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23-10-2025 19:21 - FÚTBOL ARGENTINO

Argentinos Juniors, a 40 años de levantar la Copa Libertadores y conquistar América

"El más grande de los chicos", lograba el título más importante de su historia con un equipo que era un emblema del toque y el juego ofensivo. El "Bicho" de La Paternal vencía -por penales- al América de Cali y se alzaba con el certamen de clubes más importante del continente.

Autor: DeporTV
23-10-2025 | 19:21
Argentinos Juniors, a 40 años de la hora más gloriosa y conquista de América | Foto: Conmebol
Argentinos Juniors, a 40 años de la hora más gloriosa y conquista de América | Foto: Conmebol

Ese club fundado por militantes anarquistas -que con el tiempo se afincó en el barrio de La Paternal- donde sentó las bases del “Semillero del mundo”, desde el cual surgieron jugadores de la talla de Diego Maradona, Juan Román Riquelme, Fernando Redondo, Claudio Borghi, Esteban Cambiasso y Juan Pablo Sorín, entre otros grandes y talentosos futbolistas, escribía hace 40 años la página más importante de su rica historia.

El 24 de octubre de 1985, en un intenso partido disputado en el estadio Defensores del Chaco Asunción de Paraguay, Argentinos Juniors, el más grande de los chicos, se consagraba campeón de la Copa Libertadores al derrotar en una dramática definición por penales al América de Cali, al cabo de un partido que había terminado empatado en un gol.

Un título logrado por un equipo entrañable, que, con un juego de alto vuelo técnico y jugadores experimentados, supo ganarse el reconocimiento de casi todos los futboleros argentinos, más allá del club al cual simpatizaban.

“Éramos un equipo serio, que sabía lo que quería en la cancha, que preparábamos bien los partidos, pero que sabíamos distendernos para poder ganarle a cualquier rival. Un grupo de hombres, con mucha experiencia y eso nos permitió muchas veces inclinar la balanza en nuestro favor”, recordó en declaraciones a DEPORTV,  José “Pepe” Castro, delantero derecho de aquel Argentinos Juniors memorable.

LOS COMIENZOS DE LA EPOPEYA

Los orígenes de aquella epopeya que se consagró en tierras guaraníes se remonta a 1983, cuando el club aún sacudido por la ida de Diego Maradona luchaba por mantenerse en Primera A.

La dirigencia de El Bicho, encabezada por Domingo Tesone, resolvió encomendarle a Ángel Laburna, ídolo como jugador y entrenador de River, la tarea de armar un plantel con el propósito de salvarse del descenso.

Con toda su sabiduría a cuestas, “Angelito” se apoyó en los jugadores del club y en algunos jugadores de trayectoria que se habían lucido en otros equipos. 

Castro, un emblema  del club con la época de oro del “Bicho” | Foto: X
Castro, un emblema  del club con la época de oro del “Bicho” | Foto: X

Así, arribaron a Argentinos Jorge Mario Olguín --campeón del mundo con la Selección argentina en 1978--, Emilio Nicolás Comisso, Juan José López, Mario Videla, Carlos Ereros y Carlos Manuel Morete, y varios más.

El equipo hizo una campaña más que aceptable y terminó el Metropolitano de ese año en 8ª puesto, con 38 puntos, diez menos que el campeón, que ese año fue Independiente.

Pero en septiembre, Labruna falleció y Roberto Saporiti asumió como DT del elenco de La Paternal, que estaba listo para dar un salto de calidad.

“El Sapo” llegó al club con el prestigio de haber sido ayudante de campo de César Luis Menotti en la Selección Argentina, pero también con ganas de sacarse una espina de encima.

“Había perdido una final increíble con Talleres frente a Independiente, en 1978, y tuvo con nosotros la revancha que necesitaba”, evocó Castro.

Tras una gran campaña, Argentinos logró a fines de 1984, el primer campeonato de su historia al obtener el Metropolitano, su primer título en el fútbol argentino.

Pero al concluir el certamen, Saporiti recibió una oferta para dirigir en Colombia y consideró que era una oportunidad económica que no podía dejar pasar. José “El Piojo” Yudica, un entrenador experimentado que había ganado un campeonato con Quilmes y logrado tres años antes el ascenso con San Lorenzo, tomó la posta en el derrotero hacia la gloria.

EL CAMINO HACIA LA GLORIA DE AMÉRICA

El “Bicho” de la Paternal y un equipo inolvidable, a 40 años de una epopeya histórica | Foto: Argentinos Juniors
El “Bicho” de la Paternal y un equipo inolvidable, a 40 años de una epopeya histórica | Foto: Argentinos Juniors

En 1985, Argentinos tuvo que afrontar un dura competencia continetal. Debió jugar el campeonato Nacional, que ganó en septiembre tras superar a Vélez por 2 a 1 en una final disputada en el estadio Monumental, y también la Copa Libertadores, donde tuvo que afrontar un grupo clasificatorio muy exigente y competitivo.

En ese entonces, la Libertadores era disputada por dos representantes por cada uno de los 10 países que integraban la Conmebol. Argentina fue representada en esa edición por Argentinos y Ferro, que se había consagrado en el Nacional de 1984. Ambos compartieron el Grupo 1 con dos equipos brasileños: Fluminense y Vasco da Gama.

El elenco de Yudica no arrancó su participación con una derrota. El 25 de julio perdió por 1 a 0 contra el equipo que dirigía Carlos Timoteo Griguol. Pero se recuperó rápido con dos triunfos en Brasil y otra victoria sobre el conjunto de Caballito en el desquite de la fase de grupos. 

Ambos equipos argentinos terminaron igualados en el primer puesto con nueve unidades y debieron jugar un desempate en la cancha de Vélez para determinar quién avanzaba hacia la segunda ronda.

El partido se jugó el 11 de septiembre y Ferro se puso en ventaja con un gol de Oscar Garré. Argentinos --que una semana antes había ganado el torneo Nacional-- lo dio vuelta con tantos de Borghi y Ereros. 

El Bicho logró el pasaje a la segunda ronda, donde debió medirse con el Blooming de Bolivia e Independiente, el campeón defensor. 

Argentinos y El Rojo llegaron igualados en puntos al último partido del triangular, pero a los de Avellaneda contaban con mejor diferencia de gol y les alcanzaba con un empate para avanzar a la final.

Pero El Bicho sorprendió con dos goles tempraneros de Mario “Panza” Videla y Castro. José Percudani marcó el descuento y en un compromiso que tuvo un desarrollo intenso y dramático, con muchas situaciones de gol para ambos. 

Sobre el final, Independiente tuvo un penal, que Claudio Marangoni ejecutó al medio y el arquero, Enrique “Quique” Vidallé, contuvo para delirio de toda La Paternal. Argentinos estaba en la gran final.

En la definición, los dirigidos de El Piojo Yudica tenían delante otra dura prueba: el América de Cali de Colombia, equipo en el cual actuaban los argentinos Julio César Falcioni y Ricardo Gareca; el paraguayo Roberto Cabañas y Willington Ortiz, una gran figura del fútbol cafetero.

El 17 de octubre, en la cancha de River, Argentinos se quedó con el juego de ida con un triunfo por 1 a 0 con un gol de cabeza señalado por Emilio Comisso, de cabeza. La revancha se celebró cinco días más tarde, en Cali, donde los locales se impusieron con un grito en la red de Ortiz.

El reglamento imponía que 48 horas después debía jugarse un tercer partido y la sede designada fue Asunción. Argentinos llegó a esa definición con varias bajas por lesión, y debió presentarse a jugar esa final con varios suplentes. Castro y Ereros, sus principales referencias ofensivas, no pudieron ser de la partida.

Yudica mandó a la césped del Defensores del Chaco a Enrique Vidallé; Carmelo Villalba (Carlos Mayor), José Pavoni, Jorge Pellegrini (Miguel Lemme), Adrián Domenech; Jorge Olguín, Sergio Batista; Mario Videla, Renato Corsi (primer estadounidense en jugar en el fútbol argentino), Emilio Commisso y Claudio Borghi.

Parados: Jorge Olguín, Adrián Domenech, José Luis Pavoni, Enrique Vidallé, Carmelo Villalba y Sergio Batista. Agachados: José Castro, Mario Videla, Claudio Borghi, Emilio Commisso y Carlos Ereros | Foto: Foto Infobae
Parados: Jorge Olguín, Adrián Domenech, José Luis Pavoni, Enrique Vidallé, Carmelo Villalba y Sergio Batista. Agachados: José Castro, Mario Videla, Claudio Borghi, Emilio Commisso y Carlos Ereros | Foto: Foto Infobae

Comisso abrió la cuenta y Gareca estableció la igualdad en un partido durísimo, en el cual los dos equipos realizaron un gran esfuerzo físico. Tras los 90 minutos reglamentarios se jugó un alargue y hubo que recurrir a una tanda de tiros desde el punto de penal para determinar quién sería el campeón.

Se habían tirado ocho penales, todos convertidos y la serie estaba 4 a 4. El colombiano Tony De Ávila ejecutó el noveno disparo de la tanda y Vidallé lo contuvo. El banco de Argentinos deliró y se produjo una breve confusión. El árbitro chileno Hernán Silva dio por finalizadas las ejecuciones cuando faltaba un remate más. 

Fue “El Panza” Videla el encargado de tomar el último tiro. Tomó poca carrera hasta llegar a la pelota, la tocó suave y la puso abajo, contra el palo izquierdo. Falcioni no pudo llegar y Argentinos se quedó con la gloria, el reinado en el fútbol de América. Un club de barrio se quedaba con la Copa Libertadores.

“Una de las cosas más importantes de todo eso que logramos es que siempre fuimos visitantes, en todos lados. La cancha de Argentinos era muy chica, toda de madera y no estaba en condiciones para recibir público. Jugábamos de local en la cancha de Ferro o en otros estadios. Siempre teníamos a todos en contra, pero sabíamos cómo teníamos que jugar”, subrayó Castro.

EL ICÓNICO PREMIO PARA UN EQUIPO DE BARRIO, DE LEYENDA

En diciembre, Argentinos viajó a Tokio para jugar la final de la Copa Intercontinental ante Juventus de Italia, el campeón de Europa que tenía entre sus filas al francés Michel Platini, el polaco Zbigniew Kazimierz Boniek y el italiano Gaetano Scirea.

Un partido épico, de ida y vuelta, y jugado a un ritmo frenético. Esa final terminó 2 a 2, al cabo de 120 minutos y se definió por penales. La suerte favoreció entonces a la Vecchia Signora. Pero esa otra historia protagonizada por ese gran equipo, que hace cuatro décadas selló su nombre entre los grandes del continente. 

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