A 55 años del día que Chacarita bailó al Bayern Munich de Beckenbauer en Barcelona
En un encuentro válido por la Copa Joan Gamper, organizada por el club catalán, el equipo Funebrero dio una gran exhibición al derrotar por 2 a 0 a un equipo campeón de Europa y que tenía la base de la selección que obtendría la Copa Mundial de 1974.

Un equipo de barrio venido desde el sur del mundo, de camiseta tricolor y con un nombre impronunciable para los hablantes de la lengua de Tomas Mann e Immanuel Kant, lograba hace 55 años el triunfo internacional más resonante de su historia en el mítico estadio Camp Nou de Barcelona.

El 24 de agosto de 1971, Chacarita derrotaba por 2 a 0 a Bayern Múnich de Alemania, entonces flamante ganador de la Copa de Campeones de Europa, y que tenía en sus filas a estrellas como Franz Beckenbauer, el arquero Sepp Maier y el gran goleador Gerd Müller, la columna vertebral de la selección que tres años más tarde ganaría la Copa del Mundo que se desarrollaría en tierras germanas.
Con actuaciones superlativas de Ángel Marcos, Carlos María García Cambón y Horacio Neumann, el Funebrero jugó un fútbol de alta escuela con toques cortos, transiciones y gambetas al presentarse en la tradicional Copa Joan Gamper, organizada por el club catalán.
Barcelona, Bayern Múnich, el elenco húngaro de Honved y Chaca formaron parte de la edición de ese torneo, disputado en la pretemporada de las ligas europeas.
Chacarita había salido campeón dos años antes al obtener el título del Torneo Metropolitano, tras derrotar por 4 a 1 a River Plate en un recordado partido jugado en la cancha de Racing.
Aquel Chacarita, que viajó a Barcelona para disputar la Joan Gamper, tenía la base del equipo que había logrado el primer campeonato de su historia.
El cuadrangular se disputaba con un formato de semifinales, un encuentro por el tercer puesto y una final.
La idea de los organizadores era que la definición hubiera un enfrentamiento entre el local y el club bávaro, pero Chaca, con un juego atildado y compacto frustró esos planes dando una gran sorpresa.
LA HAZAÑA FUNEBRERA EN EL CAMP NOU

Desde el arranque, Chacarita atacó al Bayern Munich que salió a jugar con la idea que, con la calidad de jugadores que poseía, iba a imponer su jerarquía casi por decantación.
Pero el elenco dirigido por Alberto Mareque manejó la pelota desde el arranque y llegó al gol con una buena jugada colectiva que Marcos plasmó en la red, cuando iban 16 minutos del primer tiempo.
La exhibición de Chacarita era de tal magnitud que desesperó a los teutones, que no podían agarrar la pelota. Tenían bronca, sentían impotencia y el defensor del Bayern, Rainel Zobel, metió una patada descalificadora que le ganó una expulsión.
La dimensión del baile se agigantó. Fútbol, toque, lujos y llegadas francas. A tres minutos del final, y Rodolfo Fucceneco, ingresado en el complemento, estableció el 2 a 0 definitiva.
Chaca jugó una hora y media e impidió que el Bayern se acercara al balón. “La vieron pasar todo el partido. Ganamos por dos goles, pero pudimos haber hecho muchos más”, recordó Marcos al referirse a ese partido, que quedó grabado a fuego en el recuerdo de los hinchas funebreros.
El equipo tricolor jugó ese día con Daniel Carnevalli; Raúl Forteis, Jorge Buzzo, Bargas, Franco Frassoldati; Juan Carlos Puntorero, Raúl Poncio, Marcos, Leonardo Luis Recúpero; García Cambón y Horacio Newmann. Después entraron Fucceneco y Pedro Vicente Patti por Puntorero y Newmann.

El club alemán alineó Josef Maier; Johnny Hansen, Kenneth Ryzarczyk, George Schwarzenbeck, Beckenbauer; Paul Breitner, Franz Roth, Zobel; Müller, Edgar Schneider y Franz Krauthausen.
La prensa catalana elogió la actuación de Chacarita en crónicas en las cuales se interrogaban de dónde había salido ese equipo fundado en un barrio de Buenos Aires y que había mudado su cancha a la localidad de San Martín, al otro lado de la avenida General Paz.
Al otro día, casi sin pausa, Barcelona se enfrentó con Chacarita en la final de esa Copa, donde el árbitro catalán, Pablo Sánchez Ibáñez, tuvo una actuación decididamente localista.
El referí la dio un penal dudoso al elenco culé y que Carlos Rexach convirtió. Luego, el colegiado ignoró una clara falta en el área sufrida por García Cambón.
El Barsa ganó 1 a 0 y alzó la Copa que había organizado ante sus hinchas, pero perder la final no empañó la gran actuación de ese Chacarita que, con fidelidad a esa identidad de juego surgida en los potreros de Buenos Aires, dejó bien sentado el prestigio del fútbol argentino ante los ojos del mundo.





