LOGRÓ QUE EL SURF SEA OLÍMPICO

Conocé al argentino que cambió el surf y ahora llegó al Paseo de la Fama

12 de septiembre de 2018 - 20:06 hs

Fernando Aguerre, el marplatense que convirtió al surf en olímpico, explica cómo llegó a ser tan poderoso en su deporte siendo de un país sin tradición y por qué es apenas el segundo latinoamericano en ingresar en el sitio de los mitos del surf en California. También cuenta cómo convenció a los líderes del COI y de la forma que piensa impactar al mundo desde la playa en Tokio 2020.
Fernando, con su look habitual, sentado al lado junto a su baldosa en la calle durante la inducción del Walk Of Fame en California.

Fernando, con su look habitual, sentado al lado junto a su baldosa en la calle durante la inducción del Walk Of Fame en California.

Aguerre y su ritual diario en el agua, a los 60 años. Acá bajando una linda olita en Windansea Beach, California.

Aguerre y su ritual diario en el agua, a los 60 años. Acá bajando una linda olita en Windansea Beach, California.

El marplatense es un soñador y a la vez un hacedor: organizó el primer torneo de surf en 1978, cuando el deporte estaba prohibido.

El marplatense es un soñador y a la vez un hacedor: organizó el primer torneo de surf en 1978, cuando el deporte estaba prohibido.

Fernando y Thomas Bach, presidente del COI. El alemán quedó cautivado con los fundamentos y la pasión del marplatense.

Fernando y Thomas Bach, presidente del COI. El alemán quedó cautivado con los fundamentos y la pasión del marplatense.

1978. Argentina es azotada por la dictadura militar, con desapariciones de personas y prohibiciones de actividades. Una de ellas, en Mar del Plata, es el surf, un deporte mal visto por algunos. Los pocos que la desafían son echados del agua, en ocasiones con tiros al aire y en otras con arrestos y confiscación de tablas. “Alguna vez nos llevaron a la comisaría y varias veces mi madre, abogada, fue a buscar las tablas que nos quitaban. Siempre surfeábamos con miedo”. El recuerdo es de Fernando Aguerre, quien a mediados de aquel año fundó la Asociación Marplatense de Surf y luego, el 28 de octubre, organizó el primer torneo. Cuatro décadas después, durante esta primavera-verano, festejará a lo grande cómo aquella campaña que lo tuvo como líder logró que se levantara la prohibición en el país. Y, a la vez, disfrutará de la forma en la que él influyó en el cambio mundial logrado por este deporte. El surf, gracias a su gestión, se transformó en olímpico (para Tokio 2020) y panamericano (Lima 2019). Y, hoy, a él le toca cosechar su siembra en forma de reconocimientos. Hace unas semanas, este marplatense de 60 años fue una de las siete personalidades (de 200 nominados) inducidas en el Walk Of Fame (como el de Hollywood, pero de surf) y ya tiene una baldosa con su nombre en la calle Main Street de la famosa Huntington Beach (California), junto a los mitos de la historia.

“Por suerte las cosas han cambiado mucho en el surf: hoy es deporte panamericano y olímpico y lo practican más de 40 millones de personas en el mundo. Su estilo de vida ha infectado positivamente la vida de mucha gente, sin hacer diferencias raciales, económicas, sociales, de edad o género. Y yo estoy feliz de haber podido aportar mi granito de arena”, analiza Aguerre, apenas el segundo latinoamericano en ser inducido en el paseo californiano en 25 ediciones. Durante la ceremonia, Fernando recordó que, 38 años antes, casi en la misma fecha, él hacía su primer viaje a Estados Unidos para empaparse de la cultura del surf. “Fue algo fundacional en mi vida y recordarlo en ese momento, cuando estaba entrando al lugar donde están inmortalizados los máximos ídolos de mi vida, resultó muy emotivo”, admite quien luego de aquella primera experiencia en USA, y junto a su hermano, creó la marca Reef (en 1984), lo que lo catapultó a otro nivel. En 1994 fue elegido presidente de la ISA (Internacional Surfing Association), cargo que ocupa hasta hoy y que lo convierte en uno de las personas más influyentes del surf mundial. “¿Cómo lo conseguí siendo argentino? La constante fue el amor por el mar y sus olas, la perseverancia, el seguir aprendiendo y la alegría de repartir alegría a la gente que me voy cruzando por la vida”, explica.



Vestido de forma especial para la ocasión, con camisa hawaiiana de colores, lentes de sol, una guirnalda violeta y sombrero de paja, fiel a su estilo marca registrada que lo llevó a ser llamado “el Dolce Gabbana del surf” por el mítico Dick Baker, Aguerre impactó a todos con su carisma y oratoria. Como sucedió allá por 2007, cuando cautivó a líderes del COI. “Nadie me conocía en la primera reunión a la que asistí. Recuerdo que tomé la palabra y les dije que estaban perdiendo una gran oportunidad de sumar un deporte que le agregaría mucho al movimiento olímpico, sobre todo pensando en el público juvenil", rememora Fernando, quien en pocas semanas estará en Argentina como parte de los Juegos de la Juventud, tanto en charlas de olimpismo como en la ceremonia de apertura. En aquellos primeros años algunos lo vieron como un descolgado pero hoy, tras 20 años de campaña, y una pasión ya legendaria, este hombre con avasallantes sueños innovadores convenció hasta al más escéptico.

Sus fundamentos son seductores. “El surf se practica en el medio más democrático y público del mundo (el mar) y si bien muchos lo hacen con tablas, el barrenar olas no requiere inversión y eso también es surfing... Hoy, en muchos países, médicos recetan nuestro deporte para paliar los efectos de enfermedades, incluyendo depresión, autismo y dolores crónicos. No es la cura de todo, pero no tengo dudas de que ayuda a que seamos más felices y sirve como antídoto al stress moderno”, asegura Aguerre, que festejó en estos días que el surf fuera aprobado como el deporte oficial de California, su lugar de residencia. Justamente el surfing será uno de los cinco nuevos deportes para Tokio 2020, pero lo que planea el dirigente va mucho más allá de una competencia. “Mi visión es hacer una fiesta en la playa que incluya arte, música, yoga, de todo… Vamos a poner la cultura del surf frente a millones de personas, inundaremos el lugar de ese espíritu, del aloha (amor) hawaiiano... Queremos que lo conozcan y se enamoren, como nos pasó a nosotros hace décadas. Creo que será un antes y un después: para el surf, para el movimiento olímpico y para el mundo”, sentencia, desafiante.

Aguerre, además, confirmó que competirán 20 hombres y 20 mujeres y dio precisiones sobre la forma de clasificación. “Hay 10 cupos de hombres y 8 de mujeres  para el Tour Profesional (WSL), aunque con un máximo de dos por país y con la obligación de haber participado en las ediciones 2019 y 2020 de los Mundiales de la ISA. Otra plaza por género será para ambos ganadores de los Panamericanos 2019 y el resto se definirán en los Mundiales de la ISA del 2019 y 2020”, explica el directivo. Justamente la ISA es la organización que Fernando preside y es la pionera en potenciar la integración. “Este año el Mundial ya tendrá la misma cantidad de mujeres y hombres, lo que ha generado una explosión del surf femenino. Continuamos con el otorgamiento de becas a jóvenes carenciados de menos de 18 años para fomentar que estén en el deporte al mismo tiempo de ser buenos estudiantes. También con la instrucción de jueces y entrenadores y el reconocimiento a nuevas federaciones de surf. Hace unas semanas, por caso, admitimos a Angola y es la N° 104”, detalla con sus ojos llenos de alegría.

Así sigue, sin descanso, potenciando a su deporte, mientras sueña con tener el primer argentino en el Championship Tour (los 34 mejores profesionales del mundo).  “Las potencias siguen siendo Brasil, Australia y Estados Unidos, aunque hay cada vez más países que producen campeones, como nos pasó a nosotros con Santiago Muñiz, Lele Usuna y Nacho Gundesen. Pero la realidad del surf argentino, como en otros deportes, tiene sus problemas y falencias. No es casualidad que los dos máximos exponentes se hayan criado en otros países (Muñiz en el Sur de Brasil y Usuna en California)… Pero seguramente se seguirá dando pelea, con el talento y carácter del argentino”, analiza Aguerre, responsable de este momento soñado de un deporte que hace cuatro décadas estaba prohibido en nuestro país y hoy, gracias a su empuje y talento, vive otra realidad. Así cierra la charla y se va caminando con su tabla bajo el brazo, en busca de su surfeada diaria, esa fuente de la juventud que tanto ama.

Por: Julián Mozo

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