ENTREVISTA

Eduardo Sacheri: "Lo hermoso de la literatura es que dispara flechas en direcciones absolutamente inmanejables"

9 de noviembre de 2020 - 21:01 hs  |  Por Jorge O. Blanco

Este miércoles a las 21.30 DEPORTV estrena #ContarLaVida, un ciclo donde el escritor bonaerense se encuentra en cada capítulo con un deportista de élite para utilizar pasajes de libros como disparadores de diferentes sensaciones humanas. "La televisión es una gran oportunidad para la educación", afirma.
Son las cuatro de la tarde y la computadora muestra la ventana que espera por la conexión de Eduardo Sacheri. Licenciado en Historia, profesor, escritor, guionista ganador del Óscar y ahora conductor televisivo que se prepara para estrenar #ContarLaVida, el ciclo que une literatura y deporte, en DEPORTV. Todos esos rótulos parecen esfumarse cuando el hombre aparece en pantalla y tras algunas bromas avisa que ya tiene listas las bolsas de hielo para ponerse en los ojos porque en minutos juega su Independiente. Lejos de la pompa de las etiquetas iniciales, el hombre de Castelar se dispone a charlar en un diálogo donde los prejuicios se irán rompiendo uno tras otro.

-¿En qué momento personal te encuentra este desafío de conducir #ContarLaVida?

-Me encuentra en un año rarísimo, imprevisto y lleno de adaptaciones y de búsquedas. Me vino muy bien la propuesta de DEPORTV como para poner la cabeza en algo productivo, interesante, que me permitiera decir: 'Upa, qué ganas tengo de hacer esto'. Es un año donde, en general, las ganas iban por carriles diferentes a la realidad y uno se iba topando con limitaciones de toda índole. En cualquier año me hubiera gustado hacer el programa, pero en éste en particular me vino especialmente bien.
 



-Es uno de los spots promocionales presentás al programa como una oportunidad para romper el prejuicio de que la literatura no se lleva con el deporte. ¿Por qué creés que está tan instalado eso?

-Ese prejuicio está mucho más erosionado que lo que estuvo, pero siento que sigue vigente eso de decir que la literatura es algo culto, elevado. Algo a lo que alguien se aproxima con su cerebro, con la cabeza, con su parte racional. En cambio, dentro de ese mismo prejuicio, el deporte es algo más popular, básico, carnavalesco o burdo. Incluso más emocional que racional. Por eso me da la sensación de que no fueron tantos los autores literarios que se le animaron al mundo del deporte. Los hubo, pero no fueron tantos. Como si incluso existiera un miedo. 'Epa, no me voy a poner a escribir de fútbol porque me van a tachar de populachero'. Y pienso -siempre hablando de fútbol que es el deporte que más frecuento- que hasta que no vinieron Osvaldo Soriano o Roberto Fontanarrosa no se descubrió al deporte como una materia tan humana y tan literaria como todas las demás. Esos supuestos límites entre lo popular y lo culto, entre lo racional y lo emocional, no son tales porque todos somos una mezcla. Y la experiencia del programa me permitió ahondar en esa convicción.

-Y ya que estamos rompiendo prejuicios. ¿Te gusta salir del rol de escritor y mutar en conductor televisivo?

-En realidad para mí la literatura para fue una aventura a la que me lancé casi que poco menos que por azar. Soy licenciado en historia, me imaginaba una vida dedicada a la docencia y a la investigación. Después empezó a crecer esto de escribir ficción, publicar libros. Después se sumó el mundo de los guiones, escribir películas. Otra aventura más. Y después esa masividad del mundo literario y cinematográfico me permitió llegar a los medios. A mí me encanta sumar nuevas experiencias laborales porque además conservo algunas de las más viejas, sigo siendo profesor de segundaria por ejemplo. Creo que en la vida de cualquiera de nosotros cuanto más mezcladito viene el guiso, mejor. Cuanto más ingredientes tiene, más sabroso termina siendo. Estar parado en la vida en diferentes sitios multiplica tus perspectivas y te vuelve menos esquemático.

-Supongo que es todo un desafío también.

-Claro. Genera miedos, no creas que conducir para mi es tan simple. Sentarme monstruos del deporte, hacerles preguntas, tratar de que se sientan cómodos y al mismo tiempo indagar a fondo y pensar lo que los espectadores del programa quieren saber es muy tensionante y exigente. Al final la termino pasando bárbaro porque son gente repiola y te enriquece hablar con ellos, pero transpiro lo mio, eh.



-Volvamos a los prejuicios por romper. ¿Ves en las redes y las nuevas tecnologías un buen camino para educar y acerca la lectura?

-Hoy la televisión es una locomotora de un tren bastante más complejo. Digo locomotora porque tiene un empuje propio único afianzado por muchas décadas. Pero fijate cómo lo que sale en DEPORTV en un momento, después lo reproducís también en redes sociales y otras plataformas. Se forma como un infinito de cosas que se van alimentando. Y si no lo agarrás al espectador en una pantalla, lo atrapás en otra. Y ahí podés devolverlo a cosas tan interesantes y estimulantes como la lectura. Son grandes oportunidades que nos dan los medios y la televisión en especial.

-Y no sólo para los jóvenes en edad escolar.

-Al contrario. Porque mientras estás en el sistema educativo, el propio contexto te pone a leer, te lo exige. El problema suele presentarse cuando no estás más en la escuela o en la universidad, porque perdés el hábito. Ahí me parece que la televisión es una estupenda oportunidad para dar nuevas chances de decir: "Para, volvé a leer, volvé a acercarte a los libros. Mirá, acá en el programa leemos un cuento. No son cuatrocientas páginas, son cinco, son diez. Arrancá con esto". La televisión es una gran oportunidad para la educación.

-La tecnología a veces abruma, pero ayuda a tender ciertos puentes. El otro día, por ejemplo, tuiteaste que lavás los platos escuchando audiolibros.

-Sí. Lo que termina haciendo la tecnología es convirtiendo en oportunidades situaciones que antes no existían. Hasta que no existían los audiolibros, yo antes lavaba los platos y punto. Ahora que tengo la oportunidad de escuchar un audiolibro estoy leyendo a través de la voz de otra persona y mis manos siguen lavando los platos, pero el orden de concentraciones hace que yo sobre todas las cosas lea. Y las múltiples actividades y plataformas permiten un montón de formas de lectura. No es que por escuchar audiolibros, dejás de leer. No, lo que hacés es leer más. Hubo un momento donde no leía porque no podía sostener un libro mientras lavaba los platos. Eso se convirtió en lectura porque hay otro leyéndote. Algo parecido pasa con #ContarLaVida. Vos estás viendo tele, en principio, pero decís: 'Upa, esta mina y este tipo están leyendo un cuento de Liliana Heker'. Y yo los escucho y yo también estoy leyendo el cuento, porque los escucho a ellos dos que están hablando de eso. Y posiblemente cuando termine, me dé cuenta que leyeron sólo un pedazo, no el cuento entero y vaya a buscarlo. Es una forma de leer.





-Mencionaste a Liliana Heker. ¿Qué personajes, invitados/as, encuentros y lecturas disfrutaste más?

-Disfruté mucho cada encuentro, por diferentes motivos. Deportistas súper famosos pero que uno los tiene por esa cosa más global de su fama, lo mediático. Pero te ponés a charlar y en el fondo, por debajo de esa apariencia tan aparentemente conocida, te encontrás con sentimientos, con perspectivas muy humanas y secretas. Con fragilidades que tenemos todos, con afectos muy callados, con emociones que afloran de pronto.

-¿Algún personaje te sorprendió más allá de lo que conocías?

-Macarena Sánchez, por ejemplo. Yo la tenía sobre todo por su acción pública en pro de la profesionalización del fútbol femenino. Pero ella contándome de cuándo salía con los pibes del barrio a patear y lo que sentía, era una faceta que yo no conocía. Eso es lo más lindo para mí, tal vez es una cuestión algo egoísta de sentarme cuarenta o cincuenta minutos con alguien que a mi me interesa y poder charlar. Es una experiencia muy linda que queda reflejado en el programa. Como escritor hay una cosa de observador y de escuchador del mundo. Ese es el lugar en que más cómodo me siento.

-Entre los invitados e invitadas del programa hay también representantes del que antes no tenían lugar en los medios. Lo que decías de Maca Sánchez y la lucha por la profesionalización, Silvio Velo y la discapacidad en el deporte, Facundo Imhoff y el tabú de la homosexualidad. ¿Cómo te sentiste al abordar esas temáticas?

-Me gustó hacerlo precisamente porque lo muy diverso es muy enriquecedor. Cuantas más cosas distintas entre sí te topás en tu vida, más compleja se vuelve tu mirada. Tener a Facu Imhoff, un voleibolista de primerísima categoría y que el tipo pueda plantarse en el programa y en la vida para cuestionarnos cómo vamos a trabajar en el mundo del deporte la cuestión de la homosexualidad, cómo nos vamos a bancar entre todos y cómo podemos todos vivir nuestra sexualidad con libertad sin que nadie nos moleste es muy valorable. O Silvio Velo contándome cómo de chiquito jugaba al fútbol convencional. O sea... ¡Todos veían la pelota y él no! Y cómo un cascabel fue un camino a la inclusión, me parece que está buenísimo. Y también creo que es lo que ofrece en general DEPORTV. Yo como futbolero y 'deportero' general que soy, a veces hago zapping y me quedo viendo deporte que en otro lado no veo. Me parece que está bueno en ese sentido que DEPORTV sea la pantalla del programa porque es una casa hospitalaria para lo diverso y para lo no tan visible. Está buenísimo.



-Contame del formato del programa. ¿Cómo se eligen los textos que lee cada deportista?

-Partimos de un disparador y de ahí construimos. Suponete, con Silvio Velo, capitán de Los Murciélagos, ciego de nacimiento vamos con 'El Aleph' de Borges. Un cuento que tiene a la visión como epicentro y escrito por Borges, que se está por quedar ciego. Como disparador es excelente, pero lo piola es que después hablás con Silvio y eso te dispara un montón de otras cosas. O con Agustín Pichot que tomamos a Alejandro Dumas y 'Los tres mosqueteros' pensando que aquello de "Uno para todos y todos para uno" nos va acercar a los códigos positivos del rugby y después terminamos hablando de amores familiares. O con Viviana Vila, con quien agarramos el cuento "La música de los domingos" de Liliana Heker y terminamos  hablando de los recuerdos de la muerte de su propio padre. Muy fuerte. Lo hermoso de la literatura es que dispara flechas en direcciones absolutamente inmanejables. Para eso está el arte, al cabo.

-Y hablando de arte... ¿Tu faceta televisiva le deja algo de tiempo al Sacheri escritor? ¿Asoma algo nuevo en el horizonte?

-El mundo literario mío siempre es la gente de acá a la vuelta. Si yo tengo que buscar una marca de identidad creo que lo que hay en común en todas mis cuentos, novelas y películas tiene que ver con esto de que me interesa la gente más cercana, la gente común. O lo que hay de gente común detrás de cualquiera, como pasa con los invitados del programa, más allá de que sean famosos. Claro, a veces te pasa que vas explorando lugares nuevos para tampoco quedar tan encasillado. Yo escribí muchos cuentos de fútbol muy conocidos, pero llegó un momento dónde dije: "Pará, loco, me conocen sólo por los cuentos de fútbol". Entonces ahí vino 'La pregunta de sus ojos' y todo lo que siguió después. El último fue 'Lo mucho que te amé' porque quería probar con una novela bien sentimental, introspectiva, vinculada con los sentimientos de una mujer. Bien distinto a lo que uno venía haciendo. Pero, claro, la variabilidad que tiene uno es relativa. Por eso la próxima novela, que voy a publicar en junio vuelve al lado más futbolero de mis primeros laburos.

-¿Va a estar conectada con alguna novela anterior? ¿Se puede adelantar algo?

-Mirá... Esta novela es autónoma. Está ambientada entre el presente y el año 1983. Los protagonistas son un grupo de adolescentes de 15 años -como yo tenía en el año '83- que van a una enorme Escuela Nacional del Gran Buenos Aires -muy parecida a aquella a la que yo concurría en 1983- y que intentan sobrevivir a ese mundo tan difícil jugando al fútbol -que era lo que yo intentaba hacer en 1983-. Por esos lados va "El funcionamiento general del mundo", un título bien pomposo para una novela un tanto más chiquita.





-Como #ContarLaVida... Historias sencillas que descubrimos a través de la literatura detrás de enormes deportistas.

-Sí, puede ser. Es un programa para sentarse a ver con ganas de escuchar porque eso sí es una actitud vital muy necesaria. Con la empatía de saber que hay una persona -no el pelado que hace las preguntas, sino quien está enfrente- que tiene cosas muy piolas y muy profundas para decir y que valen la pena. Cuando termine cada capítulo van a conocer un montón de cosas que no sabían de cada persona. Y siendo deportistas exitosos, es una gran oportunidad.

Tras dos o tres sutiles miradas al reloj, Sacheri se despide porque el partido de Independiente se viene encima. Atrás quedaron poco más de cuarenta minutos. Ya no hay literatura que no pueda abarcar el deporte. Tampoco hay escritores impedidos de reinventarse como conductores televisivos. No hay celulares que no puedan ayudar a leer o educar. Ni grandes deportistas que no tengan historias mínimas para contar. Lo que sucede, aparentemente, es que sin prejuicios es mucho más sencillo contar la vida.

Por Jorge O. Blanco
(En Twitter: @Jorge_O_Blanco)

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