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12-08-2025 07:47 - Básquetbol

Se cumplen 25 años del fallecimiento de "Mandrake" Cabrera, el antecesor de "Manu" Ginóbili

Alberto Pedro "Mandrake" Cabrera fue considerado el mejor deportista bahiense del siglo XX y en el siguiente apareció Emanuel Ginóbili para quedarse con ese secular reconocimiento allende las fronteras de la por entonces destacada como "La Capital del Básquetbol".

Autor: DeporTV
Por Héctor Laurada
12-08-2025 | 07:47
Foto: “Mandrake” Cabrera, la magia y el número 14 que lo acompañaron durante 20 años de carrera.
Foto: “Mandrake” Cabrera, la magia y el número 14 que lo acompañaron durante 20 años de carrera.

"Beto" Cabrera se ganó el apodo de "Mandrake" justamente porque desde la posición de base hacía verdadera magia con la pelota anaranjada en sus manos. "Nada por aquí, nada por allá", dribbling endiablado, asistencias que en su época se llamaban "pases-gol". Brilló durante 20 años, la mayor parte de ese tiempo en "su" Estudiantes de Bahía Blanca, entre los comienzos de los años 60 y los albores de los 80, retirándose apenas amanecido 1984, justo cuando al básquetbol argentino llegaba la Liga Nacional de la mano del inolvidable León Najnudel.   

Cabrera, nacido el 16 de diciembre de 1945 y fallecido el 12 de agosto de 2000, con apenas 54 años, a causa de una leucemia, fue el sello de la época "pre Liga", cuando el básquetbol argentino estaba fragmentado por regiones, que solamente se juntaban para los folklóricos Campeonatos Argentinos entre selecciones de cada provincia. Era ese el único momento del año donde podían apreciarse grandes valores del interior desconocidos para la falange porteña, por aquello de que "Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires". Y el básquetbol no estaba exento de ello.

Solamente los técnicos de los seleccionados nacionales debían tener esa información para armar los respectivos representativos argentinos, y las dificultades para conseguirla eran importantes en aquellos tiempos. Por eso "Beto" Cabrera (ese apelativo tenía que ver con su nombre primero y con el integrante homónimo de un dúo cómico que completaba Mario Sánchez después) celebró la llegada de la Liga Nacional aunque él ya no estuviera para disfrutarla desde adentro del rectángulo de juego.

Foto: Alberto Cabrera fue un coleccionista de títulos.
Foto: Alberto Cabrera fue un coleccionista de títulos.

Y seguramente Najnudel lamentó mucho que el tiempo cronológico de esa competencia no coincidiera con el biológico de quien el "gran León" siempre decía que era "el mejor de todos los tiempos". La figura de Ginóbili resplandecería mucho después, con la llegada del nuevo siglo.

"Al principio no pintaba para mucho, porque era petiso, retacón, pero con mucho esfuerzo y sacrificio pude jugar", contaba con humildad quien a todas sus dotes técnicas compendiadas en 1,86 metros le agregaba un tiro intimidante, que no les permitía relajarse a sus marcadores si no querían padecer su precisión en la media distancia. Quien sabe que hubiese pasado si por aquellos tiempos hubiera existido el triple. Es que esa regla surgió en el básquetbol argentino justamente en 1984, con el advenimiento de la Liga Nacional, así que "Mandrake" nunca pudo registrar un tiro convertido de tres puntos en su carrera profesional.

Pero nada de esto impidió que su trayectoria en primera división, que se inició a los 16 años en Estudiantes el 30 de no­viem­bre de 1961 y se terminó oficialmente en el mismo­ club bahiense a los 38 años, el 16 de ene­ro de 1984, registrara un currículum inigualable, aún para sus dos enormes laderos, compañeros o rivales, según las circunstancias, sus conciudadanos Atilio "Lito" Fruet, el "Capitán Sangre", y el "Negro" José De Lizaso, "el trío más mentado que alguna vez haya caminado por esas calles del sur", según parafraseaban sobre ellos los acólitos del ambiente basquetbolístico de Bahía Blanca a Aníbal Troilo, en una de las estrofas del tango "Tres Amigos".

Es que Alberto Pedro Cabrera Vázquez, "Beto" para el barrio y "Mandrake" para el básquetbol, fue media docena de ve­ces cam­peón ba­hien­se con Es­tu­dian­tes; una docena de oportunidades titular bo­nae­ren­se con Ba­hía Blan­ca; con un ré­cord de nue­ve títulos del "más argentino de los campeonatos" defendiendo a provincia de Buenos Aires sobre 13 participaciones.

Fue también una vez cam­peón ar­gen­ti­no de clu­bes re­for­zan­do a Olim­po, su clásico rival bahiense, y logró un título sudamericano con el seleccionado argentino en 1979 justamente en una edición desarrollada en Bahía Blanca, donde pudo celebrar ante su gente. Fue galardonado con el Olim­pia de Pla­ta en tres oportunidades: 1970, 1973 y 1974. 

Además de ese título con la selección argentina en su ciudad natal, vistiendo la camiseta celeste y blanca participó de los Mundiales de 1967 en Uruguay, donde confesó que aprendió mucho de un por entonces brillante Néstor Delguy, y el de 1974 en Puerto Rico, así como de los Jue­gos Panamericanos de Ca­li, Colombia, en 1971, totalizando 51 par­ti­dos en competencias oficiales con el representativo nacional.

Este martes se cumplen 25 años de la desaparición física de "Mandrake", pero su magia siguió flotando por toda Bahía Blanca, la ciudad más "basquetbolera" de Argentina desde siempre, y algunos de sus sucesores conciudadanos pudieron atraparla y hacerla suya, como por ejemplo "Manu" Ginóbili, Juan "Pepe" Sánchez y Alejandro Montecchia, para que exactamente 20 años después de que Cabrera dejara de picar una número 7, ellos llevaran en Atenas 2004 a la selección argentina a obtener su hasta ahora único título de campeón olímpico. 

A "Beto" lo quiso el Real Madrid, pero él prefirió quedarse en Argentina porque a su esposa le quedaban muy pocas materias para finalizar una carrera universitaria, y solamente salió de Bahía Blanca para jugar poco más de un año en Gimnasia y Esgrima La Plata en 1976. 

Foto: “Beto” Cabrera, un ídolo bahiense que venció al tiempo.
Foto: “Beto” Cabrera, un ídolo bahiense que venció al tiempo.

Y en su ciudad extrañaron a ese talentoso luchador fiel al número 14, haciendo propia una frase muy de época que se exhibía en las puertas de los colectivos y que se la adosaban a los escenarios de los partidos que jugaba su Estudiantes sin él: "avise usted donde se baja, Mandrake, el mago, hoy no trabaja"

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