En penales: San Lorenzo eliminó a Argentinos y se clasificó a semifinales del Apertura
El equipo de Miguel Ángel Russo debió esperar a la definición desde los 12 pases, donde se impuso 8-7 tras empatar en uno. El tanto del visitante fue de Andrés Vombergar, pero en el minuto final lo empató Tomás Molina. Ahora espera por River o Platense.

San Lorenzo supo desde el principio cómo complicarlo a Argentinos Juniors y por eso le calzó perfecto el boleto a la semifinal por penales tras empatar en uno en el Diego Armando Maradona, en el marco de los cuartos de final del Torneo Apertura. Ahora esperará por River Plate o Platense.
La definición fue increíble. Lo tenía abrochado el Ciclón por el gol de Andrés Vombergar y en el último suspiro apareció Tomás Molina (10 goles) de cabeza también como el de San Lorenzo, para llevar todo a los penales, instancia en la que la visita acertó sus ocho tiros y Orlando Gill atajó el octavo en los pies de Maximiliano Romero.
Atrás quedó para San Lorenzo una semana para el olvido desde lo institucional, con deuda salarial para los jugadores y una inhibición en las últimas horas. La crisis afuera de la cancha es aguda y se disimula desde adentro por la gran temporada.
No sorprendió que Argentinos se hiciera cargo de la pelota de entrada. Es su principal arma, la posesión y la circulación. El problema fue la fluidez y la velocidad, que se vio ralentizada por la excelente presión de San Lorenzo.
Es que el equipo de Miguel Ángel Russo explotó al máximo la correcta ocupación de los espacios, con un movimiento pendular en dos líneas de cuatro y el desprendimiento de un punta para caerle a Diego Rodríguez, arquero a la hora de defender y primer armador al momento de atacar.
El Bicho probó avanzar por los diferentes frentes, la mayoría de los intentos se dieron en las conexiones entre Alan Lescano y Román Vega, aunque todos tuvieron un destino infructuoso. Lo que se notó sobremanera fue la ausencia en el juego de Federico Fattori, al que se lo vio fastidioso en el primer tiempo y con constantes reclamos a sus compañeros.
En ese buen plan defensivo de la visita, algo excesivo por momentos porque puso en riesgo el cero en su arco al hundirse tan cerca de Orlando GIll, el primer sacrificado fue el vasco Iker Muniaín. Nunca un mal gesto y siempre atento a tapar a Alan Lescano o a Fattori, dejando así al rival sin su principal eje creativo.
Y para colmo, Muniaín con la pelota también fue el mejor y lo demostró en cada toque, como en el que habilitó a Ezequiel Herrera, quien con un centro perfecto encontró la cabeza del goleador Andrés Vombergar (24m. ST).
San Lorenzo no se salió del libreto y todo indicaba que se terminaba con una clasificación emocionante, pero se dio la primera desatención de la noche en Perruzzi y lo aprovechó Tomás Molina para delirio de los locales y llevar la definición a los penales.
La tanda de penales fue perfecta, con una alta eficacia, hasta que le tocó a Maximiliano Romero y se encontró con Orlando Gill enfrente. La última le tocó a Gastón Hernández, que se aprovechó del Ruso Rodríguez y selló el boleto a la semifinal.





