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23-06-2025 08:39 - EFEMÉRIDE

A 40 años del día que Maradona no pudo sortear la férrea marca del peruano Luis Reyna

En un partido clave por las Eliminatorias para el Mundial de México '86, el volante incaico anuló al astro tras seguirlo por toda la cancha con métodos que estuvieron al filo del reglamento. La Selección dirigida por Bilardo perdió 1 a 0 y su capitán fue borrado del juego.

Autor: DeporTV
23-06-2025 | 08:39
Maradona y la marca del peruano Reyna. Foto: Archivo.
Maradona y la marca del peruano Reyna. Foto: Archivo.

“Vas a jugar un partido aparte; o mejor dicho, no lo juegas tu, y no lo juega él”. Con estas palabras, el entrenador de la Selección de Perú, Roberto Chale le anunció al mediocampista Luis Alberto Reyna que debía marcar a Diego Maradona en las horas previas a un partido por las Eliminatorias sudamericanas para el Mundial de México 1986, que se jugó hace 40 años en el Estado Nacional de Lima, donde el combinado incaico recibió al representativo argentino que dirigía Carlos Salvador Bilardo, en un duelo clave para ambos equipos.

El jugador de Universitario cumplió con creces esa función que se le asignó al realizar una persecución individual sobre el capitán argentino, a quien siguió por toda la cancha sin dejarle tocar prácticamente la pelota en un compromiso disputado el 23 de junio de 1985, y que terminó con una victoria por 1 a 0 de Perú.

La forma en la cual Reyna tomó y siguió a Maradona, el jugador que un año después brillaría en México en la consagración de Argentina, sorprendió a propios y extraños y quedó en la memoria de los hinchas como una de las marcas más rigurosas de la historia del fútbol.

La Selección de Bilardo había arrancado con el pie derecho en las Eliminatorias. En el debut en San Cristóbal, ante Venezuela mostró algunas dudas, pero se impuso por 3 a 2. Luego le ganó a Colombia en el Campín de Bogotá por 3 a 1; y en el Monumental, goleó por 3 a 0 a La Vinotinto y se impuso por 1 a 0 al equipo cafetero.

Perú, en cambio, había tenido un arranque mucho más flojo y con varias incertidumbres. La Selección bicolor había caído en el debut por 1 a 0 ante Colombia; le ganó a Venezuela como local y empató 0 a 0 con los cafeteros en Lima. Sumó tres puntos (por partido ganado se sumaban dos) al cabo de la misma cantidad de presentaciones.

Por esos malos resultados, los dirigentes de la Federación Peruana resolvieron despedir al entrenador Moisés Barak, del cargo de seleccionador nacional. Chale se hizo cargo de la tarea de enderezar el barco y en su debut, Perú le ganó a Venezuela por 4 a 1, lo que le permitió volver a ponerse en carrera en busca del pasaje a México.

Con esos resultados y puntos sumados, Argentina y Perú llegaron a ese partido con distintas necesidades. La albiceleste necesitaba un punto, un empate para clasificarse directamente al Mundial.

Perú necesitaba ganar para afirmarse en la chance de acceder al repechaje y contar con posibilidades de destronar a Argentina del primer puesto de la tabla de posiciones, cuando faltaban dos fechas para la conclusión del torneo eliminatorio.

Hombre a hombre, sombra a sombra 

De entrada, Reyna se adhirió a Maradona como una sombra. Se le pegó a la espalda del astro y cada vez que intentaba tomar la pelota, lo anticipaba, lo agarraba de la camiseta o le cometía infracciones.

A los ocho minutos de juego, Perú sorprendió a Argentina con un gol de Juan Carlos Oblitas. El elenco de Bilardo intentó reaccionar; buscó la conducción y el fútbol de Maradona que había sido fundamental en otros partidos de esa eliminatoria, pero el capitán argentino no apareció en la cancha.

Reyna lo sacó del partido de forma futbolística y mental. El árbitro del partido, el chileno Hernán Silva Arce, permitió ese día que el mediocampista le cometiera a Maradona infracciones que en el fútbol de la actualidad no podrían ser toleradas. 

Tras una sucesión de faltas, a los 35 minutos del primer tiempo, el referí le sacó una tarjera amarilla al volante que se desempeñaba en el equipo “Crema” de la primera división del fútbol peruano.     

Faltando quince minutos para que terminara el juego, Chale sacó a Reyna y mandó otro jugador a la cancha. La faena estaba realizada. Maradona había sido anulado en el juego y perdido además un juego metal con el cual fue sacado del partido.    

Maradona jugaba desde hacía un año en el Napoli, en el futbol italiano, y estaba acostumbrado a que le hicieran hombre. En 1982, en el Mundial de España, el defensor de Italia, Claudio Gentile lo había marcado con rigor y cierta rudeza, pero la persecución de Reyna resultó algo inédito y con pocos antecedentes en un fútbol mundial.

Ese muchacho es muy torpe y le hace mal al fútbol. Nunca me pasó algo así. Fue lo más sucio que viví en el fútbol. El árbitro no cobró nada. Lo espero el domingo, no para devolverle golpes, si no para jugar el fútbol”, señaló Maradona, visiblemente fastidiado tras el partido y haciendo referencia al duelo que iba a disputarse el 30 de junio de ese año en el estadio Monumental.

“No usé armas desleales. No lo insulté ni le pegué a Maradona. Él tampoco lo hizo conmigo pese a mi marca constante. Maradona es un gran jugador”, afirmó Reyna en un vestuario peruano que desbordaba de euforia tras la victoria ante Argentina.

Una semana después, se jugó la revancha en Buenos Aires. En un partido dramático, Argentina empató 2 a 2 sobre el final con un tanto de Ricardo Gareca, logrado gracias a una gran patriada de Daniel Passarella. Así, de forma agónica, los dirigidos por Bilardo sumaron el punto que necesitaban y lograron la clasificación. 

Perú terminó segundo en el Grupo y debió disputar un repechaje que perdería con Chile, que luego caería con Paraguay, que se quedó con la última plaza para la cita mundialista que le correspondía entonces a Sudamérica.   

Pero ese 30 de junio, Reyna también le hizo marca personal a Maradona. En esta oportunidad, el árbitro brasileño Romualdo Arppi Fihlo se mostró más riguroso con la aplicación del reglamento.

“Me agarró una vez y como el árbitro lo fulminó con la mirada, me soltó y no me agarró más. Esta vez fue leal”, indicó Maradona sobre su perseguidor.

Diego se consagró campeón en México y ganó su primer Scudetto con el Napoli. En 1987, en la Copa América de Argentina, se volvió a enfrentar con Reyna. El capitán marcó un gol y el mediocampista, que ese día no le hizo marca personal a ningún jugador, convirtió un gol en un compromiso que terminó 1 a 1.

En 1989, Reyna dejó el fútbol y se desempeñó como ayudante de campo de Oblitas -un antiguo compañero de Selección-, cuando dirigió en los años ’90 en el Sporting Cristal de Perú.

Si me volverían a pedir que marcara a Maradona como aquella vez me negaría. No es bueno que un jugador sea recordado por eso”, apuntó Reyna, quien también jugó con la Selección de Perú en el Mundial de España.  

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