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03-11-2026 09:19 - EFEMÉRIDES

César Menotti y Carlos Bilardo, dos enemigos íntimos que hace 30 años se enfrentaron en la Bombonera

El 3 de noviembre de 1996, Boca, orientado por el Narigón, recibió en la Bombonera al Independiente que dirigía El Flaco, que se quedó con la victoria por 1 a 0 con un gol de Francisco Guerrero. Un partido entre dos entrenadores campeones del mundo con la Selección argentina y separados por diferencias irreconciliables.

Autor: DeporTV
Por Leonardo Castillo
03-11-2026 | 09:19
Foto: Captura Fútbol de Primera
Foto: Captura Fútbol de Primera

César Menotti, como director técnico de Independiente, y Carlos Bilardo, a cargo de la orientación táctica de Boca Juniors, se enfrentaron hace 30 años en un partido cargado de controversias y connotaciones en función de la profunda enemistad que separaba a ambos entrenadores, identificados además con concepciones futbolísticas bien diferenciadas.

El 3 de noviembre de 1996, el equipo de La Ribera recibió en la Bombonera al Rojo por la 10° fecha del Torneo Apertura, pero aquel encuentro comenzó a jugarse mucho antes, con declaraciones cruzadas, recuerdos y opiniones de todo calibre formuladas por protagonistas y medios especializados.

Así, lo que debía ser una edición más de uno de los encuentros más tradicionales del fútbol argentino se convirtió en un duelo dialéctico entre dos hombres que vivían, soñaban y disfrutaban el juego desde concepciones irreconciliables.    

Menotti había obtenido el Mundial 1978 celebrado en Argentina con una selección que integraba Mario Alberto Kempes, Daniel Passarella, Ubaldo Filliol y Leopoldo Luque, entre otras figuras.

Por su parte, Bilardo logró armar en 1986 un equipo entorno a la genialidad de Diego Armando Maradona, quien brilló en todo su esplendor en el título mundial que Argentina logró en México.

Los dos entrenadores llegaron a lo más alto con el representativo albiceleste, pero en 1983 se distanciaron de forma irreconciliable.

En diciembre de 1982, meses después de la decepcionante actuación que la selección cumplió en el Mundial de España, El Flaco dejó su cargo en la AFA, y su entonces titular, Julio Humberto Grondona, nombró a Bilardo como entrenador principal del representativo albiceleste.

El Narigón había salido campeón del certamen local con Estudiantes de La Plata, pero su designación significaba un claro cambio de paradigma en función de las ideas que propugnaba Menotti.

A principios de 1983, los dos entrenadores se encontraron en España, donde Menotti se encontraba dirigiendo al Barcelona, y mantuvieron un encuentro para intercambiar miradas y experiencias.

Medios de prensa y allegados afirmaron que el encuentro había sido cordial, e incluso Menotti le sugirió las convocatorias de algunos jugadores que estuvieron bajo su égida y le aconsejó no citar a otros que lo habían decepcionado.

Bilardo debutó el 12 de mayo de 1983 como entrenador de la Selección, en un partido con Chile disputado en Santiago que terminó empatado 2 a 2.

Pero poco antes del debut, Bilardo formuló declaraciones en las que hizo referencia a “la nuestra”, una idea que emparentaba al fútbol argentino con las gambetas, los lujos y las cualidades técnicas.

“El Mundial ’78 no se ganó con (Norberto) Alonso, Maradona o (Ricardo) Bochini, se consiguió con Kempes, Luque, Américo) Gallego y Passarella”, señaló Bilardo. Unos dichos que no dejaron para nada conforme al Flaco.

Días después del debut en Santiago, la selección Sub-23 de Argentina que iba camino a jugar el Torneo Esperanzas de Toulón hizo una escala en España para jugar ante Valladolid. Bilardo dirigió a ese equipo, que jugó mal y perdió 2 a 0 en una actuación olvidable.

“No se puede jugar un partido al otro día de bajar de un avión que llega a Europa. Hay jugadores jóvenes que perdieron prestigio y eso no puede pasar”, consideró Menotti.

Ya en Buenos Aires, Bilardo replicó con furia ala asegurar que cuando llegó a la Selección “no había ni una silla, ni un escritorio. No había carpetas, calendarios, nada. Hay que trabajar más y terminar con el verso”, arremetió el discípulo de Osvaldo Zubeldía.

Fiel a su estilo, El Flaco apeló a su facilidad de palabra para subir la apuesta y denostar a su adversario. “Bilardo no tiene derecho a ofenderse. Su reacción parece la de una mujer embarazada e histérica”.

Con los años, las declaraciones descalificatorias e hirientes entre ambos fueron y vinieron, con la intervención de periodistas, jugadores y entrenadores que adherían a una u otra postura.

LOS ANTECEDENTES Y EL CLIMA PREVIO

Ese compromiso por el Apertura ’96 no fue la primera vez que El Flaco y El Narigón se veían las caras en una cancha de fútbol.

Como jugadores, Menotti para Boca, y Bilardo con la camiseta de Estudiantes, disputaron un encuentro que terminó 2 a 2 en la cancha de Boca, en 1965.

En 1973, los dos ya eran entrenadores y se midieron en el campeonato de Primera División. El rosarino se desempeñaba como DT de Huracán, que se consagraría campeón, y El Doctor dirigía Estudiantes. En Parque Patricios empataron 3 a 3 y en La Plata, el Globo se impuso por 1 a 0 con un gol de Carlos Babington.

Bilardo quería que la cuarta fuera la vencida. Menotti quería mantener el invicto, pero estaba claro que lo que se jugaba iba más allá de lo estadístico. Todo pasaba por una cuestión personal.      

Bajo la conducción técnica de Menotti, Independiente presentaba una imagen remozada que entusiasmaba a sus hinchas. El equipo peleaba por la punta del certamen con el River que dirigía Ramón Díaz.

En cambio, el Boca de Bilardo no conformaba desde el juego y no obtenía los resultados que necesitaba para convertirse en protagonista de la competencia. 

No obstante, en la 6° fecha del torneo, el Xeneize le había ganado por 3 a 2 al Millonario en un Superclásico disputado en la Bombonera, que se definió con un gol del uruguayo Hugo Romero Guerra, señalado con la nuca en los últimos minutos del partido.

En los días previos, la prensa calentó el ambiente como si se jugara una auténtica final. Enviados especiales llegaron incluso desde España para cubrir las alternativas de ese enfrentamiento.

“No, de ninguna manera pienso saludarlo. Me voy a sentar en el banco y voy a ver el partido. Hay cosas que no se discute, se castigan”, aseguraba Menotti cuando le preguntaban si saludaría a su rival.

“No saludo a nadie. Pasaron muchas cosas que se manejaron muy mal. No es cuestión de reconciliación, es cuestión de métodos de vida”, remarcaba Bilardo.

Antes del partido, los entrenadores estuvieron a unos metros de distancia cuando se dirigían al sector de los bancos. Ni se miraron.

EL PARTIDO

Las palabras y los gestos quedaron al margen cuando la pelota comenzó a rodar esa calurosa tarde de noviembre en La Bombonera.         

Fiel al estilo de Menotti, Independiente procuró mover la pelota y jugar a un toque desde el arranque del partido. Boca la tuvo menos posesión, pero generó las mejores situaciones en el primer tiempo, que terminó empatado sin goles.

El complemento, el rumbo del cotejo cambió en dos minutos fatales para el local. A los 20’ el defensor Néstor Fabbri tocó la pelota con la mano y se fue expulsado por doble amarilla. A los 22’, llegó el gol de Independiente.

La paradoja del destino quiso que el tanto del Rojo llegara tras una jugada de pelota parada, una de las especialidades del tacticismo que predicaba Bilardo.

Jorge Burruchaga, autor del gol decisivo para que Argentina le ganara a Alemania en el Mundial de México, mandó un centro al área de Boca, el defensor Claudio Arzeno la cabeceó en el segundo palo y Francisco Guerrero la empujó en área chica. 

“No gritaba un gol desde 1979, cuando dirigía el juvenil en Japón”, confesó El Flaco en referencia a esa selección Sub 20 que supo edificar y que se consagró campeona mundial de la categoría.

Independiente administró la ventaja y se quedó con el triunfo. Bilardo entró a la cancha e impidió que sus jugadores cambiaran la camiseta con sus rivales. Se retiró de La Bombonera sin hacer declaraciones, pero en el vestuario, ante sus colaboradores, se quejó por la jugada del gol. “Cabeceó uno que estaba solo, no puede ser. Increíble”, se lamentó El Narigón en la intimidad.

“La felicidad pasa por lo que logra uno, no por la tristeza del otro”, razonó El Flaco en el vestuario tras la victoria.

Tras una campaña irregular, Bilardo dejó de ser DT de Boca a fin de Año. Independiente salió subcampeón de ese Apertura y al año siguiente Menotti renunció de manera sorpresiva para irse a dirigir a Italia. Nunca más volvieron a enfrentarse en una cancha. 

Menotti falleció el 5 de mayo de 2024. Bilardo, a los 88 años, padece en la actualidad una afección neurológica y se encuentra al cuidado de su familia. 

Como entrenadores dejaron sus legados y títulos, pero se negaron a dar el paso para lograr una reconciliación que el fútbol argentino hubiera celebrado.     

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