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03-08-2026 00:43 - Fútbol

A 110 años del nacimiento de José Manuel Moreno, una gloria del viejo y querido fútbol argentino

El Charro fue un jugador excepcional que alternaba goles y gambetas con noches de tango y bohemia. Paseó su talento por México, Chile y Colombia, y también se desempeñó en Boca y Ferro. Fue campeón sudamericano con la Selección argentina, pero no pudo jugar un Mundial.

Autor: DeporTV
03-08-2026 | 00:43
 
 

Cuentan que, en los últimos años de su vida, cuando se trenzaba en alguna discusión futbolera, recurría a un latiguillo para ponerle punto final a cualquier controversia. “¿Usted me vio jugar a mí?”, interrogaba a sus interlocutores con aire sobrador, y no había forma de replicarle. Los que no lo habían visto no tenían manera de contradecirlo, y quienes habían presenciado las cosas que hacía dentro de la cancha solo podían darle la razón.

Es que José Manuel Moreno fue un futbolista excepcional, en una de las épocas más brillantes del fútbol argentino, plagada de cracks y goleadores infatigables.

A 110 años de su nacimiento, bien vale recordar la trayectoria de este gran deportista que brilló en River Plate, Boca Juniors, Ferro, la Selección Argentina y en las ligas de México, Chile, Uruguay y Colombia, a lo largo de una carrera que se extendió entre 1935 y 1961.

José Manuel era hijo de Malvina y don José, un vigilante del barrio de La Boca. Ambos formaron una familia con tres hijas y un hijo: el menor, que no paraba de jugar a la pelota en los baldíos y las calles adoquinadas. Un pibe revoltoso que nació el 3 de agosto de 1916.

Con toda la ilusión a cuestas, José Manuel fue a probarse a Boca Juniors, pero allí le cerraron las puertas. Entonces decidió cruzar hacia River Plate, donde comenzó a destacarse a los 18 años, tras una brillante prueba con el plantel de Primera División.

 
 

En 1936, Moreno se consolidó como titular junto a Adolfo Pedernera. Integraron una delantera de lujo junto con Carlos Peucelle, Renato Cesarini y Bernabé Ferreyra.

Ese equipo obtuvo los campeonatos de 1936, 1937, 1941, 1942 y 1947. Además, River conquistó la Copa Aldao en las ediciones de 1936, 1937, 1941 y 1947.

Los domingos brillaba en la cancha y por las noches se lucía en las milongas y salas de baile más famosas del centro porteño, donde deslumbraba entre cortes y quebradas. “Es el mejor entrenamiento que se puede hacer durante la semana”, respondía con una sonrisa socarrona cuando alguien cuestionaba su fama de bailarín.

Por su carácter canchero y grandilocuente se ganó el apodo de "El Fanfa". Pero dentro de la cancha, "El Charro" justificaba todos sus agrandes cada vez que tocaba la pelota.

Un engranaje brillante de La Máquina

 
 

En ese River, Moreno adquirió prestigio como un jugador total, capaz de iniciar las jugadas desde atrás y llegar al área rival con creatividad y peligro.

Más tarde, junto con Juan Carlos Muñoz, Ángel Labruna, Félix Loustau y Adolfo Pedernera, integró la inolvidable delantera de "La Máquina", uno de los equipos más brillantes de la década del '40.

En ese conjunto, Moreno sobresalía por su capacidad para manejar los tiempos del juego, arrancar desde el mediocampo y abastecer a sus compañeros con asistencias y fútbol.

En 1944, debido a un conflicto contractual y en medio de una huelga de futbolistas profesionales, emigró a México para jugar en el Club España, donde compartió equipo con Isidro Lángara, histórico delantero vasco que también había brillado en San Lorenzo.

En tierras mexicanas salió campeón y regresó a River en 1946. Fue justamente esa experiencia la que le valió el apodo de "El Charro", sobrenombre que lo acompañaría durante el resto de su carrera.

Un año después volvió a ser campeón con un equipo que ya contaba con Alfredo Di Stéfano, quien luego iniciaría su histórica etapa en el Real Madrid.

En 1949, otra huelga de futbolistas —la más extensa de la historia del fútbol argentino— lo llevó a jugar en la Universidad Católica de Chile, club con el que obtuvo el primer campeonato de su historia.

Moreno también fue una de las grandes figuras de la Selección Argentina, con la que conquistó los campeonatos sudamericanos de 1941 y 1947. El Charro jugó 34 partidos con la camiseta nacional entre 1936 y 1950 y convirtió 19 goles. La irrupción de la Segunda Guerra Mundial le impidió disputar una Copa del Mundo, la gran cuenta pendiente de su extraordinaria carrera.

 
 

 

Un bohemio del fútbol argentino

Tras su exitoso paso por Chile regresó a la Argentina y tuvo un breve ciclo en Boca Juniors, donde disputó 23 partidos y convirtió ocho goles. En 1951 volvió a Universidad Católica, luego pasó a Defensor Sporting de Uruguay, más tarde jugó en Ferro y, en 1954, emigró a Independiente Medellín, donde permaneció cinco temporadas y se retiró del fútbol en 1961, a los 44 años.

Poco antes de que terminara un amistoso que su equipo disputaba frente a Boca, abandonó la cancha sin pedir el cambio. Levantó las manos, saludó al público y caminó hacia el vestuario. El gran bohemio del fútbol argentino acababa de colgar los botines.

 
 

Como entrenador dirigió a Colo Colo en 1962 y luego tuvo un paso por River en 1964. Más adelante, entre 1976 y 1978, condujo a Deportivo Merlo, club que por aquellos años fue apodado "Los Charros" en homenaje a su figura.

La Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) lo reconoció como el quinto mejor futbolista sudamericano del siglo XX, solo por detrás de Pelé, Alfredo Di Stéfano, Diego Maradona y Garrincha.

 
 

Tras conquistar el Mundial de 1978, el entrenador de la Selección Argentina, César Luis Menotti, aseguró que ese título era “un homenaje al viejo y querido fútbol argentino”.

En agosto de ese mismo año, José Manuel Moreno murió en Merlo, donde había vivido sus últimos años. Fue, quizás, el máximo exponente de ese viejo y querido fútbol argentino, el mismo que también supo dar figuras eternas como Di Stéfano, Maradona y Lionel Messi.

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