LA GLORIA ES COLECTIVA

CONMEBOL Libertadores Femenina 2020: un punto desde el cual partir

23 de marzo de 2021 - 12:52 hs  |  Por: Luty Gargini

La edición de la CONMEBOL Libertadores femenina 2020, disputada por primera vez en nuestro país y con transmisión íntegramente femenina de DEPORTV, fue un hito en sí misma y un nuevo piso desde el cual continuar pensando el futuro de la disciplina en el continente.
El fútbol femenino es una realidad hace años. Es algo que, gracias a diversas reivindicaciones históricas y la conquista de algunos derechos por parte de las futbolistas, ha quedado debidamente demostrado. Sin embargo, su visibilización sigue siendo muy necesaria para continuar en un camino de crecimiento hacia la igualdad.

Luego de la extensa cuarentena que confinó al mundo entero el año pasado y que provocó la suspensión durante meses de todos los torneos y campeonatos deportivos en Sudamérica, la mayoría de las disciplinas y sus protagonistas entraron en una situación de incertidumbre. La baja en el ritmo por la abrupta  interrupción de los entrenamientos presenciales se sumó a la falta de competencia, instancias claves para el desarrollo de cualquier atleta.

Fue un camino duro en cuerpo y mente para el mundo deportivo. Pero en el último cuatrimestre del 2020, con el fin paulatino del ASPO y la confección de distintos protocolos de acción para combatir el contexto sanitario mundial, recomenzaron las actividades y los torneos. Para el fútbol femenino de la región las novedades llegaron recién en noviembre, cuando la CONMEBOL confirmó la reprogramación de la edición que había sido suspendida por la pandemia.

El esperado anuncio trajo consigo, además, un aliciente para nuestro país: Argentina debutaría como sede del certamen y contaría con dos plazas por primera vez. Y luego de que el torneo local se definiera, supimos también que los clubes locales más emblemáticos, Boca y River, ocuparían esos lugares. La Copa Libertadores 2020 comenzaba a vestirse de histórica.
 
La CONMEBOL Libertadores femenina ha avanzado en diversos aspectos durante los últimos años. Esos cambios, que de alguna manera pueden leerse también como el resultado de la lucha de las futbolistas en sus respectivos países, lograron sumar en cantidad y en calidad.

De 2016 a esta parte, el número de equipos participantes ha aumentado de 10 a 16. Ese incremento, a su vez, les dio impulso a las ligas de cada federación integrante de la Confederación: en la actualidad, las jugadoras activas registradas en la región rondan las 250.000, lo que representa un crecimiento del 400% en los últimos años.

En ese marco, y con el arrastre de la pandemia, empezó a organizarse el evento que se realizaría en el área metropolitana de Buenos Aires del 5 al 21 de marzo de 2021. Las sedes oficiales serían el Estadio Nuevo Francisco Urbano de Deportivo Morón y el José Amalfitani de Vélez.




La Confederación Sudamericana de Fútbol construyó un protocolo para el evento junto a las diez Federaciones Nacionales que la integran. Considerando las diferencias en el modo de competición propio de la rama femenina, tomó como base lo implementado en la versión masculina y delineó un sistema de burbujas en entrenamientos, alojamientos y estadios. Hisopados, listas de buena fe, barbijos, valijas y expectativas mediante, los equipos comenzaron a prepararse.

En esa misma línea, la realidad individual de cada uno de los planteles no resultó menor en el camino a esta Copa. Tantos meses lejos de las prácticas y de los partidos por los puntos habían hecho su propia mella y ayudaron a remarcar algunas diferencias.

Entre la hegemonía brasileña o la firmeza colombiana y la trabajosa cotidianeidad de los representantes de Venezuela o Bolivia, por ejemplo, hay una brecha considerable. Las consecuencias pandémicas junto a la falta de insumos, el menor rodaje competitivo, las diferencias físicas y la disponibilidad de presupuesto, entre otros elementos, se convirtieron en factores que de antemano exponían una desigualdad insoslayable.




Con todo el esfuerzo realizado y la larga espera que habían atravesado las futbolistas, resultaba necesario visibilizar. La demanda del público del fútbol femenino, que empujaba para poder ver partidos de manera sencilla y abierta, también hizo su parte. Y fue allí donde el rol del canal público de deportes se volvió clave. No solo por su alcance federal a través de la televisión satelital, la gran comunidad de sus redes sociales y su mirada inclusiva sobre la práctica deportiva, sino por su voluntad de plantear una nueva forma de vivir estos certámenes.

A días del comienzo de la Copa Libertadores, DEPORTV informó que sería pantalla del torneo y que sus transmisiones tendrían al frente - por primera vez en nuestro país - a tres mujeres. Para volver realidad este hito histórico, que retomaba el camino abierto por algunas antecesoras, Carla Mileo comandó el relato, Ivana Rodríguez hizo lo propio desde el comentario y Agustina Vidal completó el tablero con sus aportes desde el campo de juego en cada partido en vivo.
 
Por otro lado, rondando los cuartos de final, los números evidenciaban que la Libertadores femenina 2020 también marcaría un punto en su historia en términos de audiencia. Según información oficial, para esa instancia, las emisiones en vivo en Facebook de la CONMEBOL ya habían alcanzado un total de 15.081.085 personas y más de 716.000 interacciones. Para graficar: el partido entre Boca y Santiago Morning tuvo 525.993 personas conectadas

Respecto a nuestras transmisiones, el hashtag #LIBERTADORESenDEPORTV llegó a ser tendencia nacional en ocho jornadas y el canal de YouTube registró 598.400 espectadores/as únicos. Por otra parte, la cuenta de Twitter acumuló un total de 7.34 millones de impresiones durante el certamen.




Jornada a jornada, dato a dato, quedaba cada vez más claro que el fútbol femenino sí genera interés y que afuera de la línea de cal también se estaba haciendo historia.

Por un lado, en las tribunas y en las cabinas hubo una notable presencia de mujeres realizando las coberturas. Solo en números oficiales de la organización y sin contar a los tenedores de derechos y las transmisiones, para este torneo se acreditaron un total de 31 periodistas y reporteras.

Por otro lado, en los bancos de suplentes, también hubo presencia femenina. En River, por ejemplo, Stefanía Fontán - que integró el plantel que obtuvo el bronce en la Libertadores 2017 como jugadora - es la preparadora física del plantel de Primera División. 

Y en Ferroviaria de Brasil, las campeonas, también hubo cosas para contar al respecto. Lindsay Camila Meles se convirtió en la primera mujer DT en consagrarse en el torneo continental. "La gloria también es mía porque estudié, me preparé y pasé muchas noches llorando porque creía que esto nunca me iba a pasar. La gloria es mía porque estoy preparada y me inspiran las mujeres y las personas que no han dejado que ningún machismo les impida alcanzar sus objetivos”, manifestó la ex jugadora. 

Cabe también destacar aquí, en una Copa en la que las arqueras fueron protagonistas en varias oportunidades, el rol de sus entrenadoras. Tres planteles tuvieron a una mujer en ese cargo en esta edición y ellas son Elisania Torrico Crespo de Deportivo Trópico (Bolivia), María Alejandra Rojas González de Independiente de Santa Fe (Colombia) y Mirtha Blanco Espinoza de Sol de América (Paraguay).

A estas tres profesionales se suman dos utileras, siete auxiliares, dos preparadoras físicas y dos entrenadoras. Trece en un total de 16 equipos. En proporción y en perspectiva, a pesar de haber sumado visibilidad, aún faltan muchos espacios para ganar en ese lugar de la cancha.




Y si de gloria hablamos, debemos enfocarnos en lo más importante de un certamen de este tipo: lo deportivo. En cada uno de los partidos se vieron jugadas que dan cuenta del crecimiento del fútbol femenino en Sudamérica. Gambetas, toques, planteos inteligentes, chilenas y golazos. Y también algunas sorpresas: Ferroviaria logró acceder a la final (su segunda consecutiva) tras haber estado último en su grupo durante la primera fase, y Universidad de Chile consiguió llegar a una semifinal por primera vez, además de obtener su mejor puesto histórico, el cuarto lugar.

Pero el gran batacazo del torneo lo dio América de Cali: en semifinales derrotó a las campeonas vigentes y principales candidatas al título de este año, Corinthians, y las obligó a competir por el tercer puesto.

Más allá de la tristeza de una derrota o de lo injusto que puede a veces parecer el fútbol, este tipo de situaciones disruptivas son también parte del deporte más popular del mundo y muestran que el que practican las mujeres en nuestro continente goza cada vez de mejor salud.

Que se empiece a nivelar: perder o ganar no es potestad exclusiva de nadie. Ninguna persona tiene todo ganado de antemano, ni tampoco el futuro comprado. Y la realidad tal como la conocemos, siempre se puede modificar. Todo está por hacerse. La Gloria es colectiva.

Para volver a ver todos los partidos transmitidos por #LIBERTADORESenDEPORTV, click acá.

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