Gimnasia empató con Independiente Rivadavia y se clasificó a los playoffs del Torneo Clausura
El Lobo empató 1-1 con Independiente Rivadavia en el clásico mendocino y consiguió el boleto a los octavos de final en la Zona A.

Gimnasia de Mendoza se clasificó a los playoffs del Torneo Clausura después de empatar 1-1 con Independiente Rivadavia en un clásico provincial cargado de tensión. El equipo de Darío Franco consiguió el punto que necesitaba para meterse entre los ocho mejores de la Zona A y dejó sin posibilidades a Unión de Santa Fe, que dependía de un resultado favorable para avanzar.
En un partido disputado en el estadio Víctor Legrotaglie, el Lobo mendocino abrió el marcador con un cabezazo de Germán Guiffrey y en el tiempo adicionado, el colombiano Luis Díaz le dio la igualdad a la Lepra.
Con esta victoria, el Lobo trepó al octavo puesto con 22 puntos, por debajo de Independiente y Newell’s, y privó a Unión de Santa Fe de jugar los octavos de final.
Alfredo Berti guardó a alguno de sus titulares como Matías Fernández y Matías Reali, y buscaba recuperar a Sheyko Studer de una lesión. Por eso, todos ellos fueron al banco de relevos. El otro central titular Leonard Costa estaba suspendido. El jueves, los mendocinos se medirán en Córdoba con Estudiantes por la Supercopa Argentina.
El partido arrancó friccionado con empujones y con el juego muy cortado. Hasta que en el minuto 16 todo se rompió cuando hubo un tiro de esquina a favor de la Lepra, el árbitro Facundo Tello advirtió por los agarrones especialmente a Fermín Antonini y a José Florentín.

Cuando el tiro se ejecutó, ambos se seguían agarrando, pero Florentín cayó al piso y desde allí el paraguayo le pegó una patada a su rival, por lo que Tello decidió expulsarlo, mientras que el jugador del Lobo solamente recibió amarilla. Esta sanción generó el enojo de Berti.
Gimnasia no pudo sacar ventaja del hombre de más, porque el dispositivo armado por el elenco visitante surtió efecto, se trabó el juego, muchos roces y poco fútbol. Hasta que, en el último minuto de la primera etapa, Gimnasia tuvo un tiro de esquina desde la izquierda que Esteban Fernández envió en forma de centro, Germán Guiffrey cabeceó en el primer palo y la pelota se le escapo al arquero Nicolás Bolcato.
Tello debió recurrir al VAR para constatar que toda la circunferencia de la pelota hubiese traspuesto la línea y convalidó el gol que ponía al Lobo en playoffs. Esa ventaja dejaba por debajo suyo a Independiente de Avellaneda y a Newell’s.
Gran merito tuvieron los dos delanteros Agustín Módica e Ignacio Sabatini, quienes lucharon la primera etapa contra los defensores azules para generar riesgo. A ellos se sumaban los aportes de Fernández y Lencioni.
En la segunda etapa, el DT Darío Franco ratificó su intención de buscar los tres puntos y dispuso los ingresos de Luciano Cingolani y Tomas O’Connor por Antonini y Guiffrey. Mientras que, luego de 10 minutos, Berti envió al “fantasista” Matías Fernández por Gonzalo Ríos, porque no quería perder el clásico.

En esa línea, Berti a los 25m. dispuso las entradas de dos jugadores de buen pie como Matías Reali y Luis Sequeira por Tomás Bottari y Alex Vigo. Mientras que Franco envió a Matías “Monito” Vargas, el ex Vélez Sarsfield, para controlar el juego y crear riesgo para alimentar bien a Módica y Sabatini.
En cambio, el técnico de Independiente Rivadavia sacó a todos los volantes de recuperación para reemplazarlos por el colombiano Luis Díaz y Stefano Moreyra. Enseguida, Tello expulsó a Cingolani, que había ingresado hace instantes, por doble amarilla, luego de una dura falta. Un instante después, el árbitro se cansó de las quejas de Berti y también le mostró la roja.
En los últimos minutos, la Lepra cercó al Lobo, Luis Sequeira armó una buena jugada y remató con fuerza, Cesar Rigamonti dio un rebote largo y el colombiano Luis Díaz la enganchó de tijera y le dio el empate a los de Berti.
A pocas cuadras de allí, en el estadio Gargantini, en el mismo Parque General San Martín, los hinchas de la Lepra festejaron enloquecidos, ya que vieron el cotejo en pantalla gigante en su propia cancha.





