A 45 años de su primer título: la historia del torneo que Diego Maradona ganó con Boca
El 15 de agosto de 1981, "Pelusa" conquistó su primer y único título en el fútbol argentino. Aquel campeonato marcó un punto de inflexión en la carrera del joven crack, que poco después partiría rumbo a Europa para comenzar otra etapa de su carrera.

“Pelusa”, el hijo de la Tota y Don Diego, ese pibe de Villa Fiorito que arrancó en Los Cebollitas y llegó a la Primera División con Argentinos Juniors, era, a principios de los ‘80, la gran promesa del fútbol argentino y parecía estar destinado a convertirse, con 20 años, en uno de los mejores jugadores del mundo.
Había masticado la frustración de quedarse afuera del plantel que se consagró en el la Copa del Mundo de Argentina 1978, pero un año después, César Luis Menotti lo designó capitán del combinado albiceleste Sub 20 que alzó el título de la categoría en Tokio, Japón.
Pero Diego Armando Maradona necesitaba ganar un campeonato en la máxima categoría. Ese anhelo se cumplió hace 45 años, un 15 de agosto de 1981. Ese día, Diego Maradona salió campeón con la camiseta de Boca Juniors en la Bombonera y obtuvo su primer y único título en el fútbol argentino.
Una jornada que marcó el comienzo de una trayectoria que llevaría a Diego a Europa, donde brillaría en Barcelona y Napoli, para luego alcanzar la gloria en el Mundial de México 1986 con la Selección que dirigía Carlos Salvador Bilardo.
Pelusa había debutado en el fútbol argentino un 20 de octubre de 1976, con la camiseta de Argentinos Juniors. Tenía apenas 16 años y seis meses más tarde se calzó, con la venia de Menotti, la camiseta de la Selección en un amistoso con Hungría, disputado en Buenos Aires.
Con la casaca de El Bicho, Diego se convirtió en una gran figura del fútbol argentino y los hinchas de otros clubes comenzaron a seguir la campaña del equipo de La Paternal para verlo.
En 1979 y 1980, Maradona era la gran estrella del fútbol argentino y la esperanza de la Selección de Menotti, que se preparaba para defender su título en el Mundial de España en 1982.
En esos años, el club inglés Sheffield United había intentado comprarlo, al igual que el América de Cali de Colombia.
Incluso River Plate había realizado una oferta por adquirir sus derechos federativos, pero la operación no pudo concretarse porque Diego no quiso jugar en el club Millonario. Su familia quería verlo ponerse la camiseta de Boca.
La operación por la cual Maradona pasó a Boca se concretó en medio de una trama en la que participaron dirigentes, empresarios, banqueros y funcionarios de la dictadura cívico-militar que gobernaba por entonces Argentina.
El pase de Pelusa estaba tasado en 10 millones de dólares, una cifra que la dirigencia de Boca encabezada por Martín Benito Noel no había podido reunir. Por eso, el acuerdo se cerró con el pago de 2 millones 500 mil dólares en efectivo por el préstamo del jugador.
El arreglo incluyó además la cancelación de las deudas que Argentinos Juniors tenía con el Banco San Miguel (1.100.000 dólares) y la AFA (400.000 de la misma moneda); la recaudación de un partido amistoso y el pase de seis jugadores de la entidad Xeneize que recalarían en el equipo de La Paternal: el arquero Osvaldo Santos, el defensor Miguel Bordón, los volantes Eduardo Rotondi y Mario Zanabria y los delanteros Carlos Salinas y Carlos Randazzo.
Tres días después de haber firmado el contrato con su nuevo club, Maradona pisó el césped de La Bombonera con la casaca de Boca y con el número 10 en la espalda.
Era el 22 de febrero de 1981, y el equipo dirigido por Silvio Marzolini recibió a Talleres de Córdoba por la primera fecha del Campeonato Metropolitano.
Boca ganó por 4 a 1, con dos goles de Miguel Brindisi y otros dos de Diego (de penal), que empezó así a escribir la historia del título que ganaría con el club de La Ribera.
El camino de Diego y Boca hacia el campeonato
Oscar Ruggeri, Roberto Mouzo, Hugo Perotti, Hugo Gatti, Brindisi, Osvaldo Escudero, Ariel Krasouski, Marcelo Trobbiani y Carlos Morete eran las figuras que tenía ese Boca, en el cual Diego se convirtió en el baluarte principal.
Pese a que debió sobrellevar algunas lesiones, Maradona jugó un gran campeonato y su presencia resultó determinante para ganar el título.
Sin dudas, una de sus actuaciones más recordadas de esa campaña se produjo el 12 de abril ante River, en un partido válido por la décima fecha del torneo que se disputó en La Bombonera bajo una persistente lluvia.
Boca se impuso por 3 a 0 y Maradona señaló el último tanto de la jornada tras gambetear al arquero millonario, el gran Ubaldo Fillol, que terminó en el piso de una cancha embarrada mientras el 10 definía con el arco a disposición. Una actuación memorable ante el rival de siempre para meterse definitivamente en el corazón de los hinchas.
El conjunto azul y oro se mantuvo como líder del torneo con la escolta de Ferro, que, bajo la conducción técnica de Carlos Timoteo Griguol, se convirtió en la revelación de ese Metropolitano.
Ambos equipos se enfrentaron en un duelo crucial por la fecha 32ª en la cancha de Boca, a solo tres jornadas para la finalización de la competencia.
Maradona no convirtió en ese partido, pero le cedió un pase decisivo a Hugo Perotti, quien convirtió el tanto del 1 a 0 con el cual el elenco de Marzolini quedó a nada más que un punto de la consagración.
La fecha siguiente, Boca viajó a Rosario Central. Un empate le bastaba para quedarse con el título, pero ese día El Xeneize perdió por 1 a 0 y Maradona erró un penal.
En la última fecha, Boca recibió, el 15 de agosto, a Racing en una Bombonera desbordada. Maradona tuvo su desquite y abrió el marcador de penal a los 41 minutos del primer tiempo.

A poco del final, Pedro Roldán marcó la igualdad para La Academia, pero no impidió que Boca se alzara con el campeonato y diera la vuelta olímpica ante sus hinchas.
Boca se consagró campeón con una campaña contundente, en la que sumó 50 puntos, seguido de cerca por Ferro, que terminó con 49 unidades. Más atrás terminaron River y Newell’s, que cosecharon 39.
En esa tarde de agosto, Diego ganó el que fuera su primer y único título en el fútbol argentino. Un año después, emigraría a Europa e iniciaría el derrotero que lo convertiría en el mejor jugador del mundo. Pero esa es otra historia, plagada de magia y gloria.





