos balas en el cargador de la clasificación a la Libertadores 2026, una necesidad imperiosa para el mundo “xeneize” después de dos años sin participar de ese magno certamen de clubes sudamericanos.
Pero lo que Boca y Russo necesitan en este momento no son golpes de efecto mediáticos y populares sino hechos concretos, que se traducen simple y llanamente en victorias, algo que en lo descripto no se ven por ningún lado.
Por eso, además de la vuelta al pago de Leandro Paredes después de 11 años, que en este encuentro no marcó diferencias, que Russo optara por el retorno a la titularidad del colombiano Frank Fabbra después de seis meses sin jugar (se notaron) en lugar de un Lautaro Blanco que no hizo nada mal como para salir, fueron hasta el momento solamente eso: golpes de efecto sin ningún resultado.
Y que Boca se quede afuera de la Copa Argentina apenas en 16avos de final es muy fuerte, porque más allá de hacerlo frente a otro equipo de primera división como Atlético Tucumán, lo concreto es que cerró una de las puertas más grandes de acceso a la Libertadores casi antes de abrirla.
Pero además de la derrota numérica, estuvo la derrota táctica, porque en ese ítem Lucas Pusineri fue el gran vencedor sobre Russo, ya que ante un Boca que literalmente “no juega a nada”, porque no se sabe si ataca, se defiende y sale de contra, ambas cosas o ninguna (cabe aclarar que Russo es un hijo pródigo de la escuela de Estudiantes de La Plata), Atlético Tucumán cerró todos los caminos que conducían a Matías Mansilla por el medio y dejó que los “xeneizes” sucumbieran en una improductiva gestión por los costados.
Y cuando tuvo la oportunidad, el “Decano” asestó dos zarpazos letales, que en 10 minutos le abrieron el camino a los octavos de final, instancia en la que se enfrentará a Newell's Old Boys.
El primero fue a los 20 minutos del segundo tiempo tras un tiro de esquina que cayó en el medio del área boquense, donde ningún jugador con camiseta auriazul fue capaz de despejar, por lo que el paraguayo Cléver Ferreira, recién llegado de Sportivo Ameliano de su país, aprovechó y colocó el balón contra el primer palo del arco defendido por Agustín Marchesín en su tercer partido con la camiseta celeste y blanca.
Y sobre la media hora el ingresado Mateo Bajamich encabezó un contraataque más, habilitó en tiempo y forma al “Loco” Leandro Díaz, este perdió en el mano a mano con Marchesín, pero en el rebote apareció nuevamente Bajamich para enviar el balón al fondo de la red.
Y aunque quedaba un cuarto de hora por delante, ya la sensación era de “cosa juzgada”, porque Boca exhibe una impotencia que para remediarla necesita de 11 Paredes, porque el descuento de Edibnson Cavani llegó cuando ya no era nada importante, porque apenas restaban 10 segundos para que concuyera el encuentro.
Y después sí llegó el estruendoso festejo de la multitudinaria hinchada de Atlético Tucumán, que por su cercanía con el escenario del partido, el estadio Madre de Ciudades, de Santiago del Estero, fue local este miércoles que seguramente quedará enmarcado dentro de las grandes noches en la historia de uno de los clubes más grandes del NOA.
Para Boca, en cambio, es la agudización de una crisis futbolística que parece no tener fin, en la que sobran nombres y falta fútbol. Aunque quizá no todo tenga su origen nada más que en lo deportivo. Pero ya suma 10 partidos sin saber lo que es una victoria sumando la temporada anterior y si el próximo fin de semana no le gana a Huracán por el torneo Clausura será la peor racha negativa de su historia.





