Banfield, el quinto club más antiguo del fútbol argentino cumple 130 años
Banfield es el quinto club más antiguo del fútbol argentino, fue fundado el 21 de enero de 1896 y 130 años después muestra un crecimiento estructural a la altura de los más grandes del ámbito nacional que no se compadece con el plano deportivo, en el que el equipo dirigido por Pedro Troglio solo exhibe como objetivo no caerse de la primera división.

El club Mercedes, de la ciudad homónima del oeste de la provincia de Buenos Aires, que hoy milita en la primera división C, es por lejos el más antiguo del fútbol argentino ya que fue fundado en 1875, y después lo siguen Gimnasia y Esgrima La Plata y Quilmes, que nacieron en 1887, mientras que Rosario Central fue creado en 1889 y luego llegó Banfield en 1896.
El “Taladro”, así bautizado porque “perforaba” a sus rivales a comienzos de los 50, cuando inclusive el diario El Pampero lo entronizó como el “Campeón Moral” al terminar primero en el campeonato por diferencia de gol respecto de Racing y una alteración reglamentaria de último momento obligó a un desempate que terminó consagrando a los de Avellaneda, permanece en la máxima categoría del fútbol argentino después de algunos barquinazos que lo llevaron y lo devolvieron desde el ascenso en varias oportunidades.
Pero desde aquella camiseta inicial amarilla y marrón que lo identificaba con el ferrocarril como lo hicieron tantos clubes de la zona sur del Gran Buenos Aires, por caso el histórico Arsenal de Llavallol, ya que Banfield fue fundado por comerciantes y residentes ingleses, hasta la albiverde que llegó para quedarse a comienzos del siglo XX simbolizando la “paz” y la “esperanza”, obviamente mucha agua pasó bajo el puente y no siempre fue tan clara como se hubiese querido.

De hecho, Banfield marcó tres hitos únicos e irrepetibles en el fútbol argentino y dos de ellos fueron negativos.
Es que en 1939 registró el primer caso de soborno en el fútbol argentino cuando su presidente, Alberto Torraga, “tocó” a los jugadores de Barracas Central, Sosa y Villanueva, para un partido que Banfield ganó 3 a 2 y con ello logró el ascenso a primera división. Recibió cinco fechas de suspensión, pero eso sí, las cumplió en Primera A.
Claro que este no fue el único caso de soborno comprobado de parte de Banfield, ya que registró tres casos más, en 1941 con el denominado “caso José Monjo”, cuando el arquero de Tigre hizo público el caso; en 1944, cuando intentaron “convencer” al célebre arquero Sebastián Gualco, de Ferro Carril Oeste, el mismo club al que procuraron hacerle lo mismo en 1971 a través del defensor de los de Caballito Alfredo Ortiz, que terminó denunciando la situación.
También Banfield tuvo el primer caso de dóping en la historia del fútbol argentino, cuando en abril de 1975 a su delantero estrella y goleador del equipo, Juan Alberto “Juanchi” Taverna se le detectó un positivo en un partido con River que se jugó en cancha de Racing y el conjunto dirigido por Ángel Labruna, que saldría posteriormente campeón después de 18 años sin hacerlo, ganó 2 a 1. El atacante oriundo de la ciudad bonaerense de 25 de Mayo marcó el tanto “albiverde”.
Como en esa época los controles antidóping no se daban en todos los partidos sino en algunos que eran sorteados, Banfield denunció irregularidades y seis meses después la AFA convalidó ese reclamo y le levantó la sanción de un año que le había aplicado a “Juanchi”, que nunca perdonó a los que le aplicaron esa sanción y hasta Agremiados le organizó lo que se llamó el “partido del desagravio” para limpiar la imagen pública de Taverna, que más tarde sería contratado por el Boca Juniors que dirigía Juan Carlos Lorenzo.
Y el tercer hito, también positivo, tuvo lugar por partida doble un año antes, cuando el 6 de octubre de 1974, en un partido jugado en cancha de Banfield por el campeonato Nacional de primera división, el “Taladro” derrotó a Puerto Comercial, de Bahía Blanca, por 13 a 1. Es, hasta nuestros días, la máxima goleada en la historia del fútbol argentino.
Y en ese mismo partido, paradójicamente, Taverna también fue protagonista, ya que anotó 7 goles, un récord que no se pudo modificar en la historia del fútbol nacional, ya que ningún otro futbolista pudo igualar esa marca de tantos convertidos en un mismo partido.

A todo esto, Banfield consiguió su único título en primera división el 13 de diciembre de 2009 de la mano de su entrenador símbolo, Julio Falcioni, ídolo de los hinchas que lo recuerdan con una frase en una bandera que es todo un símbolo: “los días más felices fueron falcionistas”.
La otra bandera de alguien que fue ídolo inolvidable con dos camisetas albiverdes,.las de Laferrere y Banfield, es la de José Luis Sánchez. “Garrafa Eterno” no necesita de más palabras para definir el amor incondicional de los hinchas para ese artista de la pelota del que el pasado 8 de enero se cumplieron 20 años de su fallecimiento.

Como resumen de una historia a la que obviamente le faltan muchísimos capítulos, vaya si los hay en 130 años de vida institucional, social y deportiva, hoy de Banfield puede decirse que es una entidad chica con infraestructura de club grande, con todo lo que ello implica, sobre todo en lo que afecta a la parte económica, y especialmente si desde lo futbolístico no se generan los recursos para sostener a un elefante blanco (y verde) que solamente aspira en los últimos tiempos a mantenerse en primera división.
Pero este miércoles 21 de enero fue un día para celebrar y Banfield lo hizo a última hora de la tarde con un festejo popular que se llevó a cabo en la denominada “Plaza del Campeón”, ubicada frente a la estación del ferrocarril, a metros de su sede social de la calle Vergara.





