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04-09-2025 21:36 - Eliminatorias Sudamericanas

La última función de Messi en casa: goles, triunfo, ovación y lágrimas

El crack rosarino jugó un partido especial en la victoria 3-0 ante Venezuela, en la penúltima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, que marcó su último partido por los puntos en suelo argentino. Un Monumental colmado fue testigo de una noche especial y nostálgica.

Autor: DeporTV
04-09-2025 | 21:36
Foto: Julián Álvarez
Foto: Julián Álvarez

En la última función de Lionel Messi por un partido oficial, Argentina goleó a Venezuela con un doblete del crack rosarino, y un tanto de Lautaro Martínez.

El partido válido por la penúltima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, en un Monumental a reventar, tuvo de todo: goles, emoción, nostalgia y lágrimas, por el fin de una etapa.

Messi volvió a ser el centro de atención aunque esta vez con una despedida de por medio que tal vez haya incidido en su rendimiento durante los primeros minutos y que motivó al hincha argentino a celebrar cada intervención suya con efusividad.

Foto: Eliana Obregón
Foto: Eliana Obregón

Aún con un Messi a media máquina, Argentina, especialmente en el segundo tiempo, tuvo un buen partido apoyado en el despliegue de Julián Álvarez, las pinceladas de Franco Mastantuono y el despliegue de Leandro Paredes. Dibu Martínez y toda la línea defensiva no tuvieron mucho trabajo.

El dilema de la primera etapa fue quebrar la resistencia de una Venezuela ordenada, que propuso una línea de 5 en el fondo y generó un embudo al ataque argentino.

El seleccionado campeón del mundo trasladó la pelota de una banda a la otra, con Franco Mastantuono muy activo, y Venezuela buscó aprovechar cualquier error en el ataque local a través de la velocidad de Jefferson Savarino.

Foto: Eliana Obregón
Foto: Eliana Obregón

 

Dos remates furibundos fueron desviados por el arquero Rafael Romo. Primero ante el intento de Nicolás Tagliafico y luego frente a Julián Álvarez

Messi estaba impreciso con la pelota y por momentos parecía desconectado. Pasos arrastrados y cierto fastidio por no tener más incidencia en el partido. Su partido era discreto hasta que tuvo un rapto de lucidez.

Cuando quedaban 5 minutos para el final, Leandro Paredes recuperó el balón y lanzó el pase justo para Julián Álvarez, quien encaró y pudo haber definido por su cuenta, pero no, lo buscó a Messi. La generosidad de Julián culminó en una brillante definición de Messi sobre el arquero y un puñado de defensores venezolanos.

El gol del “10” levantó a un público que vino a despedirlo y a agradecerle por tanto. Momento para calentar las gargantas en una noche fría de Buenos Aires que quedará en la historia del fútbol argentino.

 

Argentina, dueña del segundo tiempo

Foto: Eliana Obregón
Foto: Eliana Obregón

Argentina encontró más espacios en el inicio del segundo tiempo cuando Venezuela, necesitada de llevarse al menos un punto, rompió la línea de 5 con los cambios generados por Fernando Batista, entre ellos los ingreso de Jefferson Soteldo y Josef Martínez por un ofuscado Salomón Rondón.

Messi levantó su nivel, con más participación en el juego y una situación clara en el mano a mano con Romo. Luego, asistió de forma magistral a Nico González, quien entró por Mastantuono y le dio más profundidad al ataque, en otra ocasión de peligro.

El equipo de Lionel Scaloni ganó terreno en el área rival, no dejó jugar a una Venezuela casi a merced y aumentó la ventaja con el segundo de Messi, más la aparición de Lautaro Martínez, de cabeza al gol, en la primera pelota que tocó, tras pase de Nico González.

Los minutos finales, con todo definido, dieron paso a la nostalgia. Los hinchas celebraban el triunfo, la goleada, pero la despedida del jugador que tanto les dio se imponía. Era palpable en el ambiente, la gente no quería que el partido se terminara. 

Messi recibió el cariño de la gente a cada minuto y en el final, ya con los fuegos de artificio sobre el cielo de Núñez, se despidió con orgullo, pero también con cierta tristeza porque sabe que una etapa concluyó. Que nada es para siempre y todo concluye al fin. Eso sí, su historia quedará marcada a fuego en el fútbol mundial, pero principalmente en el pueblo. 

Gracias por todo, Leo.

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