EL DEPORTE CONSTRUYE IDENTIDADES

Mara Gómez: “Antes de jugar al fútbol yo no quería vivir, ahora forma parte de lo que soy”

19 de agosto de 2020 - 14:25 hs  |  Por Luty Gargini

Mara Gómez es futbolista y juega como delantera. Desde el año pasado, espera que la Asociación del Fútbol Argentino le responda si podrá o no formar parte oficialmente del plantel de Villa San Carlos a partir del próximo campeonato. De ser así, será la primera jugadora trans en disputar el Torneo de Primera División femenino de nuestro país.
Mara Gómez se autopercibe mujer desde que era una niña. Según relató en varias oportunidades, el hecho de no haber encajado en el esquema de división binaria de géneros, hizo que en aquellas edades tempranas sufriera bullying y discriminación. Le dolía no poder ser quien quería ser, y el entorno muchas veces se lo hacía más difícil. En la escuela primaria, por ejemplo, tuvo algunos inconvenientes por no querer acceder a utilizar el baño que estaba destinado para los varones.
 
Recién a los 13 años pudo poner en palabras lo que le pasaba frente a su madre y, a pesar de que al principio fue difícil para la familia, a partir de ese momento pudo comenzar a mostrar su verdadera forma de ser, de sentir, de vivir y de interactuar. También pudo empezar a elegir cómo vestirse.
 
Un año después de haber logrado dar ese paso dentro de su hogar, en Argentina se promulgaba la Ley de Identidad de Género, la cual establece que las personas deben ser tratadas según su identidad autopercibida y ser inscriptas en sus DNI con el nombre y el género que les represente. Mara pudo tramitar el suyo en 2016, cuatro años después. La ampliación de ese derecho amplió también los límites de posibilidad para sus deseos. En sus propias palabras, ese reconocimiento institucional frente a la sociedad no solo fue importante para empezar a mejorar su calidad de vida, sino que la ayudó a reforzar su identidad como futbolista.


 Mara Gómez entrenando con el plantel de Villa San Carlos

El primer equipo de fútbol de Mara se llamaba “Las Lolitas”, con el cual entrenaba en una canchita enfrente de su casa. Como en ese momento no contaba todavía con el documento que reconocía su identidad real, muchas veces no pudo competir junto a sus compañeras. Con el nuevo DNI ya en sus manos, decidió probarse el club Toronto City de La Plata, donde la recibieron con respeto y la incluyeron sin mediar ningún prejuicio. Y así lo vivió con todos sus equipos, que nunca la relegaron. Esa discriminación vino de algunas expresiones dentro de la Liga en la que participaba, en el debate sobre si una persona transgénero "es una ventaja deportiva para su equipo". También bajaba desde las tribunas.
 
Cuando pisaba la cancha, Mara optaba por enfocarse completamente en el partido y, de esa manera, abstraerse de los insultos o comentarios hirientes que proferían las hinchadas. “Me gusta jugar con las dos piernas, puedo enganchar con las dos si es necesario, y jugar por las dos bandas”, contaba la delantera meses atrás. Con el tiempo, y respondiendo con sus capacidades deportivas y sus goles, se hizo conocida en la Liga platense y las agresiones mermaron.
 
Nadie debería ponerle el cuerpo en soledad a la lucha contra la violencia y la discriminación para poder desarrollar su actividad o su trabajo con tranquilidad. El respeto por la identidad de género no es un mérito que las personas deban ganarse individualmente, sino que es un derecho amparado por una Ley Nacional. El caso de Mara es muy emblemático y gracias a su visibilización pudieron abrirse varias discusiones pendientes sobre las cuestiones de género en el deporte. Además, con su llegada al club Villa San Carlos y su pedido a la Asociación del Fútbol Argentino para ser autorizada a participar en el torneo oficial, rompió el techo de algunos debates y demostró cómo, desde el prejuicio y la discriminación, no se construyen opciones superadoras sino todo lo contrario.

Cuando no está jugando o entrenando, Mara avanza en su carrera para ser enfermera. Ella dice siempre que el fútbol le salvó la vida, y sabe que cuando esté en sus manos hacer lo mismo por otra persona, va a estar a la altura. "Yo no voy a pensar en si estoy atendiendo a un hombre, una mujer, una persona trans o una chica lesbiana; voy a tener empatía con mis pacientes", afirma.

En este Día de las futbolistas, que en la ciudad de Buenos Aires y en Córdoba ya es ley, pero a nivel nacional espera la media sanción de la Cámara de Senadores, hablamos con ella sobre su identidad dentro y fuera de la cancha.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

FELIZ DÍA DE LA PROFESIÓN DE ENFERMERÍA. SI NO ESTUVIERAMOS COMO EL CORAZÓN DE UN HOSPITAL, NO HABRIA VIDA .

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¿Cómo sobrellevaste esta situación tan particular a la que nos sometió la pandemia? ¿Te seguís preparando para la vuelta del fútbol femenino?
 
Al principio me costó bastante adaptarme a lo que iban a ser los límites, el encierro, la rutina, que iba a tener que enfrentar a causa de la pandemia y la cuarentena obligatoria. Los entrenamientos los estuve haciendo en casa, aunque no con la misma incentivación que estar una cancha, claramente. Además, el equipo perdió parte de sus futbolistas por el hecho de que, bueno, una casa no es el espacio adecuado para hacer determinados ejercicios con pelota como patear un tiro libre, por ejemplo. Esas cosas dificultan un poco lo que es un entrenamiento futbolístico, pero bueno, la parte física fue en casa, por zoom, con el plantel de Villa San Carlos. Esa es la manera que teníamos para poder mantener el estado físico.
 
¿Recordás cuándo te sentiste futbolista por primera vez?
 
Sí, recuerdo bien cuando me sentí por primera vez futbolista, aceptada y dentro de mi derecho. Antes de tener el DNI con el cambio de género, no me sentía una futbolista aceptada. Esto era por la discriminación y la exclusión, porque había un montón de espacios que no me permitían competir y eso me hacía sentir que yo no era parte del deporte. Cuando obtuve el cambio de género en mi DNI, aparte de sentirme liberada y más aceptada conmigo misma, me sentí futbolista. Fui admitida dentro de una liga, fichada y respetada por mis derechos. Ahí, en el club Toronto City, mi primer club, fue donde empecé a sentirme futbolista.



 
¿Qué cosas te hacen sentir o identificarte como futbolista?
 
Las cosas que me hacen identificarme como una futbolista son la postura que tengo dentro de una cancha, mis habilidades, mis cualidades. También la relación que tengo tanto con el rival como con mis compañeras, y todo lo que le puedo a dar al fútbol sentimentalmente. En lo emocional, en el momento de festejar un gol o de celebrar un partido ganado o un campeonato. Creo que esas actitudes y esas responsabilidades me hacen identificarme como futbolista, el amor que le tengo al fútbol. No es lo mismo jugar al fútbol y no sentir la pasión, que jugar al fútbol sintiendo la pasión.
 
¿Cuáles son las cosas más importantes que el fútbol le dio a tu vida?
 
Lo más importante que el fútbol le dio a mi vida fue que marcó un antes y un después. Me dio la esperanza de encontrar una oportunidad, algo que yo ya daba por perdido. Yo creía que no iba a ser nadie en este mundo. Pero, gracias al fútbol y más allá de todos los obstáculos, empecé a tener un montón de sostén y me dieron un montón de oportunidades. El fútbol fue importante en las etapas que yo más lo necesitaba. Antes del fútbol yo no quería vivir, pero cuando empecé a conocerlo lo tomé como una terapia y terminó formando parte de lo que soy. Hoy por hoy es un estilo de vida para mí.
 
¿Tuviste alguna respuesta concreta por parte de la AFA respecto a tu posibilidad de jugar el próximo torneo?
 
Las cosas con AFA se están dando de manera positiva, pero esas noticias las vamos a tener dentro de poquito, cuando sepamos cuál va a ser la decisión y cómo van a arbitrar mi participación. Estamos muy cerca de que eso se pueda llegar a cumplir, pero por el momento lo que más me impide jugar es el aislamiento que, por ahora, no nos permite volver a las canchas. Además, las instalaciones del fútbol femenino Villa San Carlos no tienen lo que se necesita para retomar los entrenamientos, así que continuamos en casa, entrenando y poniéndole la mejor voluntad para poder estar en estado físico hasta que se renueven las prácticas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Quien se llena la boca de pretextos, vive una vida de miserias.

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¿Cómo te imaginás que va a ser tu Día de la futbolista el año que viene? ¿Qué expectativas tenés?
 
Para el Día de la futbolista del año que viene me veo siendo una futbolista profesional, con muchas oportunidades. Me veo jugando con un equipo. Me veo siendo parte de la historia también, una historia que nos va a marcar a muchos y a muchas, pero sobre todo al fútbol femenino. Creo que el Día de la futbolista del próximo año me va a encontrar compitiendo, eso sin duda.
 
¿Qué le dirías a las personas que tiene una mirada sexista y binaria respecto al fútbol y quiénes “pueden” o no practicarlo?
 
A esas personas les diría que en este mundo hay un montón de cosas que se pueden encontrar, que hay que aceptarlas y respetarlas. Por el derecho que tenemos en común, el derecho de todas las personas a vivir y disfrutar de la vida, sin límites y con oportunidades. Les diría que ojalá se puedan informar sobre estas realidades y estos cuerpos que siempre existieron. Y que se tienen que abrir a dar la oportunidad a las personas de otros géneros y otros sexos, ¿no? Creo que todos somos personas y por ese mismo motivo exigimos y merecemos respeto por parte de la sociedad.

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