ABRIENDO LA CANCHA

Orgullo y prejuicios: por un deporte para todos los cuerpos

26 de junio de 2020 - 13:06 hs  |  Por Luty Gargini

En tiempos donde la mirada binaria basada en "lo masculino" y "lo femenino" está siendo puesta en tensión, la práctica deportiva y todas sus instituciones tienen la responsabilidad de revisar sus modelos y pensar en nuevos paradigmas que ayuden a erradicar la discriminación por género.
No es casualidad que algunos y algunas deportistas estén comenzando a hablar públicamente sobre su orientación sexual. Tampoco es casualidad que vivan ese proceso como un alivio: “Cuando decidí contarlo, dejé de lesionarme. El cuerpo mismo me lo estaba pidiendo", cuenta Facundo Imhoff, jugador de vóley de la Selección Argentina y uno de los atletas que optó por hacer pública esa parte de su vida.
 
El cuerpo es la base de la práctica deportiva, su motor, su sostén. En eso hay acuerdos. Lo que deberíamos repensar es en cómo se construyen los estereotipos que imponen una sola forma "correcta" de ser y parecer para ejercerlo. Según Mónica Santino, ex futbolista, entrenadora y referenta de La Nuestra Fútbol Feminista, el deporte es un espacio muy propicio para imponer identidades que se ajusten a normas y a pautas sociales. Además, afirma que el concepto de “ser varón” o “ser mujer” fue históricamente moldeado desde la actividad física. “El deporte se vuelve discriminador cuando continúa funcionando con argumentos biologicistas que poco tienen que ver con la libertad y con los derechos, y que se basan en un sistema de interpretaciones que, desde los feminismos, desafiamos y queremos cambiar”.
 


La actividad deportiva y sus instituciones cumplen un rol cultural importante en la construcción de identidades, tanto individuales como grupales. Y en el ejercicio de ese rol, a veces reproducen violencias existentes en otros ámbitos de la sociedad, como la discriminación por cuestiones de género. Ese poder discriminador se manifiesta, por ejemplo, en la necesidad que tuvieron algunos sectores de crear competencias explícitamente abiertas para las diversidades sexuales. El caso de los Torneos por la Inclusión organizados por la Federación Argentina LGBT - en los que también pueden participar atletas heterosexuales - es uno de ellos.
 
 “La idea no es hacer un ‘ghetto’ y separar a la comunidad LGBT de los demás espacios. Estas acciones son solo un primer paso hasta que nadie tenga que ocultar su orientación sexual o identidad para poder jugar”, dice Juan Pablo Morino, presidente de GAPEF (Gays Apasionados Por El Fútbol) e integrante de la Secretaría de deportes de la Federación Argentina LGBT. “Sería ideal que en algún momento no haya que ponerles más etiquetas y que el Torneo por la Inclusión sea un torneo más, pero para eso todavía hace falta que avancemos hasta lograr que las diversidades sexuales puedan participar de cualquier equipo cis o heterosexual sin ningún tipo de problemas”, concluye.
 
 
“Lo femenino” y “lo masculino” son nociones construidas social y culturalmente y por lo tanto se pueden desarmar y repensar. Para la socióloga e investigadora sobre la mujer en el ámbito deportivo, Julia Hang, “el deporte funciona como una institución educativa desde la cual se practica la pedagogía de la sexualidad, es decir que se enseña a ser varón y se enseña a ser mujer con las características sociales deseables para esos géneros”.  Y según Mónica Santino, “el cuerpo de mujer pensado para una actividad física relativa, como algo sagrado que no debe lastimarse porque fue creado exclusivamente para la maternidad, mientras que los hombres son llamados a ser ‘fuertes’, musculosos, potentes y habilitados para ocupar el espacio público, no es una división ingenua”.
 
Hang, de todos modos, considera que estamos ante una sociedad cada vez más igualitaria, en la que los cotos machistas que aún persisten son bastante identificables: “Me parece que el fútbol, que es el deporte más popular en Argentina, ha sido un gran promotor de ciertos tipos de masculinidades. Se ha constituido como un espacio de varones, homofóbico y misógino. También racista y xenófobo”. Y en eso coincide Facundo Imhoff: “Me siento esperanzado porque se están sentando precedentes, pero en el fútbol sigue existiendo mucho tabú. Creo que por eso todavía ningún jugador profesional se ha animado a hacerlo público. Puede ser el miedo a perder el trabajo o a que lo insulten desde la tribuna”.

 


Dentro de esos avances sociales que mencionan podemos contar la ampliación de derechos y leyes que protegen la integridad de las personas. Una de las más importantes es la Ley de Educación Sexual Integral. “La ESI implica una mirada de respeto por el propio cuerpo y el cuerpo de los demás. Por eso es clave para la construcción de un deporte seguro y libre de violencias”, dice la Directora de Políticas de Género de la Secretaría de Deportes de la Nación, Guillermina Gordoa, convencida de que desde las instituciones deportivas se puede traccionar para erradicar la discriminación a las identidades no binarias. “Estamos trabajando con el Ministerio de Educación para tomar todos los lineamientos de ESI y trabajarlos en la cancha”, adelanta. Según detalla, se tratará de materiales de información y kits didácticos para que entrenadores y entrenadoras de niños, niñas, adolescentes y jóvenes puedan trabajar juegos y dinámicas con esa perspectiva. Estas acciones, que prometen ser de gran impacto, también tendrán un abordaje federal, ya que formarán a los y las profesionales de las más de mil EDAS (escuelas de desarrollo deportivo dependientes de la Secretaría de Deportes) existentes en todo el país.
 
“Me gusta pensar que no estamos hablando solamente del concepto de inclusión sino de transformación. Todas las personas tenemos que estar en igualdad de derechos y ese es el camino: a través de la ESI y de la formación en género. Tenemos que pensar el deporte desde un nuevo paradigma y en eso estamos trabajando”, cierra Guillermina.

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