A 80 años del nacimiento de Tomás El Trinche Carlovich, el gran jugador de culto del fútbol rosarino
Fue un futbolista habilidoso reconocido por colegas y entrenadores que lo vieron desplegar su talento en las canchas. Construyó su carrera en el club Central Córdoba de Rosario y en equipos de Mendoza. Una noche bailó a una Selección argentina y Maradona le tributó un sentido elogio: "Fuiste mejor que yo"

Aquellos futbolistas que son capaces de deslumbrar con gambetas y maravillar a propios y extraños con caños, lujos y pisadas, pero que por alguna razón no explotan en todas sus potencialidades, son recordados por los hinchas como jugadores de culto. Son esos líricos de la pelota que se lucían cada vez que pisaban una chancha, y que por diversas paradojas del destino no lograron alcanzar la fama que sus talentos merecían.
Sin dudas, a esa clase de hombres del fútbol perteneció Tomás Felipe Carlovich, El Trinche, una leyenda de la ciudad de Rosario que construyó casi toda su carrera en clubes del ascenso y el interior de Argentina, desde donde se forjó un prestigio de talentoso al cual no se supo o no quiso subirse del todo, y hoy hubiera cumplido 80 años.
El Trinche obtuvo el reconocimiento de Diego Maradona, de César Luis Menotti y de otros grandes jugadores de las décadas de los años ’70 y ’80. Estuvo cerca de jugar en el Cosmos de Pelé, cuando de la mano del astro brasileño se intentaba arraigar el fútbol en Estados Unidos.
Carlovich es también aquel volante que una noche con la cinco en la espalda supo bailar a una Selección argentina, jugando para un combinado rosarino. Fue una noche mágica de 1974, en la cancha de Newell’s, donde comenzó a gestarse su leyenda.
Es el jugador más querido y evocado por los hinchas de Central Córdoba, el tercer equipo de la Chicago argentina para el cual jugó varias temporadas. Fue, además un tipo que se divertía en las canchas, pero que en más de una ocasión prefirió irse a pescar con sus amigos que tomarse el juego como un trabajo a destajo.
CENTRAL CÓRDOBA, EL GRAN AMOR DE EL TRINCHE

El Trinche nació un 19 de abril de 1946 en Rosario e hizo las divisiones inferiores en Central, que cuando tenía 21 años lo cedió a préstamo Sporting Bigand, equipo con el cual obtuvo la Liga del Sur, una competencia regional del futbol santafesino.
Retornó a las filas de El Canalla en 1969, jugó un paetido ante Los Andes, el entonces entrenador del elenco auriazul, Miguel Ignomiriello no lo quiso tener en el plantel.
Lo transfirieron a Flandria, donde estuvo unos meses y luego volvió a las ligas del sur de Santa Fe para reincorporarse al club bonaerense en 1971.
Un año más tarde, se sumó a Central Córdoba de Rosario y el día que debutó hizo dos goles y se convertiría en una pieza clave del equipo que en 1973 obtendría el ascenso a la Primera B.
El Trinche jugó alternó cuatro etapas en El Charrúa del barrio de La Tablada: 1972-1974; 1978; 1980-1983; y 1986. Defendió la camiseta azul y roja de Central Córdoba en nueve temporadas e hizo 28 goles.
“Esta noche juega El Trinche”, era una especie de lema que corría por las calles de Rosario cada vez que Central Córdoba se presentaba en el estadio Gabino Sosa y que convocaba a hinchas de Central y Newell’s, que por una jornada dejaban de lado sus rivalidades para presenciar el arte que el arte que Carlovich desplegaba sobre el campo de juego.
La fama que se hizo en los torneos de ascenso con la camiseta de Central Córdoba le valió una convocatoria para jugar con un representativo de Rosario, que iba a jugar un amistoso de preparación con la Selección argentina que se preparaba para jugar el Mundial de Alemania 1974.
LA GRAN NOCHE EN EL PARQUE INDEPENDENCIA

El 17 de abril de 1974, la Selección argentina que dirigía Vladislao Cap, al frente de un triunvirato de entrenadores, se presentó a jugar en Rosario, donde Carlos Montes (orientador de Newell’s) y Carlos Griguol (DT de Rosario Central) armaron un equipo a las apuradas con cinco jugadores de cada club, y además lo pusieron a El Trinche en el 11 titular.
Se jugó en la cancha de Newell’s, en el Parque Independencia y los locales alinearon a Biasutto; Jorge González, Pavoni, Capurro, Mario Killer; Aimar, Carlovich, Zanabria; Robles, Obberti y Kempes.
El combinado albiceleste se presentó con Santoro; Wolff, Togneri, Sa, Tarantini; Brindisi, Telch, Poy; Houseman, Potente y Bertoni.
Esa noche, El Trinche se convirtió en un improvisado conductor del elenco rosarino, la pelota parecía estar embrujada porque terminaba siempre en sus pies.
Carlovich tiraba caños, esperaba que lo fueran a encarar de nuevo, y volvía a tirar una fantasía, un engaño o un amague.
El defensor de San Lorenzo, Roberto Telch sufrió un doble caño por parte del mediocampista que no paraba de deslumbrar a los espectadores.
“Dos veces me sentí impotente en una cancha de fútbol. Una fue esa, la otra en el Mundial, cuando perdimos 4 a 0 con Holanda y nos bailaron”, reconoció Miguel Ángel Brindisi, talentoso futbolista de Huracán.
Al cabo del primer tiempo, el combinado rosario se imponía por 3 a 0 con goles de Gonzalez, Obertti y Kempes. En el entretiempo, Cap lo encaró a Montes y le pidió que bajaran la intensidad porque la Selección se estaba comiendo un papelón.
Lo más común, es sacar a quienes juegan mal, pero esa noche, con tal de evitar la vergüenza ajena, los entrenadores rosarinos decidieron que El Trinche fuera reemplazado. Tan solo 45 minutos le bastaron a Carlovich para comenzar a construir su leyenda.
En el complemento, la selección descontó con un tanto de Poy, y el partido terminó 3 a 1 para los rosarinos. El resultado fue una merá anécdota. Aquella fue, sin dudas, la gran noche de El Trinche.
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UNA LEYENDA QUE NO PARA DE CRECER

“El Trinche no jugó en Primera porque no quiso. No le gustaba entrenar y le gustaba levantarse tarde”, lo simplificó una vez Mario Killer, quien lo conoció cuando ambos jugaron en las inferiores de Central.
Convocar a jugadores del interior fue una práctica habitual del ciclo que lideró Menotti en la Selección y en 1976 lo llamó a El Trinche, pero el talentoso mediocampista no asistió a la convocatoria.
El día que debía presentarse estaba a los entrenamientos en una isla de Paraná, donde había ido a pescar con unos amigos. El río estaba alto y no retornar a tiempo para sumarse a las prácticas.
Luego, paseó su desenfadado talento por el fútbol de Mendoza, al desempeñarse en equipos como Independiente Rivadavia, Deportivo Maipú y Andes Talleres.
A fines de los ’70, Carlovich tuvo dos oportunidades de hacer una diferencia, pero ambas se frustraron: una transferencia a Francia que no se concretó y un posible contrato con el Cosmos de Pelé
La leyenda dice que el mismísimo Pelé se encargó de vetarlo, tal vez por su indisciplina o por miedo a que el jugador rosarino pudiera ensombrecer la figura de O Rey, que anhelaba retirarse del fútbol con toda la gloria que había cultivado en su gran carrera.
Experimentó un efímero paso por Colón de Santa Fe y en otras instituciones del futbol regional. En 1988 puso fin a su carrera en Argentino de Monte Maíz.
Con el paso del tiempo, su leyenda se agigantó y se convirtió una figura futbolera de evocación permanente para todos los futboleros de ley que lo vieron jugar.
“Ese muchacho fue el mejor jugador que vi en mi vida”, contestó alguna vez José Néstor Pekerman cuando dirigía los equipos juveniles de la AFA.
A principios de 2020, Diego Maradona, cuando dirigía a Gimnasia y Esgrima La Plata, visitó Rosario para jugar contra Central. El Trinche lo fue a visitar al hotel, y delante de todos los presentes, Diego exclamó con su más sentida sinceridad: “Vos fuiste mejor que yo”.
Plena pandemia, cuando se encontraba recorriendo las calles de su barrio, en Rosario, Carlovich fue asaltado por un grupo de jóvenes que quisieron robarle la bicicleta.
Sufrió lesiones en la cabeza y días después lo intervinieron en un hospital de la zona. No pudo superar la operación y falleció a los 74 años.
Dicen que murió, pero es difícil que los jugadores como él puedan hacer semejante cosa. El Triche simplemente se fue, con una gambeta y quedó en la buena memoria de los futboleros de Rosario y el mundo entero.
